martes, 14 de agosto de 2012

La pluma manzana

A partir de hoy, cuando escriba a mano, lo haré con una pluma de color verde manzana. ¿Un regalo? Sí... ¡Qué bonito poder llamarla pluma manzana! Me recuerda que me alimento de tinta, que no puedo vivir sin escribir, que siempre que miro los árboles intento alcanzar la copa y los tallos me detienen tanto tiempo como esas raíces juguetonas que no conformes con estar debajo de la tierra, se alzan sobre ella. Ellos son mi papel. Hace poco necesitaba un abrazo de pino, hoy por poco escribo una entrada con título Yerbabuena. Una idea, un continente, una mirada... no hay nada ya, no hay nada ya... la música acompaña el verde de estas ideas. La verdad es que necesito decir: Gracias.
Alguien se fue y cerró la puerta.
Me quedó la tinta de su adiós.
Gracias.
No puedo permitir que el portazo de una salida, borre todos los buenos recuerdos de una estancia.

Hoy llegó la pluma manzana.
Reflexioné un rato en la palabra Gravedad.
Las palabras que hieren de gravedad... no matan.
Abren un boquete donde se siembra un árbol.



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