miércoles, 8 de mayo de 2013

Procesión de cacheteros


Fotografías Daniel Efe Restrepo 

La libertad de expresión nunca se había visto tan particularmente representada. Como desnudarse ya no tenía ningún chiste se optó por salir en paños menores. En otros ciudades como México D.F. y Nueva York ya se había realizado un emplazamiento similar, que abarcaba el Metro, en Medellín, se planeó igual, sin embargo... La Cultura Metro, no permitió la procesión de ciudadanos en cacheteros, calzoncillos y boxers.  Migró la intención y las calles de Bello pronto fueron la pasarela de tangas y encajes con los más diversos colores y expresiones. De no haber sido programada la marcha, muchos de estos turistas pudieron haber terminado en el Hospital Mental, pero estaban en grupo, y una epidemia de estas características era improbable. 

 

Para los ojos de un niño debió resultar extraño ver torsos semi vestidos. De la cintura hacia arriba, corrían con el vestuario de un día cualquiera. Los zapatos también eran los mismos. ¿Dónde habían quedado las faldas, shorts y pantalones? En casa. Ninguno era emperador y sin embargo todos se sentían satisfechos con sus fachas. ¿A quién señalar? El responsable -al parecer- es un grupo de facebook denominado: Los chistes de Sebas Argentino. 

Lo que más me llama la atención de este ejercicio o performance colectivo es la confrontación con la cultura Metro. En otros países, pudieron realizar la marcha a través de los vagones sin ningún problema. De hecho, eligieron las estaciones para desnudarse y allí la fuerza del sistema no fue tan preponderante como aquí. La Cultura Metro parece estar protegida contra todo, posee una asepsia única. Los ciudadanos no hacen grafitis en el metro, nadie raya, todos cuidamos incluso, es prohibido hablar en voz alta...


La libertad de expresión quería montar en Metro y... no la dejaron. 












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