lunes, 14 de enero de 2013

Perdida sin referencias


Fotografía: Marco Ramírez

No le gusta barrer y prefiere no perder el tiempo en trapear. Está desempleada hace más de ocho meses y para no reconocer que su casa se cae en mugre, se tumba en la cama a leer después de recoger los sobres con los extractos de las tarjetas de crédito que ha usado hasta el límite. No sabe con qué va a pagar; por eso no los abre. Por eso prefiere continuar leyendo a Alexandra Samper, aunque se sienta un poco triste porque el libro de relatos se está por terminar. ¡Qué mala pata! ¿A quién se le ocurre un cuento así? Ay, pero si no es de un papero... Un momento por favor, ya voy. ¿Quién timbra a esta hora? Se asoma por el ojo y es de la administración. Otra cuenta más. No, no por favor. Toma aire. Doña Gloria: ¿Puedo bajar a hablar con usted dentro de una hora? No, ya me voy y necesito que me de una fecha, ¿cuándo piensa pagar los meses atrasados de administración? Estoy en eso, créame que en eso estoy. Le advierto Lina María que sí no cancela antes del 20, nos vamos a cobro jurídico. Me queda claro. ¿Algo más? Sí, por favor riegue sus matas o bótelas, su balcón es un lunar en esta urbanización. Se va. Eso sí no me lo esperaba: ¿Mi balcón: un lunar? Entonces mira hacia afuera e intenta calcular cuándo fue la última vez que regó las matas. Eso no es como barrer. Ah y con esta sequía de mierda, sí, debió prestarles un poco más de atención. Ahora cómo las saca, si pesan... que se joda la administración. El noticiero es reiterativo en el estado reservado sobre la salud de Chavez. ¿Será que a él, igual que a Bolívar, lo que lo enfermó fue la oposición? "¡Vámonos! ¡Vámonos! Está gente no nos quiere en esta tierra..."  Se me está acabando el yogur. Hace menos de quince días le pedí plata a mi hermano y fue claro en no querer verme pronto otra vez. Julián, Julián ya no me ama. Lo que siente es lástima por mí. Por meterme con él en la oficina es que estoy sin trabajo. Recursos humanos no pensó mucho, entre el ejecutivo con trayectoria de 12 años y la primípara ingenua, me eligió a mí. Da lo mismo si me abro las venas, me cuelgo o me tiro por el balcón. La última entrevista que presenté fue hace mes y medio. Muy cordiales, prometieron llamar y es obvio que no pasé la maldita prueba 16PF de la que ya me sé el nombre y las primeras diez preguntas. ¿Qué sigue ahora Lina María? Si mi madre no me hubiera dejado este apartamento estaría en la calle. Si tan sólo lo pudiera vender... Lo grave es que no tengo ni para la administración, ni para los servicios. ¿Subsidio de desempleo? Ya reclamé y gasté mis cesantías hace rato. No tengo hijos. No tengo ex. No tengo amigas. Estoy como el papero, pero lo que necesito arrancar, es la vida misma. 

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