miércoles, 4 de mayo de 2011

Instante

Fugaz, te veo pasar entre mi coca cola con tinto y admiro tu dosis precisa de vida que nos llega y muerte que se va. Instante: tiempo de mi tiempo, segundos que no poseo más allá del reloj que adueña mi muñeca. Y soy tan ingenua que me creo poseedora de todo lo que compro, de todo lo que llevo, del bolso que cargo y que no es más que peso. Instante mío, lo único que si debo reconocerte es que no te pareces al instante de otro. Por una razón extraña, te pegaste a mí y transcurres conmigo. Sólo tú puedes ver la dificultad que me da levantarme y la tristeza de mis ojos cuando la noche llega y no logré algo que esperaba.
La mañana marca las 10:15 y pronto no podré reconocerte. Estaré fundida otra vez entre tareas y trajines, entre conversaciones y problemas. Creeré que estoy viviendo y tú serás benevolente en esa afirmación. Si me quitas la ilusión de la vida, la habré perdido en ti.

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