lunes, 1 de abril de 2013

Con usted o ninguna

Fotografía: Daniel Efe Restrepo

¡Qué vicio ese de dejarme esperando! "A las dos voy por ti" ¿Cómo no? Esta vez sí va a saber cuántas son cinco. ¿Cuántas? Pues cinco... no le voy a dar papaya para que termine burlándose de mí como siempre, es que, no sé porqué me verme brava le resulta tan chistoso. Pero me va a oír. Ay no, ¿y si le pasó algo? ¿Qué le va a ver pasado? Ese aprendió a manejar primero moto que triciclo. Bueno, eso creo. Dos veinticinco. Media hora bajo este sol, gracias a mi mamá que me enseñó a usar bloqueador. "Mija así se arruga menos" fue la cuña que me convenció. Caramba, nada que llega y yo sin minutos en este tiesto de celular. Desde que se lo presté a mi hermana... ¡tas! no funciona igual. Y eso que juró y re-juró que no le había hecho nada. Mínimo se le fue al sanitario. Ay hombre por qué no llegas, ya me tenés hasta nerviosa. Y por aquí no pasa nadie que no viva o sea pariente de alguien de la vereda. Será entonces: subirme; regresar a casa con estos tacones de mierda. Me los puse sólo porque a él le encantan... 

"Por un beso de la flaca yo daría lo que fuera, por un beso... aunque sólo uno fuera" Pa`dónde va mi amor tan arregladita, no me estaba esperando pues... Muy bien dicho, estaba. Ya no quiero salir. No quiere... no me diga que se enojó porque me retrasé. ¿RETRASÉ? Llevo más de una hora a pleno sol. Sudé hasta el primer tetero, me muero por una cerveza y no se me arrime porque me provoca matarlo. Tranquila mami, súbase y ahí vamos viendo. Vea que tengo una buena razón para el retraso. Buena razón ninguna. ¿Está segura mami, ah eso es que no le gustan los regalos?

La palabra regalo la quiebra. ¿Regalo? Sí, mami. Para usted. Verá, lo he pensado mucho. Es con usted o con ninguna, qué dice... Entonces ella se voltea esperando encontrar una caja y oh sorpresa: dos boletas para el clásico. 



  

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