viernes, 26 de julio de 2013

Frégoli


Doña Sandra, salga del clóset, vea que es hora de la pastilla, no me haga llamar a Don Rafael, usted sabe cómo se enoja  y con toda la razón. No me diga que se siente bien. Yo sé. Eso es lo que todos queremos. Venga, tenemos pendiente el desayuno, le voy a preparar una arepita bien rica. ¡Doña Sandra! Hasta a mí se me agota la paciencia. Me va a hacer llamar a la Colmena… debe tener calor ahí, si abre le prometo que la llevo a caminar un rato. ¿Pero por qué es tan terca? ¿Qué suena? No me diga que se metió con celular y todo. ¿Con quién está hablando? ¿La policía? Pero por favor… qué les ha dicho. Aquí no hay ningún ladrón y usted no está encerrada en ningún cuarto del pánico. Eso le pasa a Don Rafael por permitirle ver películas de terror. Frégolí, así se llama su síndrome. ¿El cerrajero? No, ahora me está hablando de qué, ¿Matrix? Doña Sandra salga, aquí no hay fantasmas que se la van a llevar. Créame. ¿Yo un clon de Smith? Pero por favor, qué cosas las que se le ocurren. Que si pudo con el oráculo puede conmigo… Abra ya esa puerta. ¡No más cuentos de películas! Que estamos en un sueño. Lo único que me faltaba. Oye estos ruidos… toc toc toc SON REALES. ¡No!

¿Qué pasa aquí? Don Rafael más vale que tenga un cerrajero entre el bolsillo porque no quiere abrir. Tranquila mujer, para Sandra… el cerrajero soy yo.

No hay comentarios: