domingo, 28 de julio de 2013

Fósil líquido

La luz la ha vuelto sombra. El banquito de gallo -al fondo- pide un pie para alcanzar un libro. Se levanta, lo corre y le pregunta: ¿cuál libro? El de tu autor favorito. ¿Mi autor favorito? No puedo. Tengo fragmentos favoritos de varios autores. Uno. Escoge uno. Está bien. Somos prisioneros del círculo. Uno cree haberse evadido del tenaz acero y camina, suelto al fin, un poco extrañado en su libre albedrío y siente que lo hace como en el aire. Le falta un asidero, el suelo de todos los días. Y el asidero es, de nuevo, la clausura. ¿De quién es? El fragmento es de un cuento de Óscar Cerruto. ¿Por qué te gusta? Tendrías que leer el cuento, conocer a Elvira, saber qué es llegar tarde y creer lo contrario. Otro, dame otro.Los estoy tomando al azar:  Aún de Juan Carlos Botero. ¿No nos vas a regalar su fragmento? Tendría que escribirlo todo. Es sobre cuando una relación termina y los demás nos dicen: lo vi... y qué más... Justine (...) Los que hemos viajado y amado mucho; los que hemos... no diré sufrido, pues a través del sufrimiento hemos alcanzado siempre la autonomía, sólo nosotros apreciamos el complejo mundo de la ternura, y comprendemos el estrecho vínculo que existe entre el amor y la amistad. Durrell, siempre será Durrell. El amor -dice Toto- es un fósil líquido: realmente un epigrama oportuno... ¿Es eso el amor para ti? Me pediste fragmentos favoritos no espejos de mí. ¿Y por qué te gusta cuando hablan de amor? Porque en las hojas se hace menos efímero; Elvira siempre está esperando, y aunque tarde, su amor llega. ¿Esperas a alguien? No. Vivo con quien aprendí a no esperar. 

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