viernes, 18 de enero de 2013

Boa Constrictor


Fotografía: Marco Ramírez


Te ha hecho añicos un abrazo. Lo siento. Mentiría si te dijera que no supe medir mi fuerza cuando en realidad me dio tanta alegría verte que no noté que te estabas poniendo pálido. Continué apretando ese cuerpo tuyo, recuerdo mío del cariño puro y me sentí tan plena, tan alegre, que olvidé la austeridad. De repente los puentes que habíamos construido entre tus ciudades y las mías se vinieron abajo y la sacudida no me despertó. Continué abrazando tu yo presente sin hacer preguntas y sin mirar tus ojos que para ese entonces ya habían blanqueado los edificios y las nubes. No quería soltarte ahora que tu calor estaba tan cerca y los monzones de mi vida por fin me habían arrojado  a ti.  Entonces tu temperatura cambió y cuando pude sentir el cambio te miré extrañada. Noté que tu cuerpo estaba rígido y que ya tu voz no se defendía.  Eras sólo un cuerpo que había venido a decirme algo, un adiós...quizás, y yo que solía hacer bromas sobre ti al decir que estabas como para comerte... me quedé impávida frente a tu cuerpo, todavía fresco.
A mi boa le gustan los malvaviscos asados en chimenea.

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