lunes, 10 de junio de 2013

Me llaman Víctor

Me llaman Víctor, soy un pug -perro por supuesto- tengo cuatro años humanos y nací un 23 de diciembre. Soy mal hermano. No me acuerdo de ninguno. Soy mal hijo, nunca visito a mi mamá. Me desteté rápido y soy sincero: no me gusta el cuido. Por fortuna mi madre humana lo sabe y me da siempre algo de lo que come. No importa si es pollo o un pedacito de pera. Todo lo compartimos y como viene de ella, me sabe genial. Tengo dos tías y un hermano medio que me saca a pasear. Claro, presume conmigo frente a sus amigas. Me encanta vivir. Duermo mucho, ronco igual. Me fascinan las visitas y no me pregunten cómo, siempre adivino cuando llega un domicilio. ¡Adoro los domicilios! 
La mejor hora del día sin embargo, es la noche cuando me guardan a dormir. Los minutos antes están cargados de besos y caricias, como si verme al día siguiente fuera lejos, muy lejos...
Creen que no tengo novia pero vivo enamorado de Paulis, ella no sólo me saca a pasear y me da de comer, es mi compañía constante. ¡Y cómo huele su sazón...! Cuando es hora del almuerzo me parqueo al lado de la nevera para verla entrar y salir. De vez en cuando algo también se le resbala y mi estómago es feliz. Ella me puso Alfonso. De modo que mientras otros me llaman Víctor, ella me dice: Victor Alfonso. Y hay que ver que hay muchos victor alfonsos por ahí. El otro día vino un técnico a reparar la lavadora y preguntó casi con pesar: ¿Por qué le pusieron Víctor? Nadie sabe. El nombre lo puso Óscar, el abuelo, años atrás.Dicen que ya no está... sin embargo, aunque hace rato que no viene a darme salchicha yo lo he sentido en las noches arropando a Tomás. 

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