domingo, 12 de agosto de 2012

Abrazo de pino

"Si la humanidad piede su narrador
habrá perdido también su infancia"

El cielo sobre Berlín

Debo decir que me fracturé el metacarpo del dedo corazón. La verdad es que estoy mintiendo y alguien más me lo partió. Mis agostos tienen algo curioso: el sol me quema hasta el jardín. El mes de los vientos tiene la costumbre de llevarse las cometas que me hacen sonreír... y me quedo sola, en silencio. Es entonces cuando puedo escuchar, sin identificarme, las recriminaciones y acusaciones de otros. El peligro de dar, es que la gente tiene la costumbre de creer que uno lo hace esperando algo a cambio. No. Así no era la historia. Ahora mismo tengo ganas de dos abrazos de Pino y de comenzar a meditar con postraciones. 111.111. Seis unos que se ven sencillos pero representan todo un proceso para transformar el orgullo. Me han dicho que cuando uno discute con alguien, puede imaginarlo al frente y las postraciones sirven para ambos. ¿Y quién o qué, me quitará el dolor de la pérdida? Dos tablitas de paleta  unidas le devuelven la confianza a mi dedo mientras no dejo de pensar en el pino y ese abrazo de árbol que en realidad necesito. Tiene que ser de pino. Escribir con nueve dedos sobre el teclado me pone en aprietos cada vez que quiero digitar la i. Por suerte el índice izquiedo es solidario y no permite que la palabra Ilusión se quede sin comienzo y sin centro. Más silencio. Alguien se ha quedado sin infancia y no fui yo.





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