miércoles, 15 de mayo de 2013

Últimas palabras de un chupasangre


Ábrela más. Desnuda tu hombro. Sal de la tela. Sé helipuerto para mi lengua. Te quiero beber. Llevo 24 horas sin probar tu sangre. Ni decir que es dulce. Me encantaría si fuera fría y me diera sensación de paleta. Automáticamente sería un necrófilo y dudo que las chicas vean un padre pudiente en mí con ese aspecto. No soy ni huesos. Soy digamos, un pequeño ser articulado dotado de una sensibilidad... ¿especial? Quizás. ¿Por qué no? Sí, quédate quieta. No escuches mis alas. Ponte el audífono. Perfecto. Ah, un poco más. Lo que bebo no es ni una gota. Gracias... Gracias... 

Maldito zancudo de mierda. Otra vez voy a tener que llamar a fumigar. 
Una, dos, la tercera es la vencida. Ahí cayó... 

...se suponía que era yo quién quería helado. No siento la pata, se ha ido la fuerza. Vuela... Vuela... me confié en el audífono, ahora entiendo cuando dicen tecnología de mierda.

2 comentarios:

Maryu Varon Gaviria dijo...

Me pareció algo cruel.

Claudia Restrepo Ruiz dijo...

Sin duda Maryu. Algo real también.