martes, 8 de mayo de 2012

A mis marcas, lista y !Fuera!


Pico y Placa. Quieta. 2 es mi número de inscripción. La autopista es el tapete. Palmas el sofá. Pronto levantaré los pies para soñar. La lluvia me dice que es bueno estar en casa, aunque la calle contigo suene atractiva y violar leyes de moralidad se me haya vuelto costumbre. Querías convertirte en una fijación. Lo lograste. Eres un dolor insoportable. He querido ubicarlo para darle tratamiento pero el dolor migra como una hormiga por mi cuerpo. A veces me arde el cuello... me rasco y no puedo quitarte de encima. Como un escarabajo egipcio saliste de no se qué momia para meterte en mí y punzar dolores que antes no conocía. Ahora estás tan lejos como la luna que ayer se vio cerca. Un cráter quizás es lo más parecido a ti. Duermo... no sueño, simplemente siento que caigo en un abismo sin fin. Mi cuerpo actúa la caída... la padece. Tus brazos me soltaron a esta incertidumbre de martes en la tarde. Quiero partir de ti. Quiero olvidar que fui.

Dueles. Ahora es mi hombro quien lleva tu peso. El horizonte es una sala cuadrada y fría. Mis ojos buscan tus zapatos como un caficultor su siembra. No hay semillas. Pudo ser la roya. La roya fue una palabra, una frase, una conversación mal dicha.

He vuelto a este punto retóricamente y la solución sigue sin gustarme. Quizás sea el dolor. Quizás la distancia. De seguro la ausencia, la falta de tu confianza. He muerto en tu silencio. No existo para tu mirada.

No sé perder. Es evidente que estoy perdiendo. Tu alfil se comió a mi reina. Tu torre a mi caballo. Estoy en jaque y me molesta estar pendiente de un rey dependiente y flojo. De vuelta al tablero, al tapete, a mis marcas. Así no esté lista debo ir afuera. Otros me esperan. 

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