miércoles, 20 de marzo de 2013

Consecuencias de un embarazo psicológico literario

Sucede con extraña frecuencia que un individuo, autor; padece gracias a la obra que gesta, de un embarazo psicológico con tantos detalles, que puede dar cuenta del país o en certamen donde dará a luz. Conoce la fecha esperada de parto e incluso, tiene el nombre del anestiólogo quien viene a ser, el mismo que preside el jurado. Como todo padre/madre diligente, ha procurado pasar, a palo seco, la mayor parte de su gestación. Labor que le resulta casi imposible de sostener horas antes del veredicto. Es entonces cuando ruega pidiendo una epidural para que no le duela saber que no gano. La amistad es imprescindible para soportar las horas finales. Agota todo su plan de llamadas en dos horas y para cuando se conoce el nombre del afortunado verdadero padre, mira con desconsuelo la incubadora vacía de la obra que gestaba. "Al menos tengo una obra" se consuela. Sin embargo ya cuestiona incluso su genética. 

Sin embargo, una ventana de su escritorio está abierta en el último tema que estaba consultando. Su cuaderno de notas tiene dos líneas resaltadas y un video de youtube le explica un referente urbano que es de su interés. Cierra el twitter y abre una hoja en blanco. Narra en dos o tres párrafos su sensación del día y arranca del calendario el 20 de marzo. En contadas horas será 21 y un personaje, lo ha estado esperando.


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