jueves, 19 de abril de 2012

Dice que me sueña


Él dice que me sueña y yo me pregunto en qué idioma lo hace. Es claro que no hablo el suyo y el mío hace rato dejó de interesarle. Se sabe frases sueltas, fragmentos de pasado, verbos sin tiempo y sin mí. Y es entonces cuando me digo que soñar es un verbo y que no entiendo cómo carajos quepo allí. No sé si me ve inflada por los años y las angustias o delgada como era cuando me conoció. Dice que no sueña habitualmente pero que me soñó. Qué escribía y era gracioso, que lo miraba y no. ¿Por qué nos soñamos entre humanos? ¿Cuál es el vínculo? ¿Cuál la emoción? ¿Es la distancia la personera de tanta crueldad?
No puedo decirle que lo sueño. Jamás lo he soñado. Vino a mi vida como a hacer una encomienda y se marchó con la misma celeridad. Yo me puse mi coraza de corozo para que así me golpeara con piedras no viera mi interior. Como no tenía dientes de ardilla se quedó mirando ese rojo que a veces parecía café y a veces naranja. Cuánto me alegró entonces ser una semilla recubierta. Me alegró tanto que olvidé el suelo sobre el cual me arrojó. Suelo fértil pero posesivo que muy rápidamente a su profundidad me llevó. Oré a Perséfone por la semilla de mi interior y gracias a esas oraciones Hades no pudo tragarnos con oscuridad ni a mí, ni al fruto que aún no tenía idioma para expresarse.
Luego vino el alumbramiento, luego el llanto, luego sus ojos en mis ojos y todo mi mundo cambió. Hice de mi corozo una capa y muy consciente de que no tenía dotes de superhéroe, la use de cobertor, de pañal, de dulce abrigo. Pronto el idioma de lo que había en mi interior se parecía al mío, pero las maneras.... las maneras eran de ambos.
Yo no necesito soñarlo para acortar distancias. Con verlo... lo recuerdo. Y aunque dos meses de convivencia son nada en una vida entera... son suficientes para memorizar maneras que ni la capa de corozo puede repeler. Sólo puede dar un hijo quien en verdad ama. Y esa última palabra me pide la reescriba en mayúscula AMA. ¡Qué bonito suena! Si me sueña para recordarme que ame, ¡Gracias!


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