lunes, 12 de agosto de 2013

Búscate un amor


 
Búscate un amor que te haga olvidarte de ti misma. Búscate un amor que prenda la luz de día (para ir al baño) y se sienta a gusto con la oscuridad. Verás como es de mágico su abrazo en la noche. Un amor que no sea el amor, que no tenga la responsabilidad del Todo, que sea tu cómplice, tu llave, tu confidente, que puedas verlo en cualquier sitio a cualquier hora, sin necesidad de inventar excusas o tener coartadas.  Búscate un amor que te mire a los ojos, no uno pendiente de su teléfono. Búscate uno que juegue con tus nudillos, y te provoque llevando tu índice a su boca. Búscalo. No digas que no existe. Mucho menos que no lo mereces. Escríbele, escríbele mucho; a mano, en un cuaderno cosido para que no tengas la tentación de arrancar hojas. Cuéntale de ti. Atrévete a compartir tus sueños. Sé más osada aún: cuéntale tus miedos; dile lo que piensas de la vejez y la muerte. Arréglate para conocerlo. Puede estar en el metro, en el cine, en el teatro, o simplemente en la misma esquina donde piensas tomar el taxi. ¿Y sí no aparece? Habrás amado. Todo el tiempo en su búsqueda te habrás olvidado de ti, lo habrás logrado. 

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