viernes, 29 de julio de 2011

Desdén

                                                             Fotografía: Jose Luis Ruiz

-Manuela no voy a repetírtelo otra vez. Cierra ese computador y ven a comer.
-Pero mamá...
-Nada de mamá. ¿Otra vez estás chateando con Julián?
-Ojalá...
-¿Y qué pasó pués mija?
-Pues que Julián no tiene tiempo sino para su moto y nada más. El viernes compite entonces no hace más que entrenar.
-Ya veo. Come bien. No dejes que eso te afecte. Julián no es el único muchacho en el mundo. Ya vendrán más.
-Pero mamá es que yo no quiero a nadie más. Yo quiero a Julián. Así como tú debiste querer a papá.
-No hablemos de tu padre ahora Manuela. Se trata de ti, de ese computador que no sueltas y de Julián.
-En tu época no existía esto mamá. Para ti debió ser más duro, ustedes eran unas duchas en esperar y esperar. Yo no  sirvo para eso... que me diga si le gusto o no y pare de contar.
-¿Y si no le gustas qué Manuela? ¿Lo vas a aceptar?
- Sabes como soy mamá. Lo terminaría aceptando porque igual eso no se puede forzar.
- ¿Y Luis?
- ¿Qué hay con él?
- He visto cómo te mira. ¿No te has dado cuenta?
- Cómo se te ocurre mamá, él es un amigo no más.
- Ves que siempre querés al que no podes tener.
- ¿Por qué dices siempre? Julián no es todas las veces o es que ¿han habido más?
- Dejémoslo así. Vamos a lavar los trastes.

A la mañana siguiente Manuela no se quiere ni levantar. Se baña y toma el bus a tiempo con las manos entre las mangas por el frío con que amaneció la ciudad. Mira la banca de atrás donde usualmente se sienta Julián y verla vacía la pone a llorar. Lo disimula tomando agua de su termo pero el bus luce tan ajeno como lo demás. Sabe que sus amigas la miran pero elude todos los ojos que pretendan encontrarla. Agacha la mirada y se hace la dormida en lo que queda del trayecto. Llegan al colegio y bosteza de pensar en natación. Planea entonces la forma de subir a enfermería y que la dejen en camilla durante esa hora. Esta enferma pero no de lo habitual. No duerme bien, no quiere comer...  En la enfermería sin quererlo comienza a charlar con la enfermera sobre Julián -en el colegio todos lo conocen- y ella le pregunta cuándo fue la última vez que lo vio o si ha hablado con él desde que partió a competencia. Manuela le contesta que no sabe nada de él desde hace una semana; y que daría la vida por una llamada. La enfermera le cuenta de los deportistas de las grandes ligas, de la concentración, y de la separación de familiares y amigos como parte del régimen para mejores resultados. Manuela no lo había pensado así. Igual no importa, su corazón ya está fracturado. Sube entonces al laboratorio y se deja seducir por los tubos de ensayo con las reacciones de colores. 
-¿Cómo estás? -le pregunta Luis de repente.
- Bien. Tratando de resolver el ejercicio.
-Puedo trabajar contigo si te parece bien.
- Sí, por qué no. Es entonces cuando recuerda las palabras de su madre pero ya es tarde.
- Luis tiene la bata puesta y las manos en acción.  
Manuela se deja llevar...un poquito de atención es todo lo que necesitaba para notar que salió el sol y que sin ofender a nadie, nada de exclusivo tiene su corazón.

Fotografía: Jose Luis Ruiz 

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