miércoles, 22 de agosto de 2012

Chopin



Tu nocturno acompaña el final de este día que parece querer de todo, menos oscurecerse. Unas manos femeninas y graciles reviven en un piano tu melodía (en una ventana que tengo cerrada, junto a esta entrada). Y mi memoria va de regreso hacia el 2002;  los adoquines de Viena nos conducen a mi hermana, a mi primo y a mí a un concierto en Wiener Residenzorchester. El programa de la noche es con Mozart y Strauss a cargo del director Paul Moser y sus músicos. Espléndida interpretación.  Mágica la estancia. Me faltaste vos, no sabía que Viena te había dado la espalda por su afán por los valses y sus maravillosos compositores locales. Eso lo descubrí luego. Pero me pareció paradójico porque después fuimos a cenar en un cantina tradicional vienesa y allí, bajo los efectos del licor, bailé un poco de tango con un amigo de viaje. Tango oígase bien.
Hoy pienso en la inacción a la que fuiste condenado por la sociedad de aquel entonces, y no puedo dejar de pensar en ella como un ente vanidoso y celoso. Qué le vamos a hacer, esa es la suerte del artista. Muchas puertas no se abren no por falta de talento sino por los obstáculos que lo ya establecido impone como reglas de aceptación para la colectividad.
Sin embargo, la música es tan generosa... hoy,  202 años despúes de tu natalicio, tus melodías   impregnan la web, los conservatorios y son el tema de grandes concertistas. ¿Puede haber algo más cercano a la inmortalidad? La litertura indiscutiblemente está presente y no basta sino pensar en Homero para sentir lo mismo pero son los sentidos lo que es diferente. Mientras una abarca los ojos, la otra se desliza suavemente por los oídos. Una exige concentración, la otra nos sumerge en trances contemplativos.

 "Todas las artes aspiran a la música"

Los dejo con un link de Nocturne Op 27 # 2 D Flat Major

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