jueves, 26 de mayo de 2011

AMO


Hoy amo en azul con un temor intravenoso, como una bailarina que espera su turno frente a los jueces. Sus músculos están calientes de entrenar pero el miedo ha enfriado sus pies, sus dedos, la punta de su nariz y sus sueños.

-¿y si no paso?
-es una prueba tan simple que es imposible no pasar.
-¿estás segura?
-claro, sólo déjate llevar.


La camilla se mueve rápido, lo sé porque suena al sacudirse de lado a lado. Sólo alcanzo a ver el mentón del enfermero que corre conmigo como si fuera un carrito de mercado. Las luces no me dicen nada. Todas son blancas, árticas. Me colocan una máscara y un gas empieza a subir por una manguera que ponen sobre mi pecho.
-Ya, ya, ¡duérmanla ya!
Es lo último que alcanzo a escuchar.

¿Dónde están todas? La bailarina ve el espejo del salón con sus zapatillas en la baranda. Las toma y calienta sin pensar. Ama. Ama. Ama. Gira y ama. El salón no tiene puerta ni ventanas, solo una luz y una cámara. Corre hacia ella y trata de rastrear los últimos disparos. Se ve bailando, amando, hasta que un sonido seco la hace caer, ve sangre y gente que corre hacia ella.
¡Auxilio! Quiero salir. No puede moverse.

Dormicum al 10% por favor. Más gasa. Succión. No podrá bailar después de esto. Sutura, veinte puntos. Estamos listos, envíenla a recuperación.

Blanco ártico. Ardes. ¿Dónde está mi azul? Mira alrededor sin mover la cabeza. ¿Dónde estoy?
-Nena. Tranquila que todo saldrá bien.
-¿Y la presentación?
-Ya pasó.
-¿Qué me ocurrió?
-Alguien te disparó.
-¿A mí? ¿por qué?
-Lo están buscando, no te afanes Nena, recupérate.
-¿Cuándo podré bailar de nuevo?

NUNCA

Amo. Amo. Amo. La nena se recoge las piernas, las abraza y se queda dormida entre sollozos.

lunes, 9 de mayo de 2011

¿Qué estás escribiendo ahora?

Es la pregunta que más me hacen por estos días. Y la sensación es bien simpática porque me recuerda cuando uno va a buscar un hijo o cree que está en embarazo: uno sabe que pronto estará embarazado de alguien pero sin el tiempo preciso es imposible predecir si es hombre o mujer. Lo mismo ocurre con lo que uno está escribiendo. Se puede tratar de un embrión, o de apenas un óvulo expectante, o de un caballero con cola que quiere llegar a ser alguien si las carreras lo favorecen o su ruta es la acertada. Nunca se sabe. Lo único claro es que algo siempre se está escribiendo. Y se está escribiendo incluso cuando aparentemente no se está escribiendo nada en absoluto. En esos momentos en los que uno es descubierto mirando al vacío. O aquellos en sitios públicos donde la mirada se suspende para memorizar una luz, un rostro, una palabra o un gesto. Siempre se está escribiendo. Cuando no prediciendo, analizando el orden de los acontecimientos, buscando referencias...
Ahora te escribo a ti, y me pregunto que haces aquí, curioso y leyendo.

miércoles, 4 de mayo de 2011

Ella se lamenta del maestro Jattin



Me hubiera gustado ser varón
para poseerte
Para darnos trompadas en señal de ternura
y de fidelidad
Para ponerme las botas de capataz
y cabalgarte desnudo
Para amenazarle con un revólver
Pero yo
Una mujer
Una simple mujer
¿Qué puede hacer de memorable
en la prosecución de un amor?

Instante

Fugaz, te veo pasar entre mi coca cola con tinto y admiro tu dosis precisa de vida que nos llega y muerte que se va. Instante: tiempo de mi tiempo, segundos que no poseo más allá del reloj que adueña mi muñeca. Y soy tan ingenua que me creo poseedora de todo lo que compro, de todo lo que llevo, del bolso que cargo y que no es más que peso. Instante mío, lo único que si debo reconocerte es que no te pareces al instante de otro. Por una razón extraña, te pegaste a mí y transcurres conmigo. Sólo tú puedes ver la dificultad que me da levantarme y la tristeza de mis ojos cuando la noche llega y no logré algo que esperaba.
La mañana marca las 10:15 y pronto no podré reconocerte. Estaré fundida otra vez entre tareas y trajines, entre conversaciones y problemas. Creeré que estoy viviendo y tú serás benevolente en esa afirmación. Si me quitas la ilusión de la vida, la habré perdido en ti.

martes, 3 de mayo de 2011

Prefiriría no hacerlo

Estoy recibiendo puesto y me encantaría poder responder Preferiría no hacerlo.
La literatura exige tiempo y concentración. ¿De dónde voy a sacar ambos si estaré copada de facturas, inventarios e informes? Tengo miedo a no ser lo que espero de mí. Lejos de todo recuerdo gris, una mujer decidida aflora y son palabras sus esporas. Domina los números pero los siente sables que la destrozan. ¿Cómo convivir con esta ambivalencia? ¿Cómo ser ambas sin cederle el protagonismo a ninguna? Disciplina mujer.