martes, 30 de julio de 2013

La caja

Tengo el recuerdo de un beso en un cofrecito azul acompañado de una manilla de hilo. Guardo el portavasos rayado de aquel bar al que me invitó. Y ya. No me dio mucho para recordar. Tampoco soy de las que acumula recuerdos, sólo conservo digamos, lo más significativo. Todo cabe en una caja convencional. Cómo es de dulce desarrugar una servilleta que contiene un mensaje del tiempo, hacerlo con cuidado, sentir como ha mutado su olor. Volver al tren de Ottawa a Toronto, conversar con el profesor de física que lucía como profesor de física. Encontrar una postal enviada por mi hermana desde París, cuando aún se enviaban postales. Hallar un poema de Serú Giran en una tarjeta enviada por mi amigo Luis Cruz. Ver la letra de Diógenes llamándome Helena, cuando nadie conoce ese nombre amputado. Cómo es de lindo el ayer cuando la amistad es el recuerdo. Cuando Ilona aún llueve, cuando no ha comenzado a morir por el gas ni en el Gaviero ha notado su ausencia. Como es de lindo cruzar las piernas y abrir la caja y no saber qué escoger, buscar a Elvira en un viaje a Alemania, encontrar en inglés otra tarjeta firmada por Lordana. Y lo mejor viene de la mano de mi hijo: sus primeros dibujos, garabatos en verde cuando su color favorito era en verde, garabatos en rojo, cuando ya todo era rojo, sus primeras letras, su composición de M A M a así, sin tilde, sin necesidad de acentos. Luego sus frases: mamá (con tilde) te estrallo mucho besos te amo tomi te quiero cuando vienes. Sin pausas, sin signos de interrogación, sin eñes.Y las fotos cuando no existía lo virtual. Cuando se llevaban en rollo a imprimir. Cuando uno no sabía la cara que había hecho y no podía borrar la que no favorecía. Las fotos... ya son bits, códigos binarios en un celular, códigos para el computador, proyecciones... intangibles. Conservo la caja y aún la alimento. Muy de vez en cuando imprimo un correo. ¿Cómo más dejaré constancia de que estuviste aquí, y un pedacito tuyo permanece en mí?     

lunes, 29 de julio de 2013

Cuando pintar también es una causa


El personaje de esta obra de Monika Ruiz es Puck, un perro maltratado de Atlanta que necesitaba una cirugía para salvar su pierna. Había sido rescatado el pasado 22 de Abril por Dekalb County Animal Services  y necesitaba una cirugía con urgencia. Como si pudiera transmitir sus ganas de vivir, se recibieron múltiples donaciones, y se sumaron amigos que simpatizaban con su causa. Así fue como Monika se ofreció a hacer unos retratos de Puck para subastarlos. El resultado: una amorosa fusión de alegría y color. 



Coincidiremos en notar que sin la pañoleta roja, no tendría la misma actitud; sin las pecas en el hocico, no luciría tan adorable, sin los lentes... no sería tan divertido. Sin embargo, los lentes fueron necesarios por una cirugía láser que también le practicaron. Puck, en palabras de Alejandro, el hijo de Mónika, es un superhéroe. Y también lo es su madre, Monika, quien como muchos colombianos residentes en el extranjero, lleva la capa tricolor en la sangre para protegerse de esa frialdad anglosajona que hace todo tan grande y tan igual como las salidas de las autopistas, tan sintético como el olor de los aeropuertos, tan rápido como la comida take away. No sorprende encontrar un animal en las obras de Monika, en el 2002 Jay and Boo nos conmovieron por su ternura, por la amistad entre un niño y su mascota reflejada en el lienzo. Ambos, viajaban por el universo en la búsqueda de una novia para Boo con preguntas esenciales para la vida y la sabiduría. Ahora es Puck el encargado de provocarnos ese cariño incondicional que sólo un perro sabe brindar. Y fue tan mágica la experiencia que Monika quiere continuar pintando mascotas, descifrando la actitud de unas orejas, arrugando el rostro de un pug.

Quienes quieran conocer más de su trabajo, los invito a visitarla en  www.monikaruiz.net


domingo, 28 de julio de 2013

Farolito

Fotografía: Jose Luis Ruiz

Farolito que alumbras apenas mi calle desierta
cuántas noches me viste llorando llamar a su puerta...

Sin traerme más que una canción, un pedazo de tu corazón... los domingos escucho bolero y en sus notas podría jurar que viene tu voz; sabes silbar como Agustín Lara y sonríes al tararear. No ves la hora de que sea Lunes y ya tienes la semana mentalmente programada. Sabes por ejemplo, que el viaje a Bogotá no será el miércoles sino el jueves, que irás a la Cardioinfantil y a la Clínica Shaio, que jugarás golf con tus amigos y que debes recoger la talega en el club. Quizás puedes pasar por ella más tarde y me pedirás que te acompañe. Hablaremos entonces del tiempo ...que van tan rápido como crece Tomás. Y me dirás una frase que comienza con "Ese socio..." Y a esta hora sabré que tienes antojo de mondongo y habré de comprar una porción con todo: aguacate, banano, chimichurri y ají... porque te encanta ponerle ají. Entonces me abrirás la puerta con esa sonrisa amorosa, con la bata azul de tela de toalla y en pantuflas, porque nunca caminas descalzo y me darás ese besito que tanto añoro y ya habrás leído la prensa, y el crucigrama estará intacto, porque no te entretiene desde que siempre sale lo mismo; y me señalarás un artículo que debo leer en el dominical. Lo leo y lo comentamos y me recomiendas entonces un libro de Andrés Openheimer -aunque no es mi estilo- Y pongo el mantel y te sirvo la mesa y me siento a tu lado mientras almuerzas. Y con los ojos me dices cuan rico está; y te encanta caliente y te veo regar... maldices esta torpeza familiar y nos reímos de los últimos morados que nos hemos hecho tropezando a ciegas cuando nos levantamos de noche. Te levantas y me preguntas si me quedo un rato más. Te gusta hacer la siesta sabiéndote acompañado. Y te digo que sí, que estaré un par de horas. Entonces me pides con pena que te tienda la cama porque te gusta hacer siesta con ella tendida. Y corro a organizarla y dejo tu almohada por fuera. Te bajo las persianas. Simulamos la noche. Y la luz del baño parece otro farolito esperando tu ronquido-canción. Y me siento a leer y a esperarte...  

No me acostumbro a tu ausencia, es así como un farolito Cartagenero, en el lente de Jose, no podía significar otra cosa más que la luz que venía siempre de tu cuarto.

Fósil líquido

La luz la ha vuelto sombra. El banquito de gallo -al fondo- pide un pie para alcanzar un libro. Se levanta, lo corre y le pregunta: ¿cuál libro? El de tu autor favorito. ¿Mi autor favorito? No puedo. Tengo fragmentos favoritos de varios autores. Uno. Escoge uno. Está bien. Somos prisioneros del círculo. Uno cree haberse evadido del tenaz acero y camina, suelto al fin, un poco extrañado en su libre albedrío y siente que lo hace como en el aire. Le falta un asidero, el suelo de todos los días. Y el asidero es, de nuevo, la clausura. ¿De quién es? El fragmento es de un cuento de Óscar Cerruto. ¿Por qué te gusta? Tendrías que leer el cuento, conocer a Elvira, saber qué es llegar tarde y creer lo contrario. Otro, dame otro.Los estoy tomando al azar:  Aún de Juan Carlos Botero. ¿No nos vas a regalar su fragmento? Tendría que escribirlo todo. Es sobre cuando una relación termina y los demás nos dicen: lo vi... y qué más... Justine (...) Los que hemos viajado y amado mucho; los que hemos... no diré sufrido, pues a través del sufrimiento hemos alcanzado siempre la autonomía, sólo nosotros apreciamos el complejo mundo de la ternura, y comprendemos el estrecho vínculo que existe entre el amor y la amistad. Durrell, siempre será Durrell. El amor -dice Toto- es un fósil líquido: realmente un epigrama oportuno... ¿Es eso el amor para ti? Me pediste fragmentos favoritos no espejos de mí. ¿Y por qué te gusta cuando hablan de amor? Porque en las hojas se hace menos efímero; Elvira siempre está esperando, y aunque tarde, su amor llega. ¿Esperas a alguien? No. Vivo con quien aprendí a no esperar. 

viernes, 26 de julio de 2013

Depredadora



Pestañas, labiales, sombras, cremas para el cuerpo, barnices, relajantes musculares, vitaminas, cremas anti envejecimiento, tinturas para el cabello. He aquí la mayor industria de consumo del mundo, el objeto de millones de campañas publicitarias, la responsable de caminar sobre piel de caimán y llevar como bolso otros lagartos que no le pertenecen y jamás ha visto en estado natural. El pretexto de la belleza justifica toda su inconsciencia y actos de crueldad, que ella no comete porque no ve. Eso sí, opina en las redes sociales cada vez que se comete una injusticia con los perros y tiene un gato porque le parece adorable. Mujer, no eres tú, somos millones como tú. El poder adquisitivo no es aliado de la preservación natural. Sí de ti dependiera el futuro del planeta, llorarías por sostener el cadáver de un pez, sentirías que es pecao no pescado y no sabrías qué hacer con la mitad de tu clóset. En menos de una semana te declararías vegetariana y comenzarías una campaña por la abolición de abrigos con piel de animal.  Pero como nadie te señala responsable, como nadie te invita a gestar un cambio haces parte de una masa que te hace sentir bien cada vez que alguien admira tus zapatos o una amiga envidia tu piel sin celulitis en busca del secreto.
Nuestros rostros llevan productos probados en animales en condiciones de extremo sufrimiento y como el empaque es lindo pensamos que la marca que compramos no es como las demás. Pretender ingenuidad para no hacerse responsable no nos libera de los cargos. Somos las mayores depredadoras del planeta. 


Créditos
Fotografía: Jose Luis Ruiz
Modelo: María Luisa Ballén
Producción: Carolina Ortiz , Jennifer Ramírez

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El 12 de junio del 2007 nació el blog Poesía Culinaria con esta entrada:


CORAZÓN PROMISCUO

Tengo un corazón promiscuo una mente analítica y un cuerpo común largo y común. Tengo un corazón promiscuo que aún en soledad siempre ama y ama con verdad. 
A veces lloro pero mi corazón promiscuo me consuela. 
A veces canto y mi corazón promiscuo también celebra. 
Frente al espejo este corazón no salta vuela. 
Frente a tus ojos mi corazón promiscuo se hace célibe
Huye de ti porque tienes un corazón más promiscuo que el mío. 
Tu corazón promiscuo me acorrala y me mente deja de ser analítica se vuelve crítica, mi cuerpo largo se vuelve torpe. 
Contigo dos promiscuos prometen comunión cometen Común-Unión.

Y hoy, seis años después a punto de cumplirse las 600 entradas, debo decir que somos nosotros, ustedes y yo, a través de la lectura y la escritura, quienes hemos ido comulgando con historias. Gracias a ustedes he sido crítica, gracias a ustedes he aprendido a madurar el tono, a cambiar la voz; gracias a ustedes me he atrevido a combinar la imagen con la palabra. Gracias a los fotógrafos amigos he podido acceder a otros rostros que nos han regalado historias mágicas como la de Luvina. He usado mi propio cuerpo y autorretratos para ir construyendo esta bitácora. He querido que la piel sea el bote por el que navegan emociones de la vigilia y el sueño. He pretendido también a hacer literatura del desdoblamiento: dormir, soñar, despertar, agradecer un amigo, amar...  

He pensado recopilar algunas de las entradas y hacer un libro. Contar con una bitácora de 365 días con sus lunas y eclipses. He pensado...y es con ustedes que quiero compartir en primera instancia esta idea. Agradezco todas sus sugerencias. 

Un abrazo múltiple,

Claudia 

Frégoli


Doña Sandra, salga del clóset, vea que es hora de la pastilla, no me haga llamar a Don Rafael, usted sabe cómo se enoja  y con toda la razón. No me diga que se siente bien. Yo sé. Eso es lo que todos queremos. Venga, tenemos pendiente el desayuno, le voy a preparar una arepita bien rica. ¡Doña Sandra! Hasta a mí se me agota la paciencia. Me va a hacer llamar a la Colmena… debe tener calor ahí, si abre le prometo que la llevo a caminar un rato. ¿Pero por qué es tan terca? ¿Qué suena? No me diga que se metió con celular y todo. ¿Con quién está hablando? ¿La policía? Pero por favor… qué les ha dicho. Aquí no hay ningún ladrón y usted no está encerrada en ningún cuarto del pánico. Eso le pasa a Don Rafael por permitirle ver películas de terror. Frégolí, así se llama su síndrome. ¿El cerrajero? No, ahora me está hablando de qué, ¿Matrix? Doña Sandra salga, aquí no hay fantasmas que se la van a llevar. Créame. ¿Yo un clon de Smith? Pero por favor, qué cosas las que se le ocurren. Que si pudo con el oráculo puede conmigo… Abra ya esa puerta. ¡No más cuentos de películas! Que estamos en un sueño. Lo único que me faltaba. Oye estos ruidos… toc toc toc SON REALES. ¡No!

¿Qué pasa aquí? Don Rafael más vale que tenga un cerrajero entre el bolsillo porque no quiere abrir. Tranquila mujer, para Sandra… el cerrajero soy yo.

miércoles, 24 de julio de 2013

Este sueño de ti


Este sueño de ti viene sin disfraces, se hace caricia, me convierte en beso. Cada mes tu aliento nocturno desplaza y ruboriza mis ideas; mi cuerpo se hace isla, tu palabra: faro de naufragios. Te escucho nombrarme y mis escudos pronto se hacen líquidos. Como un arrecife, toda mi vida te invita a quedarte: te muestro el hogar del pulpo y también el escondite de las anémonas. Vemos pasar cardúmenes vibrantes y nos reímos del globo con su obesidad ficticia. No necesitamos escafandra, respiramos bajo el agua y qué bien se siente. Los dedos no se arrugan, son como escamas escondidas. Entonces ambos pensamos en la Atlántida y nadamos más y más profundo, buscándola. Un hombre-pez nos sale al paso y lamenta informarnos que nuestros oídos no resistirán más presión, que debemos regresar. Es cierto, con tanta emoción, olvidamos que los teníamos tapados. Ascendemos preciso para la aurora y aunque ahora el arrecife refleja el sol en sus corales, está opaco porque debe dejarte ir. Lo bueno es que nunca nos despedimos mientras nos soñamos; entonces despierto con la alegría de haber sido isla para ti.

martes, 23 de julio de 2013

En exteriores

Hora de cubrirse con la mejor sonrisa. Tiempo de guardar la nostalgia en aquella caja de zapatos que te deslumbró más que su interior por su decorado negro con letra dorada. Momento de cambiar las pantuflas por tus mejores mocasines. Sí, es hora de salir. Por fin el día traerá una conversación, por fin podrás mirar el detalle de unas manos o unos ojos. No tendrás que continuar imaginando como luce el verano desde una ventana opaca, entrarás a él como una ráfaga, serás viento y palabra. Es hora de recuperar tanto sueño perdido, de caminar con la espalda erguida y de abandonar las quejas que sólo te ayudan a encorbarte. Ya lloraste, ya gritaste, ya le protestaste al mundo porque no eres Atlas ya, ya, ya... estás afuera, disfruta la tarde, para eso metiste toda tu bruma en la caja.

lunes, 22 de julio de 2013

Voces para la memoria



Cuándo: Hoy, lunes 22 de Julio de 2013 a las 6:30 p.m.
Dónde: Edificio de Extensión Universidad de Antioquia Segundo Piso
Quiénes: El Pequeño Periódico. Nubia Amparo Mesa conversará con el escritor y editor Ángel Galeano
sobre la experiencia del libro Perfil de Mujer, una antología con la vida y obra de varias mujeres que aparecieron en diversas ediciones del periódico. 
La cita es con pintoras, escritoras, muralistas, maestras, músicas e incluso científicas. 

Están todos muy cordialmente invitados.
Allá nos vemos.

viernes, 19 de julio de 2013

Se me agota el amor

Se me agota el amor cada vez que intento describirlo. Se destila, se camufla, me perfora. Se me agota el amor en palpitaciones del recuerdo. Entre sístole y diástole corren nombres que empiezan por d, f, j, l, v y c. No hay vocales. No sé cómo se ama a un Andrés o a un Estebán. Y es que el nombre también lo es todo, tanto, que los juanes se parecen... me pregunto entonces porque no se me han dado las vocales y si tiene algún sentido esto que propongo más allá de un delirio venusino, efecto secundario de una inyección para un dolor lumbar. Perdone el lector este atrevimiento de pretender filtrar el amor sin siquiera mencionar la luna pero hace rato que no le dedico tiempo a la contemplación satelital. Prefiero hurgar en mis pasados que fueron presente y que me dieron tanto cuando estaba desprevenida. Es allí donde encuentro semillas de fríjol en algodones flotantes convertidas en guisantes hacia un cielo afectuoso con lluvias de algodón. Meses o años de relaciones complejas ayudaron a cerrar el 8 que soy. ¿Un ocho? Sí. Dos ceros, un infinito dándoselas de muy recto, un cuatro por dos. Un corazón con más ventrículo que aurícula -por lo que mencioné de las vocales- que sigue enamorándose de letras consonantes y adorables. La falla está en que también soy consonante y hace rato que miro a una que seguro, está buscando su vocal. Y como Claudia no es Andrea me hará agotar el amor en sonrisas y alimentará mi aurícula porque no hay nada como la amistad. 

Postergada

Tampoco emigro del ayer. Estoy congelada en una sonrisa suspendida. La finca tiene un camarote destartalado que puede con ambos. Hace frío. Hago todo lo posible por evitar que me desnudes. Las voces de amigas nos obligan a bajar. Cuánto agradezco aquella intromisión. Más tiempo para postergar... no lo suficiente. Tu cóctel de hormonas es superior a mis razonamientos. ¿Esperar qué mujer? Te exasperan mis dudas, intentas manipularme con la palabra amor. No creo en las pruebas. La sonrisa se vuelve mueca. La finca se hace pequeña para los dos. Cada uno busca una esquina. Tus amigos apuestan. El aguardiente está en la mesa. No quiero tomar, prefiero un paseo bajo las estrellas. Cómo decirlo... estoy creciendo y ni yo me entiendo. La noche está despejada y en Llanogrande a veces, se ven estrellas fugaces, veo una y no alcanzo a pedirle un deseo, no sé qué pedir. Me acuesto sobre la grama a ver si pasan más; estando allí pienso que una abducción sería más sencilla. Tengo miedo de crecer. No me imagino quién voy a ser. ¿Seguir sin ti? ¿Hacia adónde? Hace frío, mejor te busco. Tan pronto entro voy por ti sin mirar otros ojos. Tu mirada aleja el frío. Tu ternura no hace perpetua la impaciencia. No te prometo nada... te doy lo que conoces de mí y te pertenece. Pasas tu brazo por mi hombro y tu sabor anís... también me gusta. 


martes, 16 de julio de 2013

Para qué prisa en la arena


¿Para qué prisa en la arena cuando soy rauda en el mar? Bien valen dos millones de brazadas para que mis patas hagan lo suyo y pueda desovar. ¿Cuántos serán ésta vez, cuántos?  Pequeños rostros que me cruzo al regresar con la duda de si serán míos o de alguien más. Tan bellos todos en sus caparazoncitos aún frágiles, de tiernos colores, frente a insospechados peligros. Mamá no les habló del tiburón... no, no hizo tal daño, al desovar les contó de la luna, de las constelaciones a seguir, de las migraciones y de esta función bella que es venir a cavar la esperanza de una especie que tildan de "en peligro". La arena les suministra el calor que mi pesado vientre no podría. Y así, una a una van emergiendo para reconocerse en los rostros de sus hermanas... todas tan iguales... todas tan distintas. Rápido, antes de que los pies de un humano se crucen... corren a la orilla, a ese primer contacto con el mar, al reventar de unas olas como primer obstáculo, y a sumergirse hasta el borde de la diversión. El hambre está latente pero ya el instinto les dirá que comer y cuándo, también cuándo hay peligro y hay que buscar un arrecife amigo.  Ya oirán por boca de otros peces del tiburón. No le teman. Alisten sus mejores brazadas y como última medida confíen en la fuerza del caparazón: con tanto bocado tierno, ¿porque habría de ser un enemigo el tiburón? Esta cicatriz... sí, fue de uno joven. Uno que también tuvo su encuentro con otro depredador. Le marcaron la aleta y no volvió a ser el mismo. Si alguna vez las atrapan... recuerden el murmullo de la primera ola, el primer obstáculo, la primera frustración. Si llegan a las manos de un niño... como algunas cuentan que otras han llegado... aprendan a amar ese espacio. La soledad las hará añorar el mar y con un poco de fe, el niño  o sus padres comprenderán su pesar. No se desanimen y recuerden... de unas cuantas depende que esta historia entre brazadas, vuelva a empezar.  

lunes, 15 de julio de 2013

Fecha de vencimiento

La caja estaba llena. Veintiocho acarameladas pastillas con forma de corazón. Tratamiento homeopático. Prescripción: penas de amor. Define penas. Rompimientos, apegos, dolor. ¿Cabe ilusión del amor? Si te refieres a soledad, cabe. Amplia cobertura. ¿Resultados? 80/20. 20 por fuera, pero, ¿si no es un Pareto? ¿Quién dijo que no lo es, puede serlo? ¿El amor, un Pareto? ¿Estás leyendo la letra menuda del interior de la caja? Por supuesto. ¿Qué más dice? Que adicción puede generar adicción. No me gusta. ¿Entonces, le darás un a prueba o no? Aún no lo he decidido, puede tratarse de un placebo. Además, tiene nombre mi vacío de amor. ¿Rompimiento? No. ¿Apego? Tampoco. ¿Dolor? Menos. ¿Ilusión de amor? Sí. Y si tomarme esta pastilla me aleja la ilusión... no sé. No soy infeliz con ella. Reconozco que es una mera ilusión pero me acompaña y es más bonita su compañía... ¿Y cómo fue que diste con la caja? Estaba en los medicamentos de mi madre. La sacó por fecha de vencimiento. ¿Y cuándo fue eso? Hace una hora. ¿Adónde vas? A llamarlo. El que sea una ilusión no quiere decir que no se haga píldora cada vez que escucho su voz. 

jueves, 11 de julio de 2013

1600 gramos

Mil seiscientos gramos de ropa, sobran. A pesar del frío, es desnuda como quiere estar. Tumbarse en la cama con los ojos hacia el techo. Intentar mirar un punto fijo. Recordar las manos para enseñarles que todo su cuerpo también es su sitio. No pensar en nadie. Un exceso de mente entre su cuerpo y ella lo echaría todo a perder. Volver al punto fijo. Abrir y cerrar los ojos en cámara lenta. Notar la respiración, llevarla hasta el vientre... pero primero hay que deshacerse de la bufanda, tres vueltas de tela alrededor de un cuello promedio asfixian el ejercicio que propone: 50 calorías que ha de quemar, sola. No digo que sea la mejor manera pero es la que está disponible por hoy. Levanta las manos, primero la cabeza, se deshace del suéter y sus aburridas rayas. Desabrocha el jean. Simultáneamente se quita un zapato, luego con el otro desnudo, empuja el que resta. Descienden los pantalones y ya casi... ya casi se mete a la cama. El teléfono, ¡no!, a ésta hora fijo es su mamá, más vale que conteste porque no desistirá...  aló, sí mamá, ahora no, te llamo luego quieres... ¿En qué estaba? ah, sí, en los 1600 gramos de ropa que ya no están. Le quedan doscientos gramos de interiores y con ellos puestos también puede jugar. Una barca... no puede ser. Quedó en que no iba a pensar. ¿Qué hace una barca en este lugar?...

¿Y sin tripulación? 
¿Cuántos ojos miran cuando el placer se jacta de ser solitario? 
¿Dónde están?

Si supiéramos quién nos mira cuando creemos que estamos solos... seriamos otros. 
Tan pronto llegue la barca, no subiríamos a ella y dejaríamos a la tripulación... ¡viendo un chispero!

Regreso de la playa, contigo

Te recogí en el arrecife, tuve que competir con un cangrejo por tu piel, cuando logré zafarte de su tenaza, te di forma de silueta con peso de hombre sobre la arena. Caminamos sin pegotes de mano. La brisa era tu voz y también tu tacto. Tuve que cerrar los ojos un momento para no encapricharme con tan sutil encanto. Te hablé de los tiempos. Me hice una trenza mientras tanto. Sentimos reventar las olas y vimos a los niños jugar con ellas. ¿Antisolar? Quería un pretexto para recorrerte. Brindamos con agua de coco y más tarde pedí raspado. Pasó el señor de la conchas, el del aceite, la mujer de los collares, y el de los inflables. No gracias... pasó entonces el de tatuajes no permanentes e insinué tu nombre en mi piel. Te escandalizaste. Recién habías salido del arrecife y ya quería yo nombrarte, hacerte permanecer. Me disculpé. Te enojaste y vi el peso que había dibujado con silueta de hombre marcar huellas en sentido contrario a mi piel. Tomé el pareo, hice un nudo ficticio, me puse las sandalias y caminé sin mirar atrás. Debiste pensar que me había ido sin ti cuando lo cierto fue que no permití que tu enojo borrara una mañana esplendorosa. Cuando alcancé el andén, volví a imaginar tu peso junto a mí y... dos pares de pasos, cruzaron la calle. 

Nota: ¡En este blog, nos fascinan los pies! Todos los pies.

miércoles, 10 de julio de 2013

Saludo de vacaciones


Es obvio el sol. Intuyan el calor. Brisa... más bien poca. Lluvias... a discreción.
Desayuno: arepa de huevo con suero costeño y de tomar, jugo de níspero.
Almuerzo: pargo frito, arroz con coco, patacón (de nuevo suero)
Algo: -los cachacos no perdonamos el algo- helado de liche
Comida: tamal de arroz

El menú de vacaciones no estaría completo sin unas palabras para vos...

viernes, 5 de julio de 2013

Adagio

Una ballena sostiene una máscara de un rostro común. ¿Qué digo? Un submarino ha encallado en un arrecife sonriente. No, no es cierto, el lienzo pintado de negro tiene relieve con estuco y espátula en el centro. ¡Qué va! Soy el efecto secundario de un químico cuyo genérico se denomina: lorazepan. Soy el producto de 2 mg. de acción no prolongada. Eso que recetan cada rato a pacientes que llegan con trauma en Dr. House. Ya no llegan es cierto, la serie terminó. Soy quien no termina. No aún. ¿Quién soy?

Vivaldi... en David Garrett... en vivo... me tiene casi... de muerte lenta. Una cuerda de violín me hace querer ser la figura interna de una viola. Que tan bello sería ser... interpretada. Ser cuerpo instrumento, Aedo de Pandora. Qué afloren los males y nadie tema, que migren los coros y el silencio también resuelva. La mujer montaña ha encontrado algo mejor que ser ardilla. Se ha confundido en la madera de un apuesto arce, que un joven diestro ha de esculpir para hacerla música.




Mujer montaña

Mujer montaña, nacimiento de ríos, frondoso tapete de delicadas quebradas, ¿qué te aflige? Ser incomprendida. Provocar un deslizamiento y ser acusada de natural violencia. ¿Quién te acusa? Los pinos. Mi suelo no les ha sido suficiente. Han clavado sus raíces en mí y toda pequeña vegetación se ha visto desplazada por su larga sombra. Se han esparcido más allá de las fronteras posibles y su propio peso los ha hecho resbalar. No he tenido que ver con la voluntad del clima. La lluvia y yo, somos amigas. Me gusta verla alimentar lo que crece en mí. ¿Entonces por qué estás triste? Porque no elegí ser montaña, habría preferido ser... ardilla. ¿Ardilla dices? Sí, efímera, móvil, graciosa. Pero ni las montañas podemos elegir lo que nos está destinado ser. ¿Hasta cuándo estarás triste? Hasta ver que cicatrice el deslizamiento. ¿Y cuándo será eso? Con suerte: pronto, estamos en verano.

jueves, 4 de julio de 2013

Literalidad

Lateralmente, la literalidad, no existe -a menos por supuesto que aborden una clase con el maestro Hincapié que de entrada omitiría la opción lateral- No sé a ustedes, pero a mí, me gusta transgredir los bordes. De niña, si me daban a pintar un mapa yo comenzaba por el mar... es decir, por el afuera. Prefería el azul al territorio. Pronto todos los colores tenían la misma altura y el marino... media menos de la mitad. Creo que por eso no paso ninguna prueba psicotécnica. Me río de pensar en el perfil que puede catalogarme: difícil de controlar, puede llegar a tener problemas con la autoridad. Cierto. No voy a desmentirlo. No me avergüenza. Es. Entonces, cuando leo, leo entre líneas; cuando escribo, escribo en pares; cuando escucho música, tengo dos ventanas abiertas, una con una canción en pausa y otra en curso que repito una y otra vez. La música si que no es literal. Cuando dicen "contigo" yo pongo un nombre propio. Cuando hablan de beso yo pienso en sonrisa. Cuando dicen sonrisa me imagino los ojos. Lateralmente, es agradable que la literalidad no exista. Poder alterar los estados. Inventar una Olinda a partir de Olinda. Viajar de mi sala a tu mesa. De una pantalla a unos ojos. De unos ojos a una sonrisa.