miércoles, 7 de agosto de 2013

Vogue sin estaciones

Está buscando el editorial, las imágenes de Kate Burton; la modelo de la portada. Una belleza que no termina de comprender porque no sabe si será estacionaria como las prendas que exhibe. Sí, se vio el Diablo viste a la moda, cómo olvidar a Emily, perdón, a Andrea: ella quería escribir de verdad y aceptó ese empleo por necesidad. Entonces su vestuario cambió, sus prioridades cambiaron, se convirtió no en lo que era sino en lo que otros decían que era. Se olvidó de sí misma... un momento por favor. Intentar demeritar otros mundos es hablar mal del propio. Hay que aprender, hay que intentar comprender. Pero cómo, la moda en ella no es algo innato. Siempre tuvo el uniforme más largo que el promedio, las medias más altas, los zapatos, como lo digo sin que duela, los zapatos eran ortopédicos. No existe moda en la medicina. Ahora la espalda le exige llevar una faja -también ortopédica- y ríe cínicamente de pensar que es lo más parecido a un corset...Rubias, invasión de rubias es lo que lee. No es cierto. Perfumes tienen como imagen a Katie Holmes o Natalie Portman. Un pensamiento cruza veloz: la moda es para la alegría, ¿quién confecciona para la tristeza? Nos vestimos para ser vistos, para compartir, cuando no... da lo mismo lo que se lleve puesto. Y qué tan comunes se vuelve el negro y el gris... parecieran significar todo lo que el alma lleva adentro, amargura. Sin embargo la depresión favorece al anti-consumismo. ¡Qué ironía! Lo mejor será cerrar la moda por un rato, además... aquí no hay verano propiamente hablando. 

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