miércoles, 24 de julio de 2013

Este sueño de ti


Este sueño de ti viene sin disfraces, se hace caricia, me convierte en beso. Cada mes tu aliento nocturno desplaza y ruboriza mis ideas; mi cuerpo se hace isla, tu palabra: faro de naufragios. Te escucho nombrarme y mis escudos pronto se hacen líquidos. Como un arrecife, toda mi vida te invita a quedarte: te muestro el hogar del pulpo y también el escondite de las anémonas. Vemos pasar cardúmenes vibrantes y nos reímos del globo con su obesidad ficticia. No necesitamos escafandra, respiramos bajo el agua y qué bien se siente. Los dedos no se arrugan, son como escamas escondidas. Entonces ambos pensamos en la Atlántida y nadamos más y más profundo, buscándola. Un hombre-pez nos sale al paso y lamenta informarnos que nuestros oídos no resistirán más presión, que debemos regresar. Es cierto, con tanta emoción, olvidamos que los teníamos tapados. Ascendemos preciso para la aurora y aunque ahora el arrecife refleja el sol en sus corales, está opaco porque debe dejarte ir. Lo bueno es que nunca nos despedimos mientras nos soñamos; entonces despierto con la alegría de haber sido isla para ti.

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