lunes, 30 de abril de 2012

401

La anterior fue la entrada 400. En ella no celebré. En ésta sí. Quiero agradecer a los lectores que han seguido este blog durante los últimos años. Todos amigos aunque a muchos no los conozca en persona. Lo que comenzó como un diario virtual poco a poco fue adquiriendo forma de algo más.

Aquí he publicado cuentos, poemas, reflexiones, e incluso Mandalas como el que pueden apreciar a continuación. Este en particular lo hice con toda la intención del corazón de agradecer el tiempo vivido y compartido. Porque sí, soy una autora que por más lejos que vaya en su narración siempre regresa a sí misma. Como bien lo diría  el cineasta Andrei Tarkovsi: "pienso que nunca he sabido separar mi vida real de las películas que he hecho". Yo me identifico con él, no he sabido separar lo que escribo de mi vida. No sé si eso es bueno o malo. De hecho pienso que es inútil establecer juicios. Cada artista tiene su método y si entrar o salir de sí mismo es lo que hace falta para producir algo honesto, hay que permitirse dar esos saltos cuánticos.

Nada duele más que mirar hacia adentro. Nada es más complejo que descascarar al ego. Hay veces que uno incluso lo intenta forzar y el resultado es una entrada que jamás sale de borrador. Cualquier día uno desiste y la papelera que aquí no duele se lleva algo de uno para lo que no hubo coraje suficiente o palabras precisas.



Amo la literatura desde que tengo uso de razón. Desde que le escribía cartas a mi abuela y dibujos a mi padre. Tal vez una novela ilustrada sea uno de los pasos que me hacen falta, tal vez no. El blog me ha permitido saciar mi necesidad de acariciar con palabras los recuerdos que se van sumando a mi vida. 

A mi tía Nena, a Maxi, a Moni, a Jose, a Maryu  y a aquellos que han tenido las ganas de suscribirse: ¡Gracias!



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