domingo, 23 de junio de 2013

Cenicienta improvisada

Un faro en el centro del cuadro comenzó a agitarse como seña para invitarla a subir. El pequeño conglomerado de embarcaciones se acariciaba los cascos mientras los tripulantes hacían apuestas de si iba o no a viajar con ellos. No lo había decidido. No aún. ¿Quién se sube a las dos treinta de la mañana a un barco sin nombre? Ese pedazo de océano puede estar en cualquier parte o en ninguna y sin pasaporte, corre el riesgo de ser un polizón que declaren en el primer puerto visible. ¿Cómo explicaría su presencia en la tripulación? Como ven, su mente estaba llena de conjeturas razonables. Sin embargo su instinto le había dejado por escrito un mensaje: sin esa experiencia, no escribes la novela. Una historia completa dependía de un viaje en la penumbra y ahora que estaba a un paso, dudaba. Metió la mitad del cuerpo y dejó un zapato en la sala... por sí acaso. Los marineros pronto se burlaron de ella y aunque insistió en decir que había sido un accidente, la apodaron Cinderella... acto seguido la enviaron a la cocina convencidos de que sabía preparar mejor comida que su chef actual cuando en realidad no sabía ni pelar una papa. Quería entrevistarse con el capitán pero tenían órdenes de no despertarlo. Verdad que hasta los capitanes duermen... Cuando a las carcajadas las sucedió el silencio, subió a cubierta. Estaba por amanecer. Se asomó al borde del lienzo y pudo ver cómo su esposo la llamaba y una pequeña comitiva afirmaba no haberla visto salir del edificio. Al parecer todos la estaban buscando y el zapato no les decía nada. Intentó salir pero cada vez que empujaba el lienzo, rebotaba. Y volvía a ser de noche y  los hombres estaban despiertos y reían a carcajadas con su cenicienta importada. ¡Estoy escribiendo una novela! -gritaba desesperada. ¡Necesito regresar! A lo que al capitán por fin apareció para dar orden al botín y decir sin ningún escrúpulo: a ésta, es mejor llevarla amordazada. Un último pedido capitán. Diga usted: lápiz y papel. Lo que sea mientras mantenga esa boca cerrada.

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