domingo, 22 de abril de 2012

Montar en bicicleta después de los 30

VOLVÍ A MONTAR EN BICICLETA


Había olvidado lo que significaba "estar en movimiento y en equilibrio"; sentir el viento, la velocidad, el vértigo. Había olvidado lo que era divertirse sin más herramienta que mi propio cuerpo.
Hoy esas sensaciones regresaron y quiero que sean muchas otras las que estén por venir. En compañía de mi hijo todo luce tan... diferente. A veces me pregunto si de niña era igual y la mayor travesura que recuerdo es aquella en un columpio rojo donde solía lanzar los zapatos al aire para ir luego a pedirlos donde la vecina (que por cierto... ¡se enojaba tanto!) Qué lástima que crecer nos haga tan serios. Que el juego sano se pierda, que el viento deje de hablarnos y que caernos sea toda una derrota cuando antes era parte de la diversíón.

Cuántos de nosotros llevamos vidas sedentarias, cuántos nos la pasamos acumulando estática, lo que más movemos son los dedos y creo que no se puede llamar ejercicio a lo que hacen sobre el teclado. Y sí, están los otros, los de la cultura del cuerpo, los "gymadicts"... pero de ellos espero ocuparme después. Hoy la entrada es sobre los sedentarios que un día decidimos romper la rutina. Ya sea por la invitación de un buen amigo, por acompañar a nuestros hijos en espacios diferentes o por cualquier otra razón.

Apenas estoy empezando y ya la adrenalina se siente en las letras. Ojalá que los pedales además de pedirme fuerza... me ayuden a despejar ideas.




1 comentario:

Anónimo dijo...

Me gusta, será que puedo seguir tu ejemplo.......mmmmmm
TN