miércoles, 9 de enero de 2013

Un ojo en las nubes del campo

Fotografía: Jose Luis Ruiz

Hemos ido a recorrer las tierras que en otro tiempo ocuparon los ancestros y al mirar el paisaje un ojo desde las nubes nos observa. Ojalá pudiera decir que nos sonríe pero un solo ojo, un cíclope, que vigila. A ambos lados del terreno corren quebradas con nombres curiosos y cauces traicioneros. De los frutales generosos, sólo queda un árbol de guayaba con una cosecha a ras de piso. Sin embargo el olor es inconfundible; nos devuelve a la infancia con jugo y a la caña que ahora no vemos porque el trapiche queda más lejos. La vista es hermosa. El pueblo, al fondo, no se parece a ningún pesebre que haya visto pero podría ser la escala de un pesebre imaginado por alguien más. Por el ojo quizás. Este año llegaron los reyes y se quedaron preguntando que había ocurrido con el ferrocarril del pueblo. ¿Qué tal? Reyes Magos preguntando por ferrocarriles que son parte de museo para nuestra generación. Están lejos de su destino oriental. Debe ser por eso. ¿O se desviaron? Una brújula averiada les habría dicho que estamos en oriente y este año... habrían roto el peregrinar y el pesebre se habría quedado inconcluso y el ojo... el ojo sería alguien desde arriba llamándoles la atención. 



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