viernes, 11 de mayo de 2012

Carta de madres

A mi hermana Caro
Me duele el vientre con tu pérdida. Con el reventar de tu fuente se me han secado los ojos. He tenido el corazón en vilo... e imaginarte mirando aquella pequeña figura, ha hecho añicos mi corazón. He estado allí con el transcurrir silencioso de las horas. He estado allí cuando el teléfono sonó para darnos la noticia y allí sigo a tu lado a pesar de está distancia que me impide acariciarte el pelo y decirte al oído que todo estará bien.
Sis, me duele el vientre del vacío. Casi podría enumerar con detalle la ilusión que hacia Sebas en tu escalofrío. Me parece verte rezando porque todo saliera bien y ofreciéndote tú a cambio de él. Así de tanto te conozco. Sé que extrañarás su saludo en las mañanas. El despertarte a las cuatro sin poder volver al sueño. Lo sé... sé también que podrás recuperarte. Conozco la fuerza de tu espíritu, he sido testigo de tu templanza. Vamos. Ten fé.

Sé que ahora todo duele. Que el cuerpo llora y que nadie parece comprender. Sé que no entiendes por qué se fue. No tienes que entenderlo. Estuvo contigo cuando otra pérdida arañó tu corazón. Fue tu ángel. ¿Lo ves?

Yo apenas puedo sentirlo y para este día de Madres quiero decirte que sé que tus brazos no estarán por siempre vacíos. Que tu ternura es tan grande que ya dos seres han hecho colita para acompañarte así sea por unos cuantos meses. Has sido madre de tus amigas, de tus hermanas, de papá y sin duda de mamá. Ahora mismo espero seas consciente de todo el apoyo que brindas para que te lo des a ti misma.

Tu costa es rica... ¡Contigo estoy!.    

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