martes, 21 de mayo de 2013

Distant love

A Vad

Tengo un amor a distancia lo suficientemente lejos para comenzar una guerra; en otro idioma para estar siempre incomprendidos; con raíces estacionarias luciendo primavera mientras aquí llueve, por un fenómeno infantil. Tengo un amor a distancia, que no me tiene a mí. I will come back -dijo la primera vez- En sus ojos vi algo más: no le creí. Volvió, años después. Una y dos veces más: volvió. Y verlo llegar y partir siempre habría la pregunta de lo que habría pasado si... una pregunta que me obligué a cerrar a la fuerza con un signo de interrogación con punto en negrilla. Tomé otras decisiones. Me mantuve fiel a esas elecciones. Sin embargo hoy estamos a 15 grados, tengo asma y una parte de mí está en Londres. Un sujeto ruso, amable, suspende su trabajo para ofrecerme una bebida caliente. Le sonrío y le doy las gracias. ¿Are you ok Klaus? Le digo que sí pero no estoy bien del todo. Extraño la compañía de su silencio. La ausencia de sus verbos y los míos buscando un denominador común en inglés para acariciarnos con palabras. Estoy en modo Londres, en mi recuerdo él sigue ahí... nos encontramos accidentalmente en la cocina; lo veo introducir comida pre-cocida al  microondas, esperamos a que timbre. Le hablo de sembrar algo en el jardín. Se ofrece a ayudar. Fuma como loco. Me atraviesa la transparencia de sus ojos. ¿Are you better?... Me pregunta por Elvira y le digo que nos visitará pronto.  Araño los pocos recuerdos que me quedan. Intento no ser muy dura conmigo por la indiferencia que le doy a ratos pero le agradezco al frío y al silencio las conexiones con los buenos momentos de nuestro pasado. 






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