lunes, 14 de octubre de 2013

Delete

Te estoy leyendo. Acabas de renunciar a la mujer de tu vida y caminas erguido con ella a tus espaldas. Le dijiste adiós como si la fueras a ver mañana y te subiste al auto convencido de que quizás jamás volverían a verse. El cuerpo pronto comienza a dolerte: primero las piernas, luego el tronco, el pecho, los brazos hasta sentir un nudo en el cuello, sudor en los ojos, resequedad en los labios. Meneas la cabeza de un lado otro. Quieres decir ¡No puede ser! pero ya está hecho. Detienes el carro y él luce menos abandonado. Un oficial de tránsito llega hasta a ti y te pregunta ¿Señor todo se encuentra bien? De nuevo dices sí pero nada puede ser más falso. Te preguntas porque la vida no trae un Delete... sí, una tecla que borre el último paso, un Undo que deshaga el desastre para el que no estabas preparado. La tiene tu pc, la tiene tu correo, por qué carajos no la tiene tu vida. Ahora sientes rabia y aunque sólo el orgullo te separe de tu presente y ella, el orgullo es una palabra nueva. Siete letras que te tienes que permitir vivir porque así lo decidiste. Al diablo el delete, enciendes la radio, buscas tu emisora favorita y cantas: I can´t get no satisfaction ... but I try...


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