domingo, 9 de junio de 2013

Pienso en ti

Piensa en mí...¿cuándo no? Mi hondo penar es no escucharte. El bolero me habla de ti, de tus manos acompasando la melodía, del humo del cigarrillo, cómplice de tus recuerdos; dibujando una voluta para nada ambiciosa. A mi hora gris se le antojó hacer un boceto con una imagen del recuerdo. Ahí estás, sí ves, me esperas como solías hacerlo -los fines de semana- en algún murito de calle, vecino del helado que salíamos a comer con Tomás. Tan buen mozo que eras, tan buen amigo también. ¡Cómo te extraño papá! La segunda novela te la dediqué, ¿sabías? No entiendo es porque se nos acortó la vida tan de repente. Creímos que íbamos a salir del cáncer como habíamos salido de otras cosas. Quizás salimos de él después de todo. Ya no necesitamos ni la vida para estar juntos. Para sentarnos en la sala donde el silencio también era nuestro tema de conversación y hay que ver que éramos versados... es así como en la madrugada me siento en el sillón, justo al lado de tu favorito y con la mirada en el vacío, pretendo sentir que estás aquí. Te he contado los pormenores de mis estudios, mis miedos más profundos, mis proyectos e ilusiones. ¿Y sabes qué papá? Creo que te he escuchado. Me sigues dando consejos desde donde quiera que estés. Tu voz sensata es inconfundible. Hice caso de tu último consejo y sabes qué: soy feliz. Sé que estarías avergonzado de saber que te escribo cartas públicas... pero quién me garantiza que así no es más fácil que las leas... Pienso en ti... inevitablemente pienso en ti. Y la vida nos sirve, siempre. 

1 comentario:

Anónimo dijo...

Que lindo que sigas unida a el porque te escucha y sigue guiándome a través de Dios.


TN