miércoles, 30 de octubre de 2013

Celos


Fotografía: Jose Luis Ruiz

Pero mujer, te digo que una foto no más. ¿Yo, con Angelita? Ni riesgos. Cuántas veces te he dicho que te amo. No, sé que en la foto no parece duro ser fotógrafo. Lo es. ¿Pero pretendes que no me divierta o qué? Que ella está toda apoyada en mí... ¿sí, y qué hay con eso? Sí, se que me gustan las piernas largas pero corticas también. ¿Toda esta alharaca por una foto? De qué vamos a vivir entonces, no me digas que me prefieres con un lente detrás de novias caprichosas... no, no es mejor. Los catálogos exigen esfuerzo y es gratificante ver el producto final. No no no, no me refiero a la foto en el sillón. Ay mujer no empecemos otra vez. O ya sé, dame tantito... qué qué voy a hacer... sorprenderte. Ya está, mira la foto... ¿qué ves? ¡Un implante de photoshop! ¿Cómo te atreves a poner mi cara en ese cuerpo? No diga pues que no se le intentó contentar. ¿Contentar? Agradezca que hoy traje el bolso liviano porque me provoca cogerte a carterazos. Pero mi amor, vida, mi tesoro... sigue sigue... no importa con cuántas modelos trabaje mi corazón es tuyo. Ah, está bien, ganaste pero ¡borra esa foto! ¡las dos fotos!

lunes, 28 de octubre de 2013

Ya no sé qué hacer conmigo

El fin del mundo

Todos los días son el fin del mundo para miles de personas. Cientos de decenas de ojos se cierran por última vez. Algunos víctimas de un cáncer, otros producto de una enfermedad coronaria, muchos por consecuencia de la vejez y también cientos en manos de la violencia. Todos fallecemos un poco todos los días. Muchos nos vamos a dormir con miedo al mañana. Muchos tomamos el bus de las cinco y no sabemos a qué horas tomaremos el bus de regreso. Muchos estamos confinados en nuestras casas, comemos lo mismo, los cinco días de la semana (con variaciones el fin de semana, también las mismas), renegamos por las mismas cosas, por el internet que se cae, por el teléfono que nadie contesta, por las cuentas que no se cansan de aparecer en coloridos sobres debajo de la puerta. Y en medio de todo está la propaganda por lo que debíamos hacer pero no hacemos, ejemplo: el reciclaje correcto, la adecuada disposición de las baterías gastadas, el manejo de plásticos... no, no fuimos educados para el consumo, fuimos educados para consumir. ¿Qué sería de la humanidad si controlara una sola palabra: deseo? El imperio capitalista tendría un rival inteligente. Ya sería el sistema quien temería no estar en nuestras decisiones y nuestra mente estaría habilitada para no caer en propagandas baratas ni imitaciones del paraíso. Lo siento si estoy existencial. Tengo pesadillas con el caos. Y es hacia el caos hacia donde nos dirigimos. La brújula en mi espalda tiene una búsqueda superior a mi entendimiento. No pensamos en las generaciones futuras y no somos conscientes de que quizás no estemos dejando nada para ellos. La tierra, Gaia, ha sido muy benevolente con nuestras imprudencias y ya no sabemos cuánto más resistirá. Cualquier día dirá no más y escupirá fuego y llamará al tornado y causará estragos con el mar. Cualquier día tú no podrás leerme ni yo escribirte porque no habrá redes y quizás tengamos que volver a comenzar. 

viernes, 25 de octubre de 2013

Triqui triqui aun no es halloween


Fotografía: Daniel Efe Restrepo

-¿Listos pa`la foto?
-¡Listos! ¡Listos! ... no estoy listo. Daniel, guevón, yo no, para, para, decime otra vez pa`que es que necesitas esto.
-Portafolio chicos, portafolio. Frescos que nadie los va a  reconocer. 
-Ah bueno. 
-Otra vez, ¿listos pa`la foto? 
-Listos, listos... ¿pero Sussie la va a ver?
-Claro que la va a ver. 
-Va a pensar que tengo ese complejo de Peter Pan, o peor, me va a pedir que la acompañe a la fiesta del Blue disfrazado así, ya ni sé por qué te dije que sí. 
-De malas hermano, son tres payasos o no son. Párese ahí y no dude tanto.
-Pero es que me pica la cara. 
-Lo que me faltaba, jode más que modelo mimada. Suelte a ver, relájese. ¿Quiere que le traiga una pola?
-Saben qué, vamos a cambiar el orden, Sergio a la izquierda, Manuel a la derecha y vos, vos Diego hacete atrás. 
-¿Atrás?
-Sí, y por favor, seguí haciendo el puchero que funciona.
-Puchero, ¿cuál puchero guevón? respetaaa.


jueves, 24 de octubre de 2013

Recuerdo de familia


¡Viene la ola, inmersión! ¿Por dónde es mejor: por arriba o por abajo? No me decido. ¿Quién inventó el mar? Es verdad lo que dice mamá, que hay personas que nunca llegan a conocerlo, qué pesar, todos deberíamos darnos una pasadita por el mar... A mí me gusta hondo con papá, sí, allí donde mis pies no alcanzan y el agua es más fría, dónde papá me lanza por los aires justo antes de la ola y está pendiente de verme llegar. Cómo es de maluco tener que esperar a que me pongan antisolar. Mamá es exagerada y según la hora me hace poner hasta la camiseta, dice que el sol quema y yo no siento eso. El sol... está lejos. Quema más la arena de la playa, mis pies el otro día casi no resisten por eso ya siempre vengo de sandalias. Viene la ola, ¿dónde está mamá? Por buscarla en la playa me descuidé y tragué agua. Rápido, aquí está. Me sonríe y que completo me siento con ambos en el mar. 

Hombre manzana


Tengo la cabeza repleta de rostros. El señor de la lotería, la mujer del vecino, el viejito en corbata, el vagabundo sonriente, el niño que lloraba por aquel balón... y no sé cómo es posible, algo o alguien vino a mí, en sueños sería, y te formateó. He buscado tu rostro por horas y sólo consigo recordar tu nombre. De repente sos como esa pintura del hombre manzana y por más que la miro no logro extraer tus facciones en él. Te habrás mudado a otra mente de mujer, habrás partido con todo y memoria y te habrás instalado cómodamente debajo del óleo verde. He querido entonces leer tus cartas y las hojas han borrado la tinta como si se tratara de un chiste cruel, ya no tengo ni tu caligrafía, cómo ha de ser posible, se ha mudado también tu firma. ¿A dónde has ido corazón? Un hechizo habría sido menos preciso. Pero sé que exististe. Sí que lo sé. Mi tacto no olvida, mil poros me hablan de ti, los pliegues del cuerpo se aburren de doblarse funcionalmente. Quiero ser caricia y no te tengo aquí. Escucho un tango y no me imagino visitando los salones sola. Las zapatillas protestan desde el armario pero no podré usarlas hasta que desenrede tu misterio. Mis vicios sin ti son peores a mis vicios contigo. René, dime qué lo hiciste, devuélveme el rostro, dame sus ojos. 




miércoles, 23 de octubre de 2013

El semáforo

Amor por simpatía o por deseo, amor por ambos. Lo primero que conocí en ti, fue la sonrisa. Me llegó mucho antes que tu voz, mucho antes que tus ojos tras los lentes, antes de la noche, justo al atardecer. Entre autos nos sonreímos mientras la luz seguía en rojo y ambos nos preguntábamos quién diablos era el otro. Por suerte cerca había un Mall y aunque no tenía nada que hacer allí, estacioné mi auto con la certeza de que lo verías. Y lo viste. Te vi entrar e ignorarme en una estrategia tardía porque ya tenías todo mi interés. Recuerdo que pensé: ¡Ay no, es de esos! Te juzgué vanidoso y estuve a punto de regresar y abandonar tu sonrisa en un cajero electrónico. Entré a la farmacia y pedí algodón. No se me ocurrió nada menos original. Y mientras cancelaba, tu presencia se hizo tangible junto a mí. Creo que no nos conocemos, pero es como si te hubiera visto por años. Tu voz me perturbo de la mejor manera posible. Casi no levanto los ojos del mostrador para darme cuenta de ti. Todo en mí latía y mil por hora es una mera suposición. Mucho gusto, me llamo Andrea. El silencio incómodo por poco destruye la burbuja de nuestra presentación. ¿Puedo invitarte a un café? Y me invitaste a una vida. Ahora, cada vez que paso por la diez con la inferior, sé que estoy atravesando de nuevo, nuestra primera cita. 

lunes, 21 de octubre de 2013

Lenguaje epidérmico

"Porque amar es un mero lenguaje epidérmico, el sexo un asunto de terminología"
Lawrence Durrell

Visto así, entiendo por qué congeniamos. Caricia significa lo mismo para ambos. Beso es relativo, no sólo es boca esto que besa, es labio, comisura y lengua también, es sed, hambre y sabor. Beso... sos vos.
Nuestro lenguaje epidérmico no necesita diccionario porque es más bien un universo esto que compone tu cuerpo y mi mano cartografía. Tu manzana de Adán está por ser mordida por mí y sólo espero que tu paraíso dure más de tres semanas. No quiero citarte y perderte o responder a tu cita y perderme. Quiero ir sencillamente por un helado y saber que no importa si tu favorito es diferente al mío, porque siempre hay espacio para el combinado. Vainilla y chocolate se llevan bien en el mismo cono dorado. O cada quien con su cono y al diablo el combinado. Y si amar es un lenguaje epidérmico que venga tu piel que la estoy esperando. No, no me esconderé tras bufandas de lana ni te esconderé mi cuello tras el cabello. Aquí estoy y quiero sorprenderte. Ahora tengo un nuevo término aromático: también puedo ser acidita, adiós a los perfumes dulzones. Y sé que no me reconocerá tu primera revisión de léxico pero disfrutaré tu extrañeza. Saber que finalmente ese ácido es lo que te llevarás de mí, lo que olerás en tus manos y te devolverá la memoria de mi tacto. 

jueves, 17 de octubre de 2013

No hay cariño perfecto

He querido decirte que me voy. He tenido la frase en la boca durante horas pero no he osado contradecir tu alegría. Con ternura vienes hasta a mí con la ropa recién planchada y la ordenas en el closet por color. Traes el café con leche, con la arepa tostadita y me miras con tu resuelta felicidad doméstica. ¿Cómo decirte que olvidé quién soy al estar junto a ti? Los viernes de fiesta no son suficientes para recuperarme. Estoy perdido y tu en lugar de ayudarme me perjudicas con tanto querer. No será sencillo herirte. No te lo mereces. ¿O sí? Pero qué digo, mírate, ya preparas la cama para ambos. Me pones la almohada a la altura que me gusta. Me sacas la pijama y hasta me pasas el control. Ni siquiera notas mi aflicción. Crees que todo se debe al estrés del trabajo cuando es en casa que me angustio. Hoy no por favor. Ya te pusiste el babydoll. habrás de querer sexo después de CSI y yo no quiero más que una cerveza y un sueño. No quiero oírte decir que el doctor nos anticipó esto. Que en la depresión era normal. Eres tú quién me deprime y no es justo decírtelo. Y sí no vuelvo... seré como el personaje de aquel cuento... no, no puedo ser tan débil. Matilde... ¿Sí? Quiero irme por un tiempo. ¿Irte, pero por Dios, para dónde? Qué ocurrencias las tuyas. No refuto nada, ya te lo dije. Cuando me haya ido repasarás esta escena cientos de veces pero al menos tendrás la certeza de que quería partir. ¿Por qué? El tormento será tuyo. No me preguntaste. 

Sabotaje a una meditación

Momento de orar. Más de un minuto para dar las gracias. Tiempo para concentrarse en la respiración y con los ojos cerrados desapegarse hasta del último sueño. Estar atenta al silencio, no prestar atención a los pensamientos, dejar tu nombre pasar -siempre pasa- volver al aire, sentir un ligero escalofrío y un pequeño calambre en uno de los pies. Llevar las manos al pecho, al tercer centro, sí, al corazón, escuchar qué dice, con qué se lleva bien, contigo también se lleva. ¡Otra vez me vas a sabotear la meditación! Inhalación profunda... tus ojos en mis ojos. Exhalación resignada, tu boca en la pared. ¿Qué es esto? Posición de loto. Tu abrazo desmedido. Abro los ojos con ofuscación. Estamos meditando, estamos meditando... ¿Y sí meditar en ti también se puede? Qué desorden. Volvamos  a la posición inicial. Pies juntos. Miremos hacia adonde sale el sol. Manos sobre la cabeza. Om. Vamos bien. La imagen de ojos amorosos rodea todo centro y contorno... ¡Ojos amorosos también sos vos! Que me perdonen los budas, hoy estoy en vos. 

martes, 15 de octubre de 2013

Pistas

He dejado pistas en los libros, hojas con la esquina doblada hacia adentro y hacia afuera. Una forma de subrayar con la mirada líneas que hablan de ambos. Desde libros de poesía hasta novelas policíacas todos han sido alterados en mi búsqueda de ti. Es así como sé que "amar es un mero lenguaje epidérmico" y que tu estrategia es que algún día yo te necesite. Nunca leemos los mismos libros entonces quizás nunca encontrarás mis pistas. No sé quién lo hará. Habrá quien juzgue mi búsqueda como algo sutil o furtivo. O vendrás tú y quizás comprendas que siempre te busqué, que entre lineas balbuceaba tu nombre y entre capítulos hacía pausas contigo en mí. Algún personaje tenía tu rostro, en el beso siempre estaba tu boca, eras sabio cuando hablabas de amor. Me identificaba con mujeres perdidas, con mujeres recién encontradas, todo dependía de la época y el lugar. Los libros de playa no eran como los del estudio, las revistas también me causaban cierto afán: unos zapatos o una gabardina eran el atuendo perfecto para nuestra próxima cita. Ahora los ácaros amenazan algunas vidas y no tengo fuerzas para mudar tantos mundos. La gotera de arriba no tiene quién la repare y prefiero perderlos a reconocer que es a ti a quien llamaría para salvarlos. 

Me está doliendo no amarte

Como si fuera lunes está semana empezó colgada. Un martes brumoso y pesimista rodeado de tragedias de demolición no ha logrado darme lo que quiero para sonreír. Apenas sí sale el sol y son pasadas las dos. De ti no sé más que un par de palabras por no sé que red; algo social que no nos socializa. He querido marcar tu número varias veces pero la misma cantidad me he detenido al pensar que no se qué decirte. Me está doliendo no amarte y no sé si eso se dice, si se entiende, si se copia como lo emito. Un dolor pectoral acompaña mi día y sé que no es un viento ni mucho menos mi corazón solicitando un stent. Sé que sos vos obstruyendo la arteria coronaria, pellizcando un pedacito de pulmón y también produciendo la última acidez. Me duele no amarte y ningún servicio de urgencias médicas va a darme el suero que venía envasado en tu boca. ¡5% de josesalina por favor! Debería haber albergues para corazones como el mío o al menos un diván con quien hablar sin sentir vergüenza. El 5% de tu sabor hacia parte de mi tratamiento para tenerme en pie y las rodillas han comenzado a flaquear. ¿Me entendes cuando te digo que te extraño? No, no te lo he dicho, no sé cómo decirlo, para qué decirlo al fin y al cabo. Tendré entonces que continuar sin ti y con dolor porque contigo también duele y ya hicimos todas las reanimaciones posibles para resucitarnos. ¡Estoy viva! Es lo único que me afirma el dolor, de lo contrario sería un fantasma igual que vos. 

lunes, 14 de octubre de 2013

Un trueno por un té

Pasemos juntos el frío de esta tarde. ¿Te parece bien si te invito a ver llover? Podemos contar también los segundos entre trueno y rayo. Vamos, qué dices... ah, eso era antes. Cierto. Verás tengo problemas de conjugación verbal. Contigo olvido que existe un después. Después de ti es como el apocalipsis con un año de retraso. Después de ti es como... ves, ni siquiera sé cómo se conjuga eso, con qué queda bien. He de pasar el frío sola. Ya entiendo, de eso se trata, de volver a mí, uy pero es que es tan rara esa mujer... se había aprendido a ser a tu lado. Ok, ya que no vienes, al menos tengo la lluvia. ¿El frío? Nada que no se solucione con un buen té. ¿Qué desde cuándo me gusta el té? No lo sé. Nuevas cosas he de aprender a disfrutar, entre ellas el té. Es tarde, está pitando la tetera. Uno, dos, tres... ¡Trueno! 

Delete

Te estoy leyendo. Acabas de renunciar a la mujer de tu vida y caminas erguido con ella a tus espaldas. Le dijiste adiós como si la fueras a ver mañana y te subiste al auto convencido de que quizás jamás volverían a verse. El cuerpo pronto comienza a dolerte: primero las piernas, luego el tronco, el pecho, los brazos hasta sentir un nudo en el cuello, sudor en los ojos, resequedad en los labios. Meneas la cabeza de un lado otro. Quieres decir ¡No puede ser! pero ya está hecho. Detienes el carro y él luce menos abandonado. Un oficial de tránsito llega hasta a ti y te pregunta ¿Señor todo se encuentra bien? De nuevo dices sí pero nada puede ser más falso. Te preguntas porque la vida no trae un Delete... sí, una tecla que borre el último paso, un Undo que deshaga el desastre para el que no estabas preparado. La tiene tu pc, la tiene tu correo, por qué carajos no la tiene tu vida. Ahora sientes rabia y aunque sólo el orgullo te separe de tu presente y ella, el orgullo es una palabra nueva. Siete letras que te tienes que permitir vivir porque así lo decidiste. Al diablo el delete, enciendes la radio, buscas tu emisora favorita y cantas: I can´t get no satisfaction ... but I try...


sábado, 12 de octubre de 2013

Halo de fuerza

El halo de tu fuerza envuelve mi cuerpo en un abrazo vertiginoso. Siento tu mano en mi nuca y te veo depredador. Has cazado mi instinto, mi cariño es tu presa. Miro allí donde tus ojos no son pregunta sino certeza. Y es contigo que recuerdo el asombro de ese primer globo de helio que subió al cielo. Tus labios me devuelven la memoria de boca. Y no, no sabe a fresa. Tiene un no sabor porque es un beso en la distancia, un beso mediado por tecnología, escrito en cinco letras porque viene y va en plural. Besos que se mantienen en aire en nubes dibujadas por ambos. Y mi cariño presa se hace halo de ternura y te dice con pleno convencimiento que te espera. El amor no necesita fecha. No es una cita esto que te propongo es pura presencia. Viaja, vuela, toma un tren, habla mandarín... ve, que también allí estaré presente cada vez que te encuentres un globo y lo envíes de regreso a nuestro sueño. 

martes, 8 de octubre de 2013

Si la noche sabe a ti, perdona

Si la noche sabe a ti, perdona. Si el insomnio huele a ti, perdona. Hay tantas cosas tan buenas en mi ayer contigo que mi hoy sin ti siente escalofrío. Por lo pronto, resolví encerrarme en el closet para no ver tu imagen en esta habitación vacía, resolví apagar la luz antes de entrar a la cama para que el vacío sea sólo uno. El frío es otra cosa, no sabía lo que era con tu cuerpo tibio haciendo de la cama una madriguera -con televisión- la misma que ahora parece más una cueva y yo tengo tintes de Platón dibujando sombras en sus paredes. Estoy encadenada a esta tristeza... Si mi melancolía tiene tu nombre, perdona. Tengo que inventarme día a día y el palo de rosa del rubor no da cuenta del proceso. Es ahora cuando tenga que desmaquillarme que todo se vendrá abajo otra vez, mi cara limpia dirá que estar sin ti y estar desnuda es como lo mismo, que ya me había aprendido mi ser contigo y que me cuesta, me cuesta mucho volver a ser... 

No hablo sola, hablo contigo

Pensaría atacarte con dos palabras, con una en realidad, algo que te haga perder el centro y el foco. Te pediría por ejemplo... no, déjame pensar, no podemos comenzar siendo tan obvias. Necesitamos del rodeo, de la pura imaginación, de la suposición por supuesto. Desde mi poltrona puedo pensar en ti sin aspavientos. Puedo decir que son las tres y no hay forma de verte llegar a las cuatro. Puedo revelar también que eres mi copiloto fantasma desde que te subiste a mi auto y dejaste una huella de barro. ¿Puedes creer que me he resistido al lavado? Un mes con tu tenue presencia por tan ligero descuido me ha servido para conversaciones de tráfico. Y hemos conversado tanto tu huella y yo... que se me ha olvidado llamarte cuando ha sido del caso. He descubierto que no hablo tanto sola como creía, hablo contigo. En mi mente repaso líneas que gozarían con ser vistas por tus ojos; en mi mente no deshago el abrazo, sigo empinada y colgada a ti. Y no, los pies no se quejan; es delicioso empinarse para alcanzarte. Entonces, para qué atacarte con palabras cuando es mejor amarte con ellas, decirte por ejemplo que seré coqueta una vez más, que olvidaré el recato y jugaré a ser mujer un rato. No seré fatale pero me declaro tuya. ¿Te basta que te quiera por unas horas?  (¿Dónde leí eso de querer por horas?)

lunes, 7 de octubre de 2013

Un pato como preámbulo

Víctor despertó esta mañana con ganas de un pato de verdad. Lo supe al instante que llegó hasta mi cama con su pato de tela entre los dientes, meneando la cola como si no se tratara de un lunes corriente. Lo imaginé con el cuello de un pato y vi al pobre animal chapalear intentando zafarse. Me dio pena por ambos así que subí el perro a la cama con todo y juguete. Lo vi instalarse en la cabecera e intentar deshuesar lo improbable. Luego se bajó de un salto y trajo consigo, la carnaza. Lloró y lloró para que lo subiera de nuevo a la cama pero me hice la dormida y lo escuché ruñir ese huesito blanco que honestamente, no sé de qué está hecho. No pude fingir mucho tiempo mi ausencia de la vigilia. Me volteé para espiarlo y preciso, me estaba mirando. Algo en él me decía que ya era tarde, que mis rutinas se habían visto en apuros y que ya el tinto de las siete estaba frío y aburrido sobre el escritorio. Me provocó bajarme de la cama como él, de un salto, pero no quise poner a prueba mis años. Con los dedos de los pies, busqué las pantuflas que ya también había mordido y me metí al baño sin más preámbulos. Cuando salí, seguía allí, ya sin el pato, sin la carnaza y sin mis zapatos. Su rostro era de puro contento, porque la hora del paseo había llegado.

jueves, 3 de octubre de 2013

Entre ella y yo

He colmado de distancias esta mañana. He abierto una brecha entre mi pasado y yo. Le he dicho a aquella mujer que no me busque más, que no estoy, que cambié de domicilio y que no tengo teléfono. Le he dicho que todo lo que queda es esta imagen. El único puente entre lo que fui y lo que soy. Que lo único seguro es que continuaré escribiendo y que asumo el riesgo de no consultarla en mis narrativas por venir. Se ha puesto histérica -quiere figurar- Lo lamento, no hay espacio para sus protagonismos. Dice que le duele y que nadie más va a escribirla. Eso es seguro. Pero le duele... ¿Cómo ser indiferente? No, no logrará atraparme. Sabe manipular. Debo es dejar de pensar en ella. Reconocer que tengo una lista de cosas urgentes que me demandan y que no pueden acceder a mí, mientras ella se interponga. Necesito escribirle una postal, desearle lo mejor, sugerirle otro destino, decirle por ejemplo, que un crucero zarpará en dos días o que puede comprar un boleto de avión con cualquiera de los libros que hay detrás de mí. ¿Podré librarme de ella? ¿Podrá ella seguir sin mí? Quizás pueda resolver los dramas de control que eligió vivir. Repasarlos una y otra vez, con suerte le brindarán una perspectiva nueva. Pero y si cambia... ¿qué ocurrirá conmigo futura? Es cierto, no puedo desprenderme de ella, a lo sumo puedo entretenerla en una referencia pero somos una misma entidad en diferentes tiempos. Tengo es que aprender a ignorar sus pataletas, a evadir sus afanes de mimos, y a darle afecto en una medida que seguro no sabré medir. Aquí tienes mi nuevo domicilio, éste es mi teléfono y llama cuando quieras, eso sí, no abuses quieres...