martes, 23 de abril de 2013

Sobre-expuesta


Tengo un recuerdo arañándome la espalda. Las manos de un hombre conversando con mi nuca. La insoportable humedad de sus labios en ese lunar junto a mí clavícula izquierda. Sus ojos oscuros perdidos entre la noche yo. Su olfato haciéndome cosquillas. Su lengua abriendo la comisura de mi boca. Mi lengua queriendo esconderse para evitar probarlo otra vez. Negación inútil... he sido tan suya como mía. Me ha dolido en el esternón, me ha dejado molida las caderas, por él he juntado palabras que ni se conocían. Y ahora, sobre-expuesta, no tengo adónde huir; es más, no quiero. A nadie he sabido esperar y a él lo busco. La imperante necesidad de verlo me lleva a cometer locuras. ¿Qué importa que su voz me desencaje, que su mirada me desnude, e incluso, que con dos o tres palabras me posponga o me dilate?

Soy más clara o más oscura a su lado. Pero soy... 


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