viernes, 5 de julio de 2013

Mujer montaña

Mujer montaña, nacimiento de ríos, frondoso tapete de delicadas quebradas, ¿qué te aflige? Ser incomprendida. Provocar un deslizamiento y ser acusada de natural violencia. ¿Quién te acusa? Los pinos. Mi suelo no les ha sido suficiente. Han clavado sus raíces en mí y toda pequeña vegetación se ha visto desplazada por su larga sombra. Se han esparcido más allá de las fronteras posibles y su propio peso los ha hecho resbalar. No he tenido que ver con la voluntad del clima. La lluvia y yo, somos amigas. Me gusta verla alimentar lo que crece en mí. ¿Entonces por qué estás triste? Porque no elegí ser montaña, habría preferido ser... ardilla. ¿Ardilla dices? Sí, efímera, móvil, graciosa. Pero ni las montañas podemos elegir lo que nos está destinado ser. ¿Hasta cuándo estarás triste? Hasta ver que cicatrice el deslizamiento. ¿Y cuándo será eso? Con suerte: pronto, estamos en verano.

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