viernes, 28 de junio de 2013

Bajo tus lentes

¿En realidad estás ahí? Sólo veo el contorno de tus ojos, nunca la dirección de los mismos. Ellos y tú parecen tener un pacto para incursiones urbanas. Y soy toda la urbe que queda a esta hora que la luz cambia. En un impulso quiero arrancártelos pero tal violencia me está prohibida. Si supieras cuánto amo tus ojos... Lo peor es que ahora, incluso de noche, los llevas a todas partes. "Es que tienen fórmula"
-dices con ironía. Y no falta el maravilloso imprudente que te achaca una cirugía ocular o algo más. Es que seamos sinceros: es algo pernicioso eso de usar lentes a toda hora. Uno se pregunta qué ocultas. Tu dulzura desmiente cualquier intento de mirada criminal. Sos otras cosas. Tu crimen favorito está en la moda; en los zoolanders y las modelos wannabe. Bajo tus lentes sin embargo, soy de otro color. Magenta. Y mi piel se pregunta si te gusta más así. Si en realidad haces avatars con lo que otros proyectan de sí mismos o si la cerveza Club siempre es roja aunque te digan que no hay y te la sirvan dorada. Uno se pregunta... como es el tacto de tus ojos y sí es tan evidente como el flash de tu cámara. 

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