martes, 1 de noviembre de 2011

Mes de las ánimas, ¿Qué dirían los Santos?



Primero de Noviembre...exactamente minutos después del día de brujas... no es coincidencia, es fechoría, pero de la Iglesia para opacar a la Divinidad Femenina que se reunía a celebrar el Solsticio de Otoño. ¿Pretendieron los Santos cazar a las brujas o se enamorarían de ellas como Adso en  El nombre de la rosa?  

Ayer escuché de boca de una mujer sabía que un hombre hermoso le había dicho: No somos nada sin ustedes. Cosa que algunos cantan como Arjona sin estar plenos de su significado. Novias, divas, hechicheras, suegras o brujas caminan en pantuflas o sin ellas, la noche de Brujas y el día de Santos. Se es mamá ambos días y no hay diferencia alguna. Se es esposa ambos días aunque pueda caer la broma de: eres mi bruja. 

¿Y los Santos? ¿Dónde están los Santos? También tuvieron por madre una mujer. Los otoños se las recuerdan. Brujas y Santos están codo a codo en el calendario porque no pueden sobrevivir los unos sin los otros. Un cordón de plata les recuerda que sólo se sana con fe y hay que ver si existe algo más bello que la devoción de una mujer. 

...No la mires Adso... ¿Cómo no mirarla? Los Santos amaron lo que sus superiores despreciaron.

Ahora bien, a mí se me ocurre jugar un poco con esto de los Santos: si San Gregorio hablara quizás agradecería el vaso de agua pero diría que él no tiene sed, podría entonces pedir un poco de gasa o para ser más prácticos, que le dejen una luz prendida no sólo para facilitar la medicina sino para no ir a confundir al paciente; muchas veces lo invocan en cuartos donde duermen tres o cuatro.
Si San Antonio pudiera decir algo, creo que sería un "madrazo". No quiere seguir buscando cosas perdidas por el desorden de otros. Y no es quién para estar concediendo novios.  San Judas por su parte les haría releer el reverso: "Causas perdidas" ¿Para qué me siguen pidiendo? San Valentín a estas alturas ya no distingue su sexo y tiene exceso de rosado, no entiende por qué unos lo llaman en febrero y otros en septiembre pero procura asistir en ambos casos. San Patricio se reiría de ver que aún buscamos el trébol de cinco hojas y que dibujamos duendes verdes y así... cada Santo haría una mofa de su tema o mostraría su rostro de energúmeno desgraciado. Nadie les advirtió que la inmortalidad era para un par de oídos y para andar concediendo favores en épocas extrañas. Sirvieron a un Dios que los tuvo en su gracia y los abanonó a su suerte.

Entre brujas y santas, me quedó con las brujas. ¿Qué puede ser más delicioso que regalarle el cielo a un hombre sin hacerlo un santo?

364 días tienen los Santos para perseguir de nuevo a esas brujas que los miraron como hombres; los escandalizaron con su encanto y los amaron por amarlos... 364 días para abandonar los oídos y caer en la oscuridad del silencio que los espera con un femenino abrazo.





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