viernes, 10 de junio de 2011

Cómoda en gris

Gris el cielo, el asfalto, mi sweeter y mi alma. Gris el martini que no puedo beber y el humo que jamás me he fumado. Siempre procuré hacer todo bien. Y no hay peor error que no tener la osadía de equivocarse. Educada por monjas, o lo que quedaba de ellas, me dediqué a buscar el 10. A saber. Como si el saber tuviera un color definido o un lugar específico de almacenamiento. Perdí mis mejores años buscando razones, lógicas, explicaciones. Aparenté una perfección estúpida y caí en el agujero de mi desesperación. ¿Cuál saber? Idealista y romántica no veía la mole sobre mí. Creía que con mirar el cielo el piso se hacía lejano y qué va, nunca volé. Alguna vez creí desdoblarme y otra le hice creer a un hipnotizador que me tenía en sus redes. Mentí. Ni me desdoblé ni fui hipnotizada...
Continuará

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