viernes, 19 de julio de 2013

Postergada

Tampoco emigro del ayer. Estoy congelada en una sonrisa suspendida. La finca tiene un camarote destartalado que puede con ambos. Hace frío. Hago todo lo posible por evitar que me desnudes. Las voces de amigas nos obligan a bajar. Cuánto agradezco aquella intromisión. Más tiempo para postergar... no lo suficiente. Tu cóctel de hormonas es superior a mis razonamientos. ¿Esperar qué mujer? Te exasperan mis dudas, intentas manipularme con la palabra amor. No creo en las pruebas. La sonrisa se vuelve mueca. La finca se hace pequeña para los dos. Cada uno busca una esquina. Tus amigos apuestan. El aguardiente está en la mesa. No quiero tomar, prefiero un paseo bajo las estrellas. Cómo decirlo... estoy creciendo y ni yo me entiendo. La noche está despejada y en Llanogrande a veces, se ven estrellas fugaces, veo una y no alcanzo a pedirle un deseo, no sé qué pedir. Me acuesto sobre la grama a ver si pasan más; estando allí pienso que una abducción sería más sencilla. Tengo miedo de crecer. No me imagino quién voy a ser. ¿Seguir sin ti? ¿Hacia adónde? Hace frío, mejor te busco. Tan pronto entro voy por ti sin mirar otros ojos. Tu mirada aleja el frío. Tu ternura no hace perpetua la impaciencia. No te prometo nada... te doy lo que conoces de mí y te pertenece. Pasas tu brazo por mi hombro y tu sabor anís... también me gusta. 


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