martes, 14 de mayo de 2013

Ocre en rosado

La espátula dejó huellas cónicas de color hueso sobre una superficie naranja. Por más que lo intento no puedo descifrar la firma del pintor. V C H con otra letra que se vuelve agua, me hace pensar que puede tratarse de un Víctor o un Vicente, quizás es mujer y se trata de Verónica. No puedo saber. Quien enmarcó el cuadro se suicidó en extrañas circunstancias -como si pudiera hablar de un suicidio en circunstancias corrientes- y sólo él sabe el nombre del artista. Hay textura en la obra. Geometría también. Gris, Negro, Ocre y un toque de Rosado. El rosado es lo que más me atrae. En una superficie casi de naviera, sorprende encontrar esa ternura difuminada en círculos, huellas de algo más. Bien podría tomar una foto y subirla para que vean el cuadro pero la verdad es que prefiero que lo imaginen. El lienzo es de 120 x 60 más o menos. No lo medí. Es un cálculo aproximado. El cielo es más pastel al lado derecho. Es naranja puro al izquierdo y café en la esquina inferior izquierda. Un momento... parece haber mezclado un poco de verde tras el crema... un efecto sombra con poder matiz. Si llegaste hasta aquí en la lectura te preguntarás qué carajos estoy haciendo. La verdad es que necesitaba un break. Honestamente a ratos me intoxica lo que escribo. Me siento recurrente en la mirada y me ofusco detrás de la pantalla que tú no ves. Es entonces cuando busco motivos que me abstraigan de estas realidades que invento y me acompañan: me ayuda mucho mirar afuera, fijarme en un verde, notar que ha comenzado a llover. El escritorio es un caos de textos por estos días y el cuadro me serena a pesar de su emotividad. Muchas veces me pregunto el propósito del blog. Muchas veces respondo que es un ejercicio. Miento. Hace rato que pasamos ese umbral. Mi toxicidad se purga con estas hojas en blanco que lucen más agradables que las demás. Mentiría si digo que he pensado en dejarlo. No. Por el contrario, ahora quiero trabajar en proyectos que lo nutran. Involucrar artistas. Soñar en conjunto y procurar que la imagen y el texto sigan contando historias.

Hoy es un día ocre en rosado. No hay imagen. Sólo la mención de la misma. Está en ti, imaginarla. A propósito: yo estoy de blanco y morado. 

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