lunes, 21 de octubre de 2013

Lenguaje epidérmico

"Porque amar es un mero lenguaje epidérmico, el sexo un asunto de terminología"
Lawrence Durrell

Visto así, entiendo por qué congeniamos. Caricia significa lo mismo para ambos. Beso es relativo, no sólo es boca esto que besa, es labio, comisura y lengua también, es sed, hambre y sabor. Beso... sos vos.
Nuestro lenguaje epidérmico no necesita diccionario porque es más bien un universo esto que compone tu cuerpo y mi mano cartografía. Tu manzana de Adán está por ser mordida por mí y sólo espero que tu paraíso dure más de tres semanas. No quiero citarte y perderte o responder a tu cita y perderme. Quiero ir sencillamente por un helado y saber que no importa si tu favorito es diferente al mío, porque siempre hay espacio para el combinado. Vainilla y chocolate se llevan bien en el mismo cono dorado. O cada quien con su cono y al diablo el combinado. Y si amar es un lenguaje epidérmico que venga tu piel que la estoy esperando. No, no me esconderé tras bufandas de lana ni te esconderé mi cuello tras el cabello. Aquí estoy y quiero sorprenderte. Ahora tengo un nuevo término aromático: también puedo ser acidita, adiós a los perfumes dulzones. Y sé que no me reconocerá tu primera revisión de léxico pero disfrutaré tu extrañeza. Saber que finalmente ese ácido es lo que te llevarás de mí, lo que olerás en tus manos y te devolverá la memoria de mi tacto. 

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