viernes, 4 de enero de 2013

Subámosle la temperatura

No llamó. De las dudas al ocio. Del ocio a la ducha. En la ducha el calor. Una esponja se pasea tímidamente por su cuerpo mientras el último tinte del enjuague reciente hace ríos chocolate por su piel. Está sangrando café y esa sangre viene de sus ideas. No llamó. Son las diez. Tiene apenas el tiempo apropiado para llegar al bar y hacerse a un buen puesto. Paulina, su amiga, llamó cinco veces a preguntar que entonces qué. Como si  ella supiera. Al final se metió al baño para no oír más preguntas. Pero si la pasamos bien... si me llevo a su casa... si tuvimos sexo... ¿Será que no le gusté? Tal vez soy muy delicada, tal vez le gusta sexo más rudo. ¿Por qué está pensando eso? Debió ocurrírsele mejor, leer un libro o al menos distraerse con esas revistas de farándula. No. Mejor no. Siquiera no hizo eso. Se habría puesto peor con las falsas caras felices. Con las noticias de bodas y noviazgos porque seamos francos, esos sería lo único que habría visto. Lo demás lo habría dejado pasar y no se habría dado cuenta que el enamoramiento dura poco, que luego vienen las discusiones, los pleitos y si hay matrimonio, los divorcios. Es mejor no estar divorciado de nadie. Qué afán de compartir una cama cuando se es feliz en una sencilla y no hay que pelear porque el frío hace insuficientes las cobijas. El jabón perfumado está en sus manos. Lo frota con una sencillez adorable. Se lo pasa por partes que vienen con aroma propio y se toca así misma como a una extraña. Pareciera que bañarse es un deber. Quiero gritarle que lo disfrute pero está ensimismada pensando en el imbécil que no la llamo para ir a bailar. Su cabello ya lleva dos tandas de shampoo y ahora es el turno del acondicionador. Huele... a frutas. Durazno. Sí. Huele a durazno. Sus largas pestañas se ven hermosas con el agua. Su nariz, retiene a ambos lados pequeñas gotas que quieren quedarse a jugar con ella. En todo el tiempo, no ha abierto la boca. Tal vez piensa que se ahogará en su tristeza. ¡Qué torpe es! Sus caderas soportan agua más caliente, da la espalda y sube la temperatura. No le importa que le salgan rosetones ni que digan que lo que sube la cola es el agua fría. ¿Cuánto lleva en la ducha? El espejo está empañado. Ya es hora. Cierra la llave y sale con dos toallas, una en el cuerpo y otra en el cabello. Elije un pantalón de cuero negro y un top del mismo color. Se viste a toda prisa. Toma el secador pero está de malas... se fundió. ¿Salir con el pelo mojado? Le toca. Se hace una cola, se maquilla ligeramente, se echa perfume y toma el bolso con sus documentos. Pide un taxi y se va. 

¿Con qué aquí estás? -lo ve tan pronto llega al bar.

No hay comentarios: