martes, 5 de noviembre de 2013

Cuarto creciente


Desperté objetiva, contigo en mente. Supe al instante que abrí los ojos que era contigo que había soñado. Dónde, cuándo, no lo sé. Tal vez cerca de un jardín, encima de un caballo, quitándole los pétalos al campo. Quizás en una nave interplanetaria haciendo un viaje de reconocimiento, sin gravedad, con tus besos como peso y mi nuca queriendo librarse del casco. Quizás no fue nada de eso y fue un mensaje de texto tuyo lo que le dio timbre a mi teléfono para sacarme de una piscina con olas donde nadaba desnuda en pleno atardecer. ¿Cómo saberlo? Por lo pronto prefiero tu rostro a todas las caricias. Por lo pronto, anhelo tu voz a cambio de todas las emisoras. Que sea tu boca quien me cuente las noticias, quiero enterarme por ti de lo que acontece y adolece en nuestro mundo. ¿Amanecí objetiva? Cuarto Creciente. Creo más bien que deshojé gerberas a tu lado e hice un collage con ellas para mi próximo diario. Creo que escribí tu nombre con pluma indeleble en la almohada de mi tiempo presente. Creo que elegí soñarte porque nada en ti duele, porque me devuelves el asombro, porque tienes la altura de lo auténtico. Le das luz a mi tierra.

No hay comentarios: