lunes, 5 de septiembre de 2011

Septiembre Azul



Septiembre Azul



Después de una década, los atentados a las Torres Gemelas siguen ocupando el primer lugar de sintonía en los canales internacionales. Nuevas declaraciones e historias surgen para revivir el terror, la indignación e incluso el odio hacia los extremistas islámicos. Y uno ve en esas caras que una Nación puede no recuperarse a un ataque  bélico. Lo curioso es que no muestren las rostros de Irak, los niños de esa guerra en venganza. Oriente es el diablo de Occidente y viceversa. Y en medio de todos está el petroleo que destruye ambos hemisferios. Nadie ve NatGeo, pocos saben qué es el plancton y sin embargo, Oriente lo está destruyendo al extraer el petroleo  y Occidente es el que más lo consume. Estados Unidos, como el primer consumidor, el dueño de las fábricas automotores, es suficientemente capaz de gestar tecnología solar para esos autos u otro mecanismo diferente al petróleo. Pero no. La ambición une a ambos hemisferios en una delgada linea negra. El calentamiento global es notorio. El clima cada vez más impredecible, los tsunamis arrasan poblaciones enteras y los líderes dicen que es la naturaleza. La naturaleza humana tal vez. La de la ambición, la codicia... hace poco leí que aquellos que mueven los hilos del poder quieren convertir al planeta en una Calcuta y no me sonó descabellado. También escuché hablar del capitalismo depredador y estoy de acuerdo en muchas afirmaciones. La corrupción ha llegado a todas las instancias. En particular, los Estados Soberanos. 
Y ya no existe el famoso libre juego de la oferta y la demanda. No sé que pensaba Smith cuando dijo libre juego. Todos los juegos tienen reglas. El capitalismo no. Quizás por eso pasó de ser capitalismo a salvaje y ahora a depredador. Las imágenes e información que llegan de Kenia son alarmantes. Miles de personas que no tienen ni la base nutricional para una comida al día. Niños en extrema pobreza a la espera de que la muerte se apiade de su sufrimiento. Carteles de comida, ¡por Dios!, de comida, aquella que envían los organismos de socorro termina en manos de bandidos que la administran a siniestra como mejor les convenga. ¡Qué dolor!

Yo quisiera que este septiembre no fuera negro sino azul, que en lugar de luto, se hicieran votos, que en lugar de llanto, se encendieran velas de ilusiones, que volviéramos a sembrar donde el campo es árido y le regaláramos una segunda oportunidad a la tierra.
No hay que tener fortunas para aportar grandeza. Hay que tener voluntad para compartir y fuerza para seguir haciéndolo. 
Hace un par de años propuse hacer una huerta en la unidad residencial donde vivía, para acercar a los niños al contacto con la tierra. Lo intentamos en unas conversaciones de adultos y no se llevó a cabo. Sin embargo, me enteré que una amiga de colegio, logró comenzar la idea, que también le surgió a ella, en el lugar donde vive. Adicionalmente, otra amiga comenzó a sembrar tomates en su casa por iniciativa propia. A las dos las felicito y espero puedan traducir sus logros en amistades que se interesen en lo mismo. Y es más, en Antioquia se está produciendo Vino en un municipio por la idea y constancia de dos médicos para lograrlo.

Septiembre azul... como este cielo en mi ventana. Ojalá que al leer esta entrada te preguntes que estás haciendo tú por el mundo y desarrolles una idea para hacerlo mejor. 

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