jueves, 7 de noviembre de 2013

Apelación



Escucha sin atención. Mira sin observar. Está presente sin estar. La visita menciona lugares extraños. Habla un lenguaje no cotidiano. Dice apelar. ¿Cómo se apela? Ella le da el rostro pero no la cara. Ya la tuvo lo suficiente. Ahora es interlunio. Piensa en el postre que se comió, en los futuros rayitos que quiere para el pelo, en visitar a su mamá. Piensa en cualquier cosa menos en él. No sabe cómo desarrolló esa inmunidad después de quererlo tanto. Es curioso -se dice. El continúa proponiendo ideas y buscando puntos en común que ya no existen porque están en dos cuadrantes diferentes del mismo cartesiano. Tres exis o menos cuatro ye. No busques tangentes ni me dibujes dunas de seno y coseno. La luz nos separa. Estoy por renunciar -dice entonces. Renuncia. Entonces ya él escucha sin atención, mira sin observar, está presente sin estar. Dos autistas comparten la sala y se dicen adiós sin entender lo que significa. Ella se va, él se queda, invierten lugares, cambian de estación. Él escribe y ella presiona el click de una cámara. No por mucho. Tres exis o menos cuatro y reclaman su lugar. Ella vuelve a ponerse el sostén y a empuñar un pluma para decir Basta.

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