viernes, 11 de febrero de 2011

El Oráculo de la Diosa

Me había desprovisto de todo oráculo o tarot, de cualquier medio de adivinación diferente a mis sentidos y no puedo decir que no extrañaba esa sensación de tener un mazo entre las manose ir develando poco a poco sus misterios. Me había resuelto a no bucear más en sus aguas, a no dejarme seducir más por sus palabras, por sus mensajes cifrados, por sus frases encantadas y casi lo logro si no regresa a mí en forma de regalo. Ya no puedo despreciarlo más. Ya no puedo negar que amo tenerlo cerca aunque lo consulte poco, no puedo ocultar mi alegría al saber que el Oráculo es de la Diosa y que vino de una amiga digna de él.
Maya es mi carta para hoy, voz sánscrita que en el Vedanta y en el budismo represeta el conjunto de ilusiones que constituyen el mundo. Su imagen es suave, casi infantil y su mensaje profundo: me invita a romper los velos que me impiden ver lo real de lo imaginario de mi propia existencia.

"¿Qué ocurre conmigo
que resulta tan inaprensible?
Yo danzo la energía universal,
siempre en movimiento,
siempre activa.
Nunca me verás,
puesto que llevo velos;
éstos tan sólo son una consecuencia
de lo que hago, de lo que soy.
Profundiza.
No te dejes cautivar
por la magnificencia de mi creatividad.
Mi creación es la ilusión,
tras ella se oculta;
el conocimiento de que
toda materia es energía
y toda energía es una."

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