viernes, 23 de diciembre de 2011

Fases de esta luna

 



Las fases de la luna son las diferentes iluminaciones que presenta
nuestro satélite en el curso de un mes.

Las mujeres de cara redonda somos pequeños satelites; mas evidentes que las demás.
Nuestra soledad nos obliga a buscar pedazos de ciberespacio dónde Crear.



 
La Luna Nueva o novilunio es cuando la Luna está entre la Tierra y el Sol y por lo tanto no la vemos. Los días que no hay entrada en el blog, es Luna Nueva.

En el Cuarto Creciente, la Luna, la Tierra y el Sol forman un ángulo recto, por lo que se puede observar en el cielo la mitad de la Luna, en su período de crecimiento. Los petirrojos cantan más fuerte, las guamayacas cruzan el atardecer en par y los ambiciosos comienzan sus cruzadas por el ahnelado terreno lunar. No falta la mujer que quiere un pedacito de luna con escritura a la fecha como prueba de amor y la llena, se aproxima.

La Luna Llena o plenilunio ocurre cuando La Tierra se ubica entre el Sol y la Luna; ésta recibe los rayos del sol en su cara visible, por lo tanto, se ve completa. Y hay tantos mitos y leyendas sobre la luna llena, que sólo voy a mencionar un mar que tiene nombre real y habita en ella: El mar de la tranquilidad. Cuando mi padre usaba el telescopio; solía mostrarme los cráteres y nunca supe exactamente cuál era ese mar... quizás por ello soy de carácter intranquilo.

Finalmente, en el Cuarto Menguante los tres cuerpos vuelven a formar ángulo recto, por lo que se
puede observar en el cielo la otra mitad de la cara lunar.
La otra mitad de la cara, más no la otra cara del rostro. Jamás vemos la calva de la señora.

A la semana siguiente, la superficie iluminada empieza a decrecer o menguar, hasta llegar a la mitad: es el cuarto menguante.  Es usual que mujeres acudan en masa a salones de belleza a cortarse el cabello. Al igual que las cosechas, lo que se corte hoy, tiene la bendición para crecer bien. No es día propicio para cortar relaciones

Al final de la cuarta semana llega a su posición inicial y desaparece completamente de nuestra vista, para recomenzar un nuevo ciclo.

Hoy despido el año del blog con una amplia luna nueva. Espero que el 2012 llegué cargado de bendiciones para todos. De humor. De sana belleza. De amor. Y de todo aquello que quieran desear y les sea importante. No incluyo el trabajo porque sé que buscarán lo que los hace felices dónde ustedes crean que ello esta. Amar el trabajo que se hace es la mejor bendición de todas y es la única que nadie puede darnos.

FELICES FIESTAS.




jueves, 22 de diciembre de 2011

Sol de diciembre

-Estoy gorda.
-No.
-No lo estás.
-Claro que lo estoy. No te metas.
-Esta bien, sólo intentaba ayudar.

Las mujeres gordas de hoy, éramos las Venus retratadas ayer. Cuerpos generosos, cinturas anchas, piernas de algodón... belleza que aún algunos hombres saben apreciar cuando dicen El Mujerón.
La bulimia y la anorexia son a mi juicio, enfermedades sintéticas. Dudo que en aquel entonces existieran. Seguro habría envidia de las flacas hacia las gordas pero qué más...
La belleza duele. Y cada vez duele más. Cada vez existen más procedimientos invasivos para imponerla. Cada vez está más prostituida. A tal punto que ya no se dice casi "belleza rara", todas las mujeres nos hemos ido uniformando en belleza o fealdad.  Y lamento decir que nosotras mismas hemos sido las consumidoras de dicho mercado. Los hombres aman, tienen sexo o se emborrachan. Son las tres opciones. La cuarta es la amistad. Y no se necesita ser físicamente bella para ser amiga de un hombre. -Recordemos a Betty con Nicolás-

La salud en cambio, no duele, y esa belleza natural nunca pasará de moda. Respeta las proporciones de cada mujer como tal, y le da fuerza, brillo, vigor y esos otros atributos que casi todas poseemos a los 20 y perdemos a los 30.

Esta entrada está relacionada con la de mente sano en cuerpo sano. Sin embargo quiero ir más allá. ¿Qué tan responsable es el estereotipo de belleza que tenemos, responsable de nuestra infelicidad?
A los niños, cada vez más pronto se les están sembrando valores como la autoestima y hábitos como la comida saludable... sin embargo todos venimos con el chip de lo bello y de lo no bello instaurado en los genes. Quizás la simetría de la que hablan los estudiosos. La concordancia del izquierdo y el derecho en el rostro...

Toda mujer desea ser deseada.

La frase anterior la separé intencionalmente. Con el anhelo de que el sol de estos días se extienda lo que queda de Diciembre... quisiera ser Klaus por un rato y hacer un sobre con una frase:

-Soy deseable. Seré deseada. Desearé.

F E L I C E S   F I E S T A S

domingo, 18 de diciembre de 2011

Entre fantamas y lonas



"Todo lo que no se hace carne, se hace fantasma." Será por eso que llevo una procesión de individuos cansados; insomnes, inseguros de dónde me vieron y por qué. En un aeropuerto quizás, en aquella larga conexión en Lima, o en la llegada tarde a La Paz, quizás... Pudo ser en un subway pero no suelo mirar los ojos de los hombres en los trenes que viajo; con un mareo es suficiente.

El cine o el teatro son lugares propicios para la recolección; pero la música es más atractiva y la distancia que pone la tarima ubica a mis fantasmas a otro nivel. Son nómadas irrepetibles. Debo registrarlos en mi disco duro para acudir a ellos cuando no necesite nombrar a nadie para desear.

También está la Universidad... esos cinco años de voces, cuerpos y roces entre salones y cafeterías, entre cátedras y bibliotecas. Miles de estudiantes perdidos, fantasmas todos para los demás. Pocos cuerpos había en "Junín" y siempre eran las mismas bocas las que los comentaban... "Cris está más buena..." Las demás nos abrazamos a los cuadernos como a una tabla de surf y llegábamos a clase mucho antes de la hora.

..."Todo lo que no se hace carne se hace fantasma" Es un consumista el Señor Deseo. Dudo que tenga Señora estable. Es un consumidor serial, un policia corrupto en requisa de bocas.

Y siempre está el otro lado. El fantasma que somos para aquellos que se atrevieron o no a manifestar su deseo por nuestra carne. Pendemos de cordones sensoriales no uniformes. Nuestro olor se fue con alguna nariz. Un pie se convirtió en fetiche de un ojo y en medio de todo: la ciudad hambrienta de lamentaciones por lo que pudo ser y no fue.

Lo peor de los fantasmas es que no creen en sí mismos. Entonces si se topan por la calle... no se ven. Y el que cree, es como aquel de la biblioteca que le pregunta a un lector:
-¿Cree usted en fantasmas?
-No.
-Yo sí. - y despareció.

Con los años alguien te confiesa que se moría por vos; y vos, no sólo no le crees, sino que te abofeteas por haber sido tan estúpido como para no notarlo. Para entonces ya los años te pesan y el rín es mucho más amplio. Nadie te lleva a las cuerdas a menos que lo quieras. A menos que así lo preveas. Entonces la serie de encuentros termina en un entrenamiento aburrido y sin lona; o en un peligroso enfrentamiento donde hasta la sangre brota.

Quién escribe hoy es un fantasma. Ya lo notaron. No sé si de mi colección o de la colección que hago parte. La primera es mucho más amplia que la segunda aunque no tengo modo de corroborarlo.

Sólo me queda invitarlos a leer Serie de encuentros en Poemas en ejercicio.
Inspirado en un amigo que durante el 2006, me volvió carne con un solo beso en un semáforo.






Azul de río

El electrocardiograma de una entrada nueva siempre comienza con un punto muerto: el cero. No siempre asciende la frecuencia, a veces se bucea en aguas tranquilas, otras se cae en abismos sin nombre. Sin embargo los ojos siempre posan su mirada en algo que se convierte en el encendedor de una imaginación al vuelo. Hoy es el segundo día de la novena, son las 5:35 p.m. y el objeto que miro es el árbol de Navidad que armé para mi hijo. Sin embargo lo que mi imaginación dibuja para el árbol no es verde ni tiene luces. Me evado en los colores de la sala y el azul me remonta a una orilla de río. Las orillas de río no se parecen en nada a la del mar. Están llenas de arbustos, maleza, y un pequeño abismo que no da cuenta de su peligrosidad. Me gustan los lagos aunque cada vez sean paraísos más privados. Me gustan sus patos y las patas que caminan pomposas con sus barítonos pequeñuelos...

Estoy a la orilla de un río escuchando el agua pasar. Va crecido. A veces un pedazo de madera se atasca entre las piedras y el agua se crece para devolverla al rumbo que va. Mis pies descalzos se cruzan y mis talones tocan la tierra húmeda de una pared desigual. Un niño me mira con curiosidad. No soy de la zona, todo en mí me delata. Sin embargo le sonrío y me tapo el rostro con una mano, ahora que el sol se ha comido a una nube. Olvidé el antisolar. De hecho, no lo recordé. Olvidarlo sería suponer que es usual en mí, recordarlo. Y no. Nunca tengo presente a la piel. Debería.

El niño trae a sus amigos y se lanzan a nadar. Temo por los tres y ellos no parecen temerle a nada. No veo a ninguna madre preocupada por allí. Las veredas están lejos. No sé de dónde salieron. Uno de ellos me hace señas para que baje a nadar. Hace tanto que no lo hago que seguramente tragaría agua. Mis pies están aburridos de golpear el talud... me lanzo y siento la corriente fría bajo mis piernas. No veo sino mis manos. El agua es casi café.

El sol se ha ido. Los niños comienzan a salirse. Quiero estar más tiempo pero la mirada del niño me dice que no es prudente. Salgo con esfuerzo y con su ayuda y me seco con la ropa antes de partir.
No sé si agradecerle al rio o a los niños. Le hago una venía a ambos. Despierto y estoy en el sofá. Un pie ha caido hacia el tapete y ha llegado la oscuridad.



jueves, 15 de diciembre de 2011

Escalera de caracol


I.
Entre la amistad y el amor, hay una escalera de caracol. Peldaños de lujuria, indiferencia  o contemplación. Madera, agua, metal y fuego se fusionan allí.  
Su cuarto queda a diez pasos del último peldaño. El dormitorio de la segunda puerta a la derecha. La madera es gruesa por lo que ella no alcanza a escuchar lo que dice cuando habla solo. Lo único que percibe es  la luz que sale por la rendija. De rodillas ha querido sobornar a las bisagras para que le abran,  pero no le dicen más de lo que él autoriza. Ella regresa en puntillas a su puerta. La primera de la izquierda.

II.
Son las 2:16 a.m. y siente que ya el sueño no alimenta. Prefiere el insomnio contigo a un Rem fragmentado con visiones de ti.
...Ve tu risa. Escucha el agua que moja tu rostro y el dueto de Shakira y Bosé hablando de una voluntad que se parece a la suya.

III.

Distancia: algún día le cantarán cuántas son cinco para que aprenda lo que es amar con usted de por medio.

¿Amar? La amistad de ella lo ama. ¿Es eso posible? Por supuesto.
¿De qué otra forma subiría por la escalera caracol hasta él?
La melancolía la abraza es cuando se  repite que él jamás ha manifestado quererla. No sabe quién es para él. Y la enorme posibilidad de no ser nadie… no soporta siquiera la tentación de unos tragos. ¿Para qué? Su racionalidad no necesita la anestesia de unas copas.
Agoniza como un molusco recién pescado y al saber que no podrá vivir sin agua, se deja mordisquear del aire hasta palidecer en intentos fallidos de buscar sus tentáculos. El mar era demasiado grande como para encontrarle. Muere… y deja que otros se alimenten de sus sobras. La hacen receta y su memoria se niega a dejarlo partir.

IV.

La pecera del primer cuarto a la izquierda tiene un motor ronco y apresurado. Olvidó la atarraya; ahora es el día el que irrumpe con majestuosa  incertidumbre. Descalza, se levanta a las seis y doce;  y mientras se prepara el café, siente la extraña urgencia debe comprar para el almuerzo algo de pescado.

De Navidad y otros cuentos



"Receta No. 6
por Mónica Martínez m.

Sustento y tentación de coco

Ingredientes
* Un coco comprado en uno de los toldos de la plaza de mercado de Frontino.
* Una bolsa de azúcar blanca Manuelita de la tienda de la vuelta.
* Agua corriente de canilla.
* Leche comprada por puchas en la casa de Doña Carmelita la de la esquina y mamá de mis amigas.
* Una olla grande.
* Un batidor de madera en tonos tierra y desgastado en la punta.
* Un fogón de petróleo.
* Una mamá hacelotodo.
* Un hijo mayor experto en ventas.
* Un hija segunda pulidora de panelitas de coco.

Preparación

Con mazo y clavo se perfora el coco para extraer su leche y dársela al hermano tercero. Se retira la pulpa de la cáscara y se tritura en molinillo La Corona. Se pone el agua, el azúcar y el coco, se esperan los primeros herovores para adicionar la leche, a la cual se le ha extraído la nata para untarla con sal sobre la arepa blanca del desayuno. Se sigue agitando con fuerza para que la mezcla no se pegue al fondo y no se pase de punto, hasta tener la consistencia de una masa suave. Antes de perder todo el calor, con dedos de colibrí para no quemarse más de lo debido, la madre hace bolitas de la masa y las deja enfriar en el poyo de la cocina. Al cabo de unas horas, las panelitas blancas de coco se guardan en un tarro de galletas "Saltines" que se tapa herméticamente para conservar la textura de los dulces.

Control de calidad

Con sigilo y detrás de una puerta, la hija segunda, agita a hurtadillas el tarro de "Saltines" para que se desprendan los accidentes más externos a las panelitas blancas de coco, Luego las saca una a una, consume el entapetado de coco del fondo y acto seguido, las regresa bien pulidas al tarro.

Sustento

Al medio día cuando salen las niñas del colegio La Presentación, el hijo maor vende panelitas pulidas de coco blanco a 5 centavos cada una. Entrega el producto de la venta a la madre hacelotodo y si algo queda es premiado con sustento y tentación de coco. "

La anterior receta hace parte de la nueva antología de cuentos de Ediciones Yurupary:  TALLER DE LOS ESCRITOS 3, De Navidad y otros cuentos.
Anoche fue el lanzamiento y hoy mismo estoy compartiendo un fragmento con ustedes.

"Ver nacer un libro es una sensación maravillosa" - diría Claudia Ivonne Giraldo, directora del taller en medio de una amplia sonrisa tras sentir que los últimos cuatro años ha desarrollado publicaciones con los miembros del taller con el apoyo de Yurupary.

Este 2011 es la primera vez que la publicación se hace temática y qué mejor motivo que la Navidad para convocar la pluma de los autores. "Con el vino la pluma sale" dirían algunos. De modo que las recetas fueron propicias como entrada de cuentos desde todas las ópticas en que puede vivirse esta época; porque como diría Gloria Uribe: "frente a la Navidad hay muchos sentimientos pero nadie puede decirse indiferente."
 Los convido a más adelante ir a la página www.yurupary.edu.co donde estará expuesto el libro con sus cuentos.


miércoles, 14 de diciembre de 2011

Pudor

P U D O R
Cinco letras: dos vocales, tres consonantes y tu nombre tácitamente saltando entre ellas.
Apaga la luz quieres...
Date la vuelta por favor...
...espera.

¿Cuántas veces hemos sentido pudor incluso después de ser frontera conocida, paisaje conquistado?
Es una sensación extraña esa del pudor. Se aprende de repente cuando eramos niños y un día nuestros padres deciden que ya no. El cuerpo comienza a ser una isla ajena donde hay lugares, que nosotros mismos desconocemos. No hay espejos de cuerpo entero. Y quien ose mirarse puede pasar por obsceno.

Honestidad. Modestia. Recato. Son los significados que le da la Real Academia a la palabra que mencionamos. Está en nosotros desnudarla o abrirla si es del caso, como un buen cirujano. Escalpelo:

P: pena. pánico. placer. paradigma. prejuicio. preocupación. presa. prender. premura. prevenido.

U: ubre. ulcerarse. ultrajar. umbral. unirse. útero. uña.

D: deseo. desliz. desfallecer. distracción.

O: olor. oscuridad. odio. orfandad. ocio. ocre. ocultarse.

R: respeto. rocío. raudo. reflejo. rancio. resplandor. río. recreo. rabia.

Aclaro que las palabras anteriores llegaron al azar. A mi cirujano le toca estirpar, extraer, suturar.

¿De dónde sale orfandad del pudor?¿Qué rol juegan las uñas? ¿Qué ventajas ofrece la oscuridad?
No piensen demasiado. Intenten recordar el último pudor. A manos de un médico quizás o la vez que tu hijo sin querer te dejó semidesnuda en una piscina pública.

Y está el otro pudor. El que se siente cuando te desnudan al mirarte. El que produce un extraño por el sólo hecho de interesarse en ti. O la rabia por la osadía de quien se atreve a rozar tus caderas sin conocerte. Todo eso pasa. La mayoría... lo dejamos pasar.

Sin embargo a veces lo perdemos a propósito. Dejamos ver nuestras intenciones. Quizás no seamos de los que rocen caderas pero todos absolutamente todos sabemos desnudar con la mirada. Seguimos con placer el sujeto de deseo. Podemos encarnizarnos visualmente con una boca y así... 

El pudor es una máscara para el animal que llevamos dentro. El lobo, la zorra, la boa o como quieran llamarlo.

  

martes, 13 de diciembre de 2011

Para mi corazón...

"Para mi corazón basta tu pecho,
para tu libertad bastan mis alas."
Neruda


Mi pregunta es para Matilde Urrutia: ¿Cómo son las alas de un poeta?
¿Es su abrazo un ensueño, su risa una capa?

He amado la mordacidad de Wilde, la hojarasca de Whitman, los sonetos de Keats, el Antínoo de Framb  y las voces de mujeres como Gabriela Mistral, Alfonsina Storni, Piedad Bonnet... pero ni en Conjugaciones he visto un complemento tan perfecto como el de este verso de Neruda.

"Lo que no sé de ti, lo que nunca supe..." la mayoría de poetas se desangran en desamor. Pocos procuran describir el amor. Quizás porque mientras dura, respiramos su éxtasis como un paciente terminal conectado a un respirador.  No podemos movernos más allá de la inercia de sobrevivir. Hablar es perder energía que necesitaremos luego, cuando el oxígeno se haya ido.  

Volver a un universo convulso por un carbono oxidado es romper la burbuja y declararnos desahuciados. Nada sabrá igual sin el beso. La libertad era segura cuando había alas. El pecho abandonando ya no es nido de cabellos y los dedos no tienen cómo jugar entre la frente y el  mentón.

Entonces Matilde... ¿cómo pudiste mantener intacta la magia? ¿Cómo encarnaste la musa, la mujer y la amante? Algún secreto debes compartirnos. No pudo ser cuestión de anatomía. Eras tú la poseedora de la alquimia. Papisa precisa para una pluma constante. Y sí, cuándo no fuiste tú, tuviste la destreza de permitir que fueran otras. La paciencia de escuchar su delirio sin caer en los celos. La capacidad de invitar a tu casa a quien se creyera tu rival; cuando no, no había tal. Matilde eras sólo tú.  El pecho anhelado de un poeta que te buscaba ...
"Acogedora como un viejo camino.
Te pueblan ecos y voces nostálgicas.
Yo desperté y a veces y emigran y huyen
pájaros que dormían en tu alma."

Qué sublime luce el amor cuando lo vemos en otros y que tan soso resulta cuando lo encarnamos nosotros. Consumimos lugares, apodos y canciones. Somos el lugar común de nuestras interpretaciones. A veces fumamos sólo para molestar al otro.; para que nos note. A veces bebemos para vernos ridículos y creer que ridiculizándonos podemos regresar a quienes éramos. Entre el pecho y las alas nos fundimos en un solo yeso de dos estatuas a medio terminar.

¿Logró Neruda terminarse? ¿Se sintió Matilde poblada de ecos y nostalgias... ?
A mirar al este los convido hoy. Ojalá no estén estatuas para que puedan observar el paisaje y trasceneder el efecto narcótico de ese amor que dicen tener.

lunes, 12 de diciembre de 2011

Día del médico

Me gustaría saber qué piensas de mí ahora que estoy casada. ¿Dónde quedó el amor que decía tenerte?  Te amé, eso es seguro, pero en la efímera sustancia de dos cuerpos que dejan de frecuentarse. 

Al principio tu distancia fue llanto...
Luego... dolor de días y medias noches, sin el pocillo de café frecuentando la sala. Mi auto ocupando dos parqueaderos porque no había que cuidar el lado que llegaría después. Los floreros vacíos; y mi colección de latas de melocotón ansiosas de un nuevo integrante para sembrar semillas de girasol.
El tarot se negó a hablarme durante semanas; salías por todos lados pero no conmigo. Tuve que aceptarlo. Fue un alivio para todos los que decían que estábamos locos. Sin embargo no creí que tal locura dejara cicatriz.

La llevo en forma de L y en fechas como el tres de diciembre me duele. Es el día del médico lo sé. Te recuerdo aunque no te llame. Pienso en ti aunque no lo parezca. Muchas veces incluso te hablo y te pregunto cosas que sólo tú podrías contestarme.

Recuerdo inevitablemente la primera vez que te mostré mi poesía y me dijiste:
-¿Qué estás esperando? Esto es lo que debes hacer.
Tenías una fe en mí que aún yo no logro agrupar ni en mis mejores días.

Me asustó la idea de verte envejecer tan pronto. Veinte años en aquel entonces no se sentían mucho pero hoy sé que habrían sido duros. Y no por las canas.

Hoy pienso en ti y me parece mentira que este diciembre se cumplan 9 años... Anhelo tu amistad Negro... aunque sea la única cosa que no puedas darme.

viernes, 9 de diciembre de 2011

Teoria de conjuntos aplicada a tu risa

Tu boca es un conjunto de peces, de flores y de ases.; con suerte de besos.

Dirás que lo de peces se lo imité a Cortazar y en lugar de contradecirte pienso en el Cíclope. Nosotros no jugamos a eso. Aprendimos del beso de ojos cerrados y ese es precisamente, el que practicamos.

Un conjunto de ases porque la suerte es coincidir entre tantos horarios.

Y las flores... porque cada que nos vemos hace verano. Agosto tal vez es el mes donde más nos frecuentamos.

Mi boca es un conjunto de tres oes: pasado, presente y futuro de risas. Donde tú intervienes en cada intersección. A veces con un pez, un as o una flor. Creo entonces que eres un mago y aplaudo la gracia de estar en tu función.

Cuando sonríes se fracciona mi mundo. Como una cubeta, me reparto en hielos y antes de derretirme,  corro a sentarme para que mi vago conjunto de ideas sepa como mantenerse. Me ofusca ser tan obvia.

Without you.

David Guetta suena con fuerza y te reconozco que no he ido nunca a un concierto de música electrónica. Son tantas las cosas que no he hecho aún, que es fácil sorprenderme.

Régalame tu risa y tendré tres conjuntos satisfechos.





jueves, 8 de diciembre de 2011

De pulgas malas

Los festivos amanezco de pulgas malas. No importa cuantas horas le haya robado a la vigilia ni qué personajes haya visto en mis sueños. La inercia del día me aburre por anticipado. Despierto sin ganas por esa autorización celestial de no hacer nada. La Nada parece amenazarme como un día lo hizo con Fantasía.
Pienso bobadas como ¿existen las pulgas buenas? La imagen de mi perro la única vez que fue atacado por ellas me da una respuesta negativa. Y me pregunto entonces de dónde viene la expresión De malas pulgas. ¿Es el mal genio una pulga mala? De ser así, la pulga es el genio y nos obviamos lo mala.

Ambos pueden introducirse en una botella. Ni al genio ni a la pulga les gusta el encierro. Ambos creo, prefieren el leve murmullo del viento. Prefieren la actividad a su opuesto. Las pulgas esperan ver pasar a un perro, mi genio prefiere dibujarlo y tener que aguantar los ladridos que imagina.

El festivo fue ayer pero algo de las pulgas malas se traslado a hoy. Quizás sea el síndrome del villancico que ya comenzó a hacer efecto en mí. No debería. No se lo permitiré. Tengo tantos personajes en cola que despacharlos hasta enero es injusto. Algunos vinieron a pie desde pueblos remotos. Otros tienen un look  extranjero amenazante: no vinieron hasta aquí para ser despachados por unas vacaciones anticipadas. Y hay un grupo de mujeres que murmuran en el pasillo con complicidad. Son trece, vinieron juntas y eso les da una fuerza que no me deja parar...
Una de ellas saca de su bolso un polvo extraño. Me mira y lo rocia en las esquinas del estudio sin mediar palabra hasta que dice: "las malas se irán". Y veo que ellas son mis pulgas. Yo no soy más que el medio de transporte que eligieron para hacerse notar.
Esperemos, no me hagan sangrar...




miércoles, 7 de diciembre de 2011

imagina tu ayer en la ventana



imagina



Una i sobre mi hombro derecho me dice que imagine.

Imagino entonces que no hay distancia. Que me asomo a la ventana y ahí estás. Llegaste y es hora de partir. ¿Adónde vamos? No me dices nada y me tomas de la mano. ¿Moto? Jamás... un jamás que me dura dos minutos. Cuando menos pienso estoy con casco, agarrada a ti para hacer un viaje a las montañas. La vuelta a Oriente nos espera con complicidad: un poco de viento, mucho azul y la ciudad diciéndonos adiós con las luces que comienzan a encenderse. -No sé virar- te digo y mi pie tiene miedo de soltar el pedal. -Tranquila, todo está bien, ya verás.- Tomas la carretera vieja y descubro que El Parque los Salados es el destino. Es tan cerca a nuestro pasado en Fizebad...
Está cerrado pero al parecer hiciste arreglos. En un lugar del bosque, cerca a la represa, un mantel, vino y dos copas están dispuestos y me cuesta sentarme sin tambalear.

Nos besamos la noche. No hablamos del pasado.

Me cuentas de tus sueños, de tus dudas entre la ingeniería y el diseño.

Te extrañé y sólo ahora vengo a darme cuenta. ¿Recuerdas cuando me subí a un bote y perdí los remos?... lloro. Contigo fue que aprendí la ternura. Me abrazas.

Entre Giordano, Vilma Palma y Maná nos fuimos construyendo. ¿Cómo pude olvidarlo?
 "Me fumo un cigarrillo ya sin ganas... y la noche no se acaba con el sol de la mañana... voy a dejar que corra libre un manantial de corazón." 

"No queda nada de las palabras que nos dijimos, de todo el tiempo que nos dimos. No queda nada de nuestro amor y... tú siempre igual, con esa forma de mirar que hace temblar, con sólo verte se me va el corazón y nada queda en su lugar.... solo noches desiertas en playas contigo y susurros de arena que se desvanecen conmigo y esperaré... a que deje de llover para mirarte a los ojos otra vez..."

...a flor de piel hoy emerges de una profundidad de décadas. Soporto tu recuerdo porque es dulce. Fui yo quien se fue. Fui yo quien te falló. Nunca es tarde para reconocerlo.

El Parque enciende su Navidad y estamos juntos sin tiempo allí. Enciendo una vela por ti y tu haces lo mismo por mí.

Comemos queso, nos embriagamos y brindamos por todas las cosas que aún conservamos con cariño el uno del otro. Como esa nota que me escribiste sobre cartón paja con tinta china. O el telegrama que me enviaste a San Andrés en plena excursión de Once. Ves... esto es lo que pasa cuando una foto simple trae un pasado abierto.

Hoy, 7 de Diciembre, tu compañía fue lo mejor que pudo crear mi imaginación.  


   

martes, 6 de diciembre de 2011

Anis

A Diógenes Echeverri

Una copa contigo me devuelve el calor.
-Sin pasante por favor.-

Tienes la temperatura perfecta, el color, y un sabor escrito por el mismo Merovingio para estas tierras. Aquí no se habla frances, en todo decimos pues...  ¡Pues otra ronda por favor! ¡Pues Salud! Fondo blanco pues.

Mis ojos lo miran tras un vidrio verde que esconde mi transparencia. Me tiene y no lo sabe. Lo sabe y no me quiere... no aún... salimos a bailar en una improvisada pista sobre la calle misma, mirando sin pudor la catedral. El pueblo entero parece mirarnos y su mano en mi espalda comienza a deslizarse sin afán.

Siento que me oles y es anis lo que transpiro. Me pones a dar vueltas y al final aterrizo en tu boca entreabierta. No sé qué es real y qué no. Ese vallenato lo aprendí con esfuerzo y ahora puedo decir que valió la pena. Me besas y me soltas, tomas mi mano y siguen las vueltas, luego me aprietas. Ahora soy yo quien siente el anis vivo en vos.

La fonda nos mira.

¨Se va acabar mi vida si tú no vuelves a mí, contigo fui egoista... ya deja de castigarme. Que yo puedo reparar todas las faltas, no volveré a separarme de tu lado... Vuelve mi amor, vuelve, vuelve te necesito, vuelve por Dios, sin ti no vivo. Yo no puedo perder el intento te tengo que tener en mis brazos..."

¿Cómo es que me haces sentir que vuelvo a ti cuando nunca he estado contigo?  Anis...

No has querido dejar huellas en mi camino y sin embargo ya siento que no será el mismo.

Nos tomamos otro guaro y me sentas en tus piernas para decirme un secreto que es sólo un pretexto. La esquina de San Antonio de Pereira nos ve entre calendarios pielroja de innumerables años. Se detiene el tiempo a las diez y veinte, vos la hora, yo los minutos.
Nos acompasamos en un par de canciones más, pagamos la cuenta y le arranco la máscara al aguardiente para forrar alguna agenda con ella.  Me miras sorprendido pero no preguntas nada. Caminamos entre una neblina nueva y el anis celebra haber roto el hielo que un día nuestra amistad nos impuso. De lejos... una botella vacía nos mira.



Sueño de la mariposa




 "Chuang Tzu soñó que era una mariposa. Al despertar ignoraba si era Tzu que había soñado que era una mariposa o si era una mariposa y estaba soñando que era Tzu"
Chuang Tzu *


Esta alegoría es de una belleza mística.
El símbolo de la mariposa aparece recurrentemente en todas las culturas tanto como proceso de transformación como conexión con los muertos. En México, las mariposas fueron objeto de culto y ornamentación orfebre;  sin contar los  lugares que tienen su nombre en honor a ellas como el cerro Papalotepec o el río Papaloapan. Las mariposas Monarca son las más comunes en la zona. Y ahora son criadas también en ciudades como Medellín para exportación. No sé quién fue el primero en regalar una crisálida pero pudo ser un Chuang Tzu.

Las mariposas hasta hace muy poco me producían terror. De niña solía esconderme debajo de la mesa del comedor, cuando una visitante café y grande tomaba alguna esquina de la casa por hostal. Su presencia me intimidaba. Y debo decirlo, les tenía mal aguero. Dos veces dije en voz alta que alguien moriría por mariposas casi negras que vi, y las dos veces el teléfono sonó con malas noticias. Aún me hacen brincar. Me producen la misma sensación que debe generar la aparición de un fantasma: un brinco leve a la altura del estómago.

La forma como vencí el terror fue entrando al mariposario del zoológico Santafé. Entré con los ojos muy abiertos para no tropezar con ninguna. Otros colores mucho más amenos fueron testigos de mi ansiedad. Las observaba con una mezcla de respeto y asombro. Como se mira a los delfines cuando se está dentro del agua. El tamaño, es lo de menos. El aleteo para mí, es lo de más. Sentí que una se posó en mi cabello y le pedí al guardián que la removiera sin hacerle daño. -No se preocupe, eso pasa todo el tiempo, ella sola se irá. - Y acepté el reto de tener una lepidóptera sobre mí sin hacer peso. Estuve más de veinte minutos entre larvas, flores e insectos.

Me gustaría decirles que ya no temo si me encuentro con una Café, pero mentiría. Soy de extremos. En una ocasión, una de las mencionadas mariposas quiso pasar la noche en la puerta de mi despensa... le abrí la ventana que daba justo enfrente de par en par, y esperé hasta el otro día que saliera. ¿La escoba? Ni riesgos. Presencié un asesinato de mariposa una vez... y todo ese polvo en sus alas que quedo regado por el piso... me hizo pensar en ella como un hada abatida.

Fascinación, amor o terror...

Soñar con mariposas debió ser gratificante para Chuang Tzu. La impermanencia liviana y serena en dos alas de naranja o de fresa. Me pregunto cómo sería para una mariposa soñarme...   

*Chuang Tzu, filósofo chino, de la escuela taoísta, vivió en el siglo cuarto y tercero antes de Cristo. De su obra, que abunda en alegorías y anécdotas, sólo nos quedan treinta y tres capítulos. Hay versiones inglesas de Giles y de Legge; alemana, de Wilhelm.

sábado, 3 de diciembre de 2011

No todo el mundo quiere ser conocido

Una ligera manía la ocupa ahora que él no está. En vano intenta organizar el cajón de la mesa de noche que él ha dejado libre. Lo ocupa en principio con unos cuantos cuadernos, el último diario y el presente libro pero tal peso la agobia y prefiere vaciarlo de nuevo para permitirse sentir, que en realidad se ha ido. Sin ninguna discusión de por medio ni el asomo mismo de insastisfacción alguna, esperó que ella partiera a una vuelta común y sin sentido para desalojar el cuarto hasta de sí mismo.

Lo primero que ella notó al llegar, fue la ausencia de cables. Él tenía la costumbre de arrumarlos todos para cargar sus equipos durante la noche. Extrañada, fue al closet y no vio ni una sola de sus camisas. Incrédula, corrió a la cocina a ver si le había dado por enviarlas a lavar todas juntas y al no encontrar ninguna abrió la puerta del despacho con terror... el escritorio estaba tan vacío que ni hojas en blanco había para escribir. Buscó con la mirada una carta, algo que le explicara ese abandono inmerecido pero no encontró nada. Comenzó a llorar como lluvia a las cinco y no cesó hasta que fueron las seis. Se sentó en la cama y una vieja mancha de vino le trajo a la memoria el cariño compartido. 

¿Será otra? ¿Por qué otra razón se iría sin decirle? No supo contestarse. Habían acordado la unión libre para que esa puerta estuviera abierta pero ella siempre creyó que era lo mismo que estar casada. Ahora no sabe qué hacer con una cama de 2x2 y una mesa de noche vacía. A las nueve no le ha provocado comer y no es capaz de dormir. Prende el televisor por reflejo y lo apaga por inconformidad.

Finalmente Grita y se encierra en el baño como si la casa no la tuviera encerrada ya. Repasa la última conversación y se da cuenta de que, aunque desayunaron juntos, no mediaron palabra. Ella tenía una junta, él un caso quizás. Algo le había mencionado de un proceso delicado. ¿Sería eso? ¿Una amenaza? ¿Estaría él en peligro y su decisión de irse su forma de protegerla?...

No sabía que era peor si saberse abandonada o secretamente protegida. ¿Debía reportarlo desaparecido o declararse separada?  Ninguna de las dos. Recordó el día en que se mudaron juntos. Cuando se repartieron las llaves el le dijo una frase que sólo hasta ahora cobraba sentido: el día que creas conocerme, me marcharé.

Huyendo de Zweig... cayendo en él



"Un pays nouveau, un port magnifique, léloignment
de la mesquine Europe. Un nouel horizon "politique, unae terre dávenir et
un passé presque in"connu qui inivte l´homme de´etude ú des recherchers
"une nature splendide et le contat avec des ideés exo"tiques
nouvelles"
Zweig

¿Les ha ocurrido que cuando quieren huir de algo o de alguien... el universo parece conspirar para que sea lo único que encuentren a su paso?
El 17 de Noviembre de 2010 huí al estilo "Jumper" a la biblioteca pública. Por largo rato estuve observando a la gente que sin hacer fila, tomaba un avión para ir de paseo al escenario país, del libro. Como en todo vuelo, había pasajeros dormidos, otros conversando con un amigo en una excursión compartida y algunos como yo, indecisos de la referencia y el lugar destino. Fue entonces cuando me senté en una de las mesas y me asomé a ver los libros que otro lector había dejado allí. Me llamó la atención un tomo de pasta dorada, de esos que ya no se editan porque son de lujo y casi nadie compra. Lo tomé. Estaba en portugués y abría con una cita de Zweig. El mismo autor al que yo le estaba huyendo luego de leer Amok. Y no es que le huyera porque no me gustara. Por el contrario. Le huía porque temía terminar pareciéndome a sus palabras. Le di un par de ojeadas al libro pero temí por mi suerte y cambié de mesa. El libro era sobre Brasil.

Hoy quizás viaje a Brasil de la mano de Clarice Lispector. Me suba a un bus y tenga la fortuna de recibir otro primer beso. ¿Cuántos primeros besos en realidad tenemos? Tantos como amantes que llevamos en los dedos hasta que se nos acaban los del cuerpo y la experiencia nos enseña a ser discretos. Quizás no necesite a Clarice y me convierta en Emma, la trapecista que parecía un piolín sin alas y que aún debe estar saltando en una de mis entradas. Su última función fue en Sao Paulo. Por eso es que la llamo.

Los fantasmas de un escritor no se parecen a los de ningún otro.

Zweig... ¿recibiría una carta de esta desconocida? o mejor aún... ¿me enseñaría a escribir correctamente a la gente conocida? Soy imprudente Maestro. Prepotente también. Si escribiera a mano sería más cautelosa porque destruiría más. Se aterraría usted de lo que es el oficio ahora. El correo es tan inmediato que se va sin tildes o con puntuaciones mal puestas. Uno no tiene tiempo de procesar la emoción cuando ya escribió sobre ella y peor aún... la hizo pública.
Se sorprendería tanto usted de lo que se escribe por estos días... que quizás me recomendaría no escribir nada; sobre todo si se trata de amor; porque las mejores palabras de amor están entre dos gentes que no se dicen nada -como diría Sabines, el poeta-
Y lo más probable es que yo no tendría valor ni de mostrarle mi novela. De seguro iría nuevamente a la biblioteca y exigiría encontrar ese volumen dorado para entender cómo es que lo tengo a usted de fantasma también pegado. Sin ofender. De lo contrario, explíqueme ¿Cómo es que le estoy hablando?
.








viernes, 2 de diciembre de 2011

La Basílica del Perpetuo Socorro




Desde que estaba en la universidad sentía fascinación al pasar por esta Iglesia. Hoy entré. Sentí una mezcla de paz y congoja; un estupor extraño; sorpresa por los mosaicos y la luz que se posaba sobre las bóvedas. Dos feligreses a las once de la mañana parecían perderse en un espacio de antigüa gloria. Pedí una gracia, como mi Madre me enseñó. Y me fui para las últimas bancas donde dos rostros conocidos me animaron a decir en vos alta sus plegarias: la del Padre Marianito y la de la Madre Laura.  

El Perpetuo Socorro de hoy, parece no pertenecer al barrio que habita. Entre cacharreros y talleres, sobresale de una manera gótica casi fantasmagórica. En cartelera llevan censos de fe y contribuyen en la búsqueda de uno que otro desaparecido.

Me gustó entrar aunque mis rituales de hoy, sean otros... varias veces lo había intendado pero sus puertas parecían vedadas para mí. Igual como me ocurrió con Notre Dame: las dos veces que fui, coincidieron con fiestas de Santos y no pude sino subir las escaleras que serían inspiración para Victor Hugo con Quasimodo.

Los lugares sagrados tienen ese halo que da el silencio y el canto. El poder del órgano como un barco a punto de partir, que espera soltar amarras cuando las ánimas estén preparadas; siempre listo para  interpretar a Chopin o Beethoven.

Hace menos de un siglo nuestras sociedades giraban en torno a las basílicas y catedrales. Ya no son más que parte de un paisaje lugubre de tradiciones en oxidación. No hay moral que impere eternamente ni costumbres que cuatro generaciones sean capaces de mantener intactas.
En algún punto cerré los ojos y me pareció ver todas las bancas llenas con viudas vestidas de negro y manto de encaje sobre el rostro. ¿Dónde están las viudas de hoy? Ya ni siquiera luto se guarda. El amor se volvió tan efímero que la vida, antes que la muerte, es lo que separa. 


(...Perdí la fe en la Iglesia más no en Dios. Migré en filosofía a Oriente y quise aprender todo lo que el budismo me ofreciera. Hoy repito con más facilidad un Mantra que el mismo Padre Nuestro y en medio de todo el Tarot, como oráculo del presente se me coló en las venas. )


miércoles, 30 de noviembre de 2011

Mens sana in corpore sano




Envidio las mentes que tienen habituado su cuerpo al ejercicio. La mía no es de esas. Inicié tantos deportes que ya olvidé la cuenta. El que más recuerdo es el primero: la gimnasia olímpica. Yo niña metida en una trusa azul divirtiéndome en la rampa que daba a un caballete. El equilibrio sobre la barra que era fácil de replicar sobre cualquier superficie que se le pareciera. Los cien metros planos a las siete de la mañana los sábados en el estadio... gimnasia, la disfrutaba. Sin embargo ocurrió una tragedia con una niña y su historia fue transmitida a nivel nacional. Del salto a la cuadraplejia no hubo distancia alguna. Su cuello se fracturó y el video hizo que mi padre entrara en pánico y me sacara de la liga. Cambié de colegio  y algo en mí también se fracturó. Correr con rostros nuevos era tan aterrador que prefería la banca.

Años después, estuve en baloncesto hasta que todos mis dedos fueron entablillados y tuve que ser sincera conmigo: no me gustaba ese balón, ese juego de cinco en cinco y de anotar o no.
Otras tardes entrené softball y me aburrí de mi propia incompetencia: me sacaban por faults.
En voleibol más de una vez me poncharon la cara por ausencia de concentración.

Intenté la equitación y no es broma, el caballo me tumbó al segundo día. Soy mejor acariciándolos o dándoles de comer zanahoria; que subida en ellos.
Practiqué tenis con una frecuencia de dos días a la semana no sé durante cuántos años, si es que fueron varios; pero odiaba la faldita y no tenía un saque super poderoso. Además me molestaba cuando el entrenador decía: Así es Campeona. Nada podía sonar más falso y repetido. No me sentía ninguna campeona. Prefería los números, los mapas, la ciencia y... El Dibujo.

Fue entonces cuando cambié el ejercicio físico por el de la observación. Mi primer Maestro fue Don Ricardo Restrepo. Un señor mayor y psicorigido que nos obligaba a seguir las técnicas según el manual: primero lápiz, luego carboncillo... y así. Podía pasar un mes dibujando una sola fígura. Dándole sombra con el esfumino, echando dedo hasta creer que las propias huellas se habían borrado de tanto hacer fuerza sobre una superficie de papel bond. Después tuve una Maestra, Maria Luisa Ochoa. Una mujer cuyo rostro no reconocería en la calle pero cuya voz dulce sí. Tenía el estudio ubicado en el sotano de su casa, junto al jardín. Por clase ponía 3 o 4 motivos sobre manteles de colores y fondos variados. Y el último sábado del mes nos regalaba el confite de la figura humana con una modelo que iba para enseñarnos a retratarla.  Finalmente, Patricia Valencia. Una amiga además de Maestra. Con ella no había rigidez con las técnicas. Las cinco o seis alumnas que compartíamos la clase podíamos estar pintando motivos distintos en técnicas disimiles y ella, siempre apacible como sus ojos claros, pasaba dando revista a nuestros trabajos. Solo ella me permite ser itinerante. Cuando tengo urgencia de ejercicio visual voy y me quedo un mes, luego salgo como gitana con un cuadro regalo y la promesa de volver.

Toda la descripción anterior para revelar que la única forma en que quemo calorias es pintando.

Este año tuve la iniciativa de la natación... y nadé como unas ocho veces. El resto del tiempo me la he pasado esperando que mejore el clima para entrar al agua cuando mis pulmones me piden a gritos que vuelva a intentarlo.

"Orandum est ut sit mens sana in corpore sano"´ Más que una sátira es un llamado.
Será hacerme los propósitos de año nuevo e incluir el ejercicio como algo sagrado. Quizás si vuelvo a usar una trusa... no pidamos demasiado. Espero que ustedes sí sean juiciosos y además de leer se estén cuidando. Si tienen truquitos, pásenlos o denme por desahusiada para seguir pintando.

martes, 29 de noviembre de 2011

La casa oculta

Algún día tomaré la llave de East Leasing para buscar la casa, oculta y verdadera.

Algún día me abriré como puerta y mi espíritu saldrá de su prisión.
¿Qué querré entonces llevar conmigo? ¿Podré por un instante mirar atrás? ¿Sentiré que vuelo sin aerofobia y podré entonces planear mi vuelo en tu mirar? ¿Qué haré si lloras y no puedes sentirme? Para qué me lo pregunto, de aquí a entonces... quizás sea yo quien no pueda sentirte.

Vale tanto estar vivos que lo desperdiciamos.

Quiero verte ya.
Quiero escucharte hablar. Lo que sea. No importa. Tu voz es el precio que paga el silencio por sentir caricias.
Quiero que cenemos juntos porque nunca lo hacemos. Quiero verte comer y no impresionarme por tus maneras bruscas. Quiero aprender esas maneras para que la pasta me fastidie menos y pueda ensuciarme más.
Quiero que tu boca me bese y me diga tu lengua lo que has dicho hoy. Quiero saber cuántas veces mencionaste la palabra mierda y reírme...
No se trata de espiarnos. Lo aclaro.
Quiero así mismo que mi lengua te diga todo lo que he dicho hoy.
Quiero que me veas, desnuda y sin ti.
Un montón de órganos consonantes con un sílbido asmático; casi callado.
Tres o cuatro dedos en la mano, pintados de naranja, porque no había Varsol para remover la patina.
Un morado en la rodilla derecha del último golpe sin consolación por mi torpeza absurda.
Y todas las veces que enfrente la hoja en blanco sin éxito alguno.

Aún no llegas.
Escucho grillos en la terraza.
Son más de las seis.
Oirás esta entrada cuando mi boca te bese, porque la repito en voz alta a medida que avanza.

La casa oculta soy yo.
La oscuridad de mis ojos auscultando tu nombre.
Tú el cerrajero. Siempre con las llaves en ese sonajero extraño que acostumbras colgar a tu bolsillo.

¡Ábreme quieres!







lunes, 28 de noviembre de 2011

Una taza de café con dos de azúcar



Una taza de café equivale a un aroma poderoso. Dicen que tomarla reduce el riesgo de depresión en las mujeres. Ojalá fuera cierto...estos científicos de ahora se contradicen tanto, que algo tan simple como la cafeína es recomendado o contraindicado simultáneamente. Yo voy a optar por creerles a los primeros, considerando que el origen del café se relaciona a una leyenda donde el arcángel Gabriel, se lo dio a tomar a un oriental enfermo.

A mí me gusta el café desde sus orígenes. Desde los frondosos cafetales con granos maduros sembrados en laderas donde los pies humanos tienen que esforzarse para no resbalar. Me gusta verlo ya pelado y seco en la molienda. Ese aserrín que queda de su piel. Me gustan los silos que adorna y todos los medios de transporte que usa para llegar a ti, a mí y al mundo entero. Me gusta nuestro símbolo, aunque los bigotes de Juan estén pasados de moda y su poncho se pierda entre la silueta. Era imperdonable olvidar el nombre de Conchita, así que lo busqué porque no es burro sino una mula la que lo acompaña en su travesía cafetera.

Sí, adoro el café. Aunque tengo el mal vicio de no beberlo hasta el fondo; siempre dejo una pequeña bahía con su asentada cucharadita de azúcar. Eso sí, la forma como lo tomo irremediablemente dibuja figuras en la boca del pocillo. A ratos una gota corre cuesta abajo por la taza y vieran la cantidad de imágenes que alcanzo a proyectar ahí. Ejercicio inoficioso para una bruja que prefiere el tarot. 

No puedo beber muchos al día porque me espantan el sueño así que los cuento con tristeza. Máximo cuatro. El quinto ya me desvela. Adoro la bomba: tinto con coca-cola y sí, sé que no está bien pero sabe espectacular.

En los restaurantes me atraen los hombres que fuman tabaco mientras beben su expresso. Hombres mayores que no me prestan ninguna atención pero que gusto mirar por la experiencia que dibujan sus canas. Juego a inventar sus vidas. Eso sí, siempre y cuando no estén abrochados por una corbata. Hombres de barba blanca y chaleco azul; pantalon de dril y maletín café... así es como suelo verlos o imaginarlos. ¿Quién asegura que lo que vemos es 100% real?

egreso al café y tengo que hablar del azúcar. A mí me gusta con azúcar aunque digan que así no se toma.

Azúcar: piel de luna, gracioso grano, cosquilla tierna de caña libre. ¿A hoy, cuántas veces unté, batí y probé tu cauce? Bajaste por dos pezones para mí. Le diste aura a mi madre. Me regalaste aliento para llorar más fuerte y para desvelar a otros cuando la vida era fría y la oscuridad extraña. Te hiciste compota para enseñarme lo que era ensuciarme; y luego te vi esponjada en las cubiertas de tortas que cocinaba mi abuela.

Azúcar... dos medidas cúbicas que mueren sin aletear en el calor de un café colombiano. Mi placer es revolverte y buscar indicios de tu existencia pura en este pocillo verde, único testigo de mi trabajo. Gracias a ti, me mantengo despierta en un halo que puede hablar de terror y no horrorizarse, hacer sangrar y no desmayarse, partir corazones y no necesitar desfibrilador. Contigo puedo buscar sinónimos y no mencionar a tu pequeña antónima que por cierto, jamás convido a mi mesa.

Azúcar, recuerdo los sembrados de ti bordeando el Río Cauca. A la altura de Porce siendo una niña, visité un Trapiche en compañía de mis padres y tanto un caballo como yo, chupamos caña. Él la mascó por supuesto, yo sólo pude darle lo que quedaba de la mía. Pero ambos disfrutamos la experiencia. Junto al trapiche estaban los cafetales y desde entonces los asocio de manera irrevocable.
´
Se me agota el tiempo y la hora de la siesta apremia. No he de ahuyentar el sueño con este par. Prefiero soñar una cita con ambos como cómplices en un restaurante al sur... con un hombre colombiano, por supuesto, que quiera leerme un par de versos junto al mar. Hasta entonces... 

domingo, 27 de noviembre de 2011

Amor no es amistad

Desde que te levantas, te señalo. Banalidades como robarme la cobija o hacer una isla de vasos en tu mesa de noche se convierten en pretextos perfectos para mi cantaleta. Te digo desordenado y me mostras los dientes como un reflejo antigüo e inconsciente; crees que así retrocederé y no me meteré más contigo cuando apenas estoy calentando.
¿Qué haces aquí?- te digo, como si me molestara que  trabajaras desde casa.
Te vas a hacer cualquier vuelta y ni así te dejo en paz.
Es mi capricho joderte. Es mi derecho de ser tu mujer.

Es entonces cuando tomo posesión del espacio e intento visualizar cómo sería sin tí. No lo logro. Recuerdo al zorro de El Principito y trato de recordar cuando era feliz desde las tres al saber que llegabas a las cuatro. Ya no es así... espero por el contrario, que te demores una hora más.

La domesticidad duele porque en los afanes del afecto, perdemos la identidad para fundirnos en un monstruo de dos cabezas que apesar de estar conectadas: no se comunican. Es así como mientras tú observas el televisor como un autómata, yo procuro esconderme bajo la almohada. Lo que te hace feliz me hace desdichada. Sos como un niño  que no puede dormir sin el arrullo triste de una aburrida pelicula galáctica y yo soy un ser de oscuridad al que el resplandor le molesta y añora el silencio de su antigua cueva.

Pequeñas incisiones en la vida diaria pueden terminar por desangrarme... sí supieras cuántas veces he pensado en dejarte. Sí pudieras saber cuántas veces al día he querido marcharme. Te escandalizarías. No lo creerías porque para ti todo es normal aunque no sea perfecto. Y para mí no existe la normalidad. Odio la norma y todos sus derivados. Sin embargo me dejé atrapar por la ilusión y vivo con las consecuencias.

No es que sea infeliz lo dejo claro. Es la institución del matrimonio la que me sorprendió por lo bajo. Los mayores se callan lo difícil que es, solamente para que nuevos novatos entren al escenario.

Hemos sido criados de una manera cruel. Todos uniformes. De todos se espera lo mismo a los mismos años. Juntos hacemos los mismos rituales de antaño sin saber siquiera si somos diseñados para aplicarlos. Lo que antes llamaban un solteron y una beata, son en realidad, un par de afortunados.

Y me perdonan aquellos que apenas comiencen en los mares del amor. Aquellos que sientan que su normalidad los sacia. Escribo desde una frontera difusa y escabrosa, desde un lugar recurrente por estas épocas decembrinas donde suelo cuestionarme todo. ¿Quién soy, qué es lo que hago, para qué lo hago? Y añoro la amistad... ese umbral donde la sinceridad es real, donde puedes decir lo que sea, y el otro no se va; donde podes querer, abrazar, soñar y todo parece en su lugar porque siempre eres feliz desde las tres cuando te dicen a las cuatro.

jueves, 24 de noviembre de 2011

Aniversario de un tatuaje epidural

Era de las que decía que jamás tatuaría mi piel. Me proyectaba en el tiempo y pensar en nietos diciendo "mi abuelita tiene un tatuaje, mi abuelita tiene un tatuaje" hacía improbable tal ejercicio. Era ciento por ciento conservadora. No era el dolor o las agujas lo que me mortificaba, era el peso de la vejez sobre mi piel y sentir que así como los brazos se harían flácidos, el cuerpo entero se haría costra y lo que alguna vez lució bello se convertiría en un verdadero adefesio. 

¿Qué ocurrió entonces para que mi pensar cambiara tan radicalmente? Tuve la plena sensación de que mi vida podía ser igualmente fugaz. Que no habría tal vieja. Que sobre la morgue podría descansar un cuerpo joven y que ese cuerpo no se tatuó por temor a un futuro incierto, por vanidad por sobre todas las cosas. Y bueno, necesitaba anclarme.

Además de eso, contaba con la voz de aliento de Margara, una amiga que ya estaba buscando la imagen para su segundo tatuaje. "No duele, ya verás" fue su frase de campaña y yo no tuve más remedio que dejarme llevar al puesto de votación y elegir mi candidato. Quería algo que me recordara al mar. Algo que se pareciera a la rueda del tarot y dos números trascendentales. Fue así como surgió la cruz naútica. Nada podía ser más preciso o idóneo. El problema al que me enfrenté luego fue el tamaño. El sitio siempre estuvo decidido y nadie me advirtió cuánto podía doler. Fue una completa epidural pero de dos horas.

Lo primero que alias "Chucky", Jorge; marcó, fueron las coordenadas. Luego dibujó en lapicero el tatuaje completo y finalmente la aguja me cruzó de Norte a Sur y de Este a Oeste en mi zona Sacra. Me quejé. Maldije a Margara cientos de veces. ¿Con qué no duele...? Y ella se limitaba a sonreirme desde la silla dos.

Ya el tatuaje cumplió su primer aniversario y debo decirles que lo adoro. Como no lo veo todos los días, no tengo forma de aburrirme de él. Disfruto ver las caras de los niños cuando por algún motivo el jean y la camisa lo dejan al aire y ellos lo señalan como una advertencia. "Mujer mala" Les hago una mueca y sigo como si nada. A mí hijo le encanta, el problema es que ya no tengo argumentos para evitar que él se tatúe en el futuro. Si le ha de gustar... he de respetar.

Eso sí, no me haría un segundo tatuaje. Todo el simbolismo y urgencia de ser terrena, está expresada allí en un timón de barco. Hasta tripulación llevo conmigo. De tal suerte que, cuando me siento perdida, acaricio el timón, cierro los ojos y le digo a mis ancestros que me señalen el norte. Algo aparece luego en el horizonte del pensamiento y me dejo llevar por esa marea que arrullla y me invita a cruzar el oceáno sin temor alguno.  


  

miércoles, 23 de noviembre de 2011

Tomar distancia



¿Para qué si no hay suspiros? Mi ofensivo universo no pudo hacer nada con tu parada defensiva. No fui hecha para amarte. Mi tiempo conspiró, sólo se me permite: contemplarte. Es así como repaso líneas de párrafos de una Alejandría distante y anhelo locamente tener algo de Justine que te atraiga lo suficiente a mí como para releerme en un pasaje olvidado.

Ayer fue cruel. Jethro Tull tuvo la potestad de mortificarme. El trancón de las siete me sorprendió desarmada, sin paraguas, con las piernas al aire como una gallina al frío. Busqué la librería más cercana y me senté largo rato en la sección infantil. Afuera escampaba y yo apenas si empezaba a llover. Recobré el calor, al ver a mi padre en tantos de esos coloridos libros... me recordé niña, de trenzas, jugando a unir el manzano con el cerezo en el tomo de las plantas, de El Mundo de los Niños. Me vi luego en la sección de poesía, con Diógenes, comprando un libro de German Espinoza que en aquel entonces no entendí. Y de repente salté a El amor en los tiempos del cólera, como el primer libro que leería de García Márquez; y recordé aquella cita de ese libro que puede o no ser oportuna ahora: "El querer olvidarla era el mayor motivo para recordarla"...

Uno no debería querer olvidar a quien se quiere.  Uno debería tener la potestad de tener más que un instante con ese ser en un universo paralelo. Así dolería menos. Así la sensación de fracaso no sería tan vertiginosa y el silencio del otro no sería una corchea abierta repleta de agudas interpretaciones. 

Tomar distancia de ti es como pedirme que me bogue una gárrafa de ron siéndo alérgica al licor. Me intoxica tu silencio. Temo por tu soledad. Algo de mí ya es entrañablemente tuyo aunque no lo quieras ver; aunque te cueste reconocerlo.
                                                                                -.-
                                                          
¿Cómo tomar distancia de una amistad? Es la pregunta hoy y les cuento que en el día dos ya tengo síndrome de abstinencia. Me tiemblan los dedos de pensar en escribirle. No puedo sacarme su voz de la cabeza y  sus ojos me miran desde todos mis espejos; hasta el ingenuo retrovisor se ha visto auscultado por su paisaje. No. No está. Es entonces cuando me digo que de la necedad a la estupidez hay menos de un paso y decido venir aquí esperando que alguien comprenda mi sentir y me haga luces de amparo.

"La amistad entre hombre y mujer no existe" le diría Harry a Sally, el sexo siempre se interpone.
"No, claro que no es así" le refutaría Sally... sólo para demorarse 20 años en darle la razón.
¿Una película, un caso, o la ley natural donde influyen más la dopamina y la oxitocina?

...
My heart asks pleasure first 

lunes, 21 de noviembre de 2011

Besos por cobrar, caricias por pagar

Mi cuerpo lleva una letra de cambio con besos por cobrar y caricias por pagar. Camino con ella como quien lleva un tesoro consigo. Gozo de la libertad de no cotizarme en bolsa ni estar exhibida en un aparador de un empolvado anticuario... Soy sólo yo, traviesa y coqueta, buscando abrirme paso entre una multitud de rostros, que por lo ocupados, lucen obscenos. Tengo tiempo para mí. Tengo tiempo para darte. No, no necesito embriargarme. Me prende el sol en un día que no es de verano. El viento cuando insiste en traer mi pelo a la cara. La lluvia, cuando es discreta y se anuncia con leves truenos y seguidas gotas en mi ventana. Y la naturaleza con una flor que pueda soplar como el pensamiento.

Escuché que alguien preguntó el monto de las caricias y la cantidad de besos. No soy empalagosa así que a la cifra le borré los ceros. Ahí están pero son lo de menos. A las cuatro de la tarde lo que importa es el intercambio: que un hombre de rostro sincero traiga consigo su letra de besos por pagar y caricias por cobrar y su mejor disposición para llevar a cabo esta arriesgada transacción. Sí, no lo he dicho: soy una mujer casada. La pregunta inmediata es qué hago con una letra de cambio que se puede hacer efectiva en casa. Las mujeres siempre llevamos una letra al portador y otra escondida, quizás en la cocina en un tarro. Allí donde se sazonan pimientos, podemos ir guardando silenciosamente, deseos.

Es así como mi profesora de pintura tiene la foto de Richard Gere colgada en un corcho, y una amiga la de Rafael Novoa en una cartelera...  No se trata de ellos, sino de la imagen que representan. Ellas también tienen su tarro de deseos y quizás sus letras de cambio.

No sé tejer, de saberlo ya habría hecho una bufanda para un "él" y la habría guardado con los demás regalos de navidad; abriéndola de vez en cuando para garantizar que el polvo no se lleve la imagen de aquel que se parece más a lo que debió ser. Es entonces cuando recuerdo aquel discurso de que el amor no es más que un sentimiento narciso y me pregunto si en efecto yo, me enamoraría de mí...
... no es una pregunta fácil de responder. Me aferro a mi cuerpo y a su letra de cambio. Intento recordar cuándo se hizo tan importante el tacto... creo que no, no me enamoraría de mí. Soy terca. Insistiría en enamorarme de otro por lo que dos tactos juntos pueden hacer.

Por lo pronto; continuaré despierta. Si me ves y necesitas la letra, sólo tienes que preguntar por ella.




sábado, 19 de noviembre de 2011

Matriculada en TCM



En complemento a mi entrada anterior sobre los Viernes, confieso que he entrado al antes criticado club de televidentes de TCM. Un canal que me parecía nefasto, no por sus contenidos sino por el color de las películas. Ese mismo color que van adquiriendo las fotografías con los años y el desteñido en los bordes que habla más de los que vivieron que de los que aún viven. Casablanca fue la primera película que volví a ver en TCM y tras ella películas como Forrest Gump o Días de Trueno ya están en cartelera. La casi década de diferencia que me lleva mi esposo se sentía fuerte en la programación de los viernes en la noche. Repetir la serie Lobo del Aire me sonaba grosero y acompañarlo en esa cruzada era casi un insulto al tiempo. Sin embargo hubo noches en que fingí dormir para no ver y simplemente estar a su lado. Ahora me detengo en el canal y lo miro como un curioso espejo. Series de mi niñez desfilan quizás para evitar el Alzeheimer y de seguro el canal es el preferido en los ancianatos que pueden pagar un operador de cable.

¿Qué sería del ser humano sin el cine? El proyecto de la modernidad no habría avanzado a la velocidad vertiginosa que lo hizo. Sin el cine; sin las palomitas de maiz y sin los anunciadores con visión que aprovecharon la oferta de espacio al aire para generar necesidad de compra de sus productos, el mercadeo seguiría en la edad de piedra.

En mi hogar no hubo televisor en el cuarto de ninguna de nosotras cuando niñas. ¿De qué otra forma se hubiera fomentado la lectura? Mi hijo tiene televisión desde los seis años y ha sido un lío intentar que le tome amor a los libros. Prefiere el X-box, lo interactivo y en él siendo tan pequeño ya existen hábitos de consumo. Siempre está pendiente de la nueva Nerf, de la última versión de Ipod y de tecnología que ni yo consulto. Sólo una generación nos separa y parece un universo con agujeros de gusano.

Me preocupa el futuro. Veo mucha inconsciencia en el presente. Siento que es por eso quizás que "los viejos" prefieren mirar atrás e insisten en permanecer en todo aquello que les recuerde al pasado. No soy de las que piensa que todo tiempo pasado fue mejor pero sin duda fue más lento. Hay algo con el tiempo y la tecnología, se va volviendo vertiginoso.

¿Cómo lo percibes tú? ¿Eres un televidente ocasional, un lector juicioso, un adicto a las noticias, o aún no has abandonado la radio y es tu oído quien guía tus días? No me digas que eres un lector de Ipad, que navegas más de lo que conversas y eres capaz de llevar tus busquedas al baño... Si es así, me quedo con TCM; al menos por esta noche.






viernes, 18 de noviembre de 2011

Noche de viernes para quien murió la rumba

Nos hacemos viejos sin darnos cuenta. Pero lo interiorizamos cuando los viernes dejan de ser de rumba para convertirse en el ansiado refugio. Mi padre siempre me decía cuando estaba en la universidad: Vieja cómo hacen para salir a las 9:30 p.m. cuándo a esa hora yo ya me estoy acostando... y ahora veo su perspectiva. En aquel entonces, después de las clases, los parciales, los trabajos en grupo, el Viernes era el rey. Cuando las amigas coincidiamos en épocas sin novio, salíamos en combo a rumbear. Y hay que ver que sabíamos cómo divertirnos. Niágara, Berlín, Sampués, el Blue, Mangos, Dalí... son algunos de los sitios que vienen a mi memoria en una Medellín que aún no conocía de la telefonía celular y ofrecía encuentros que aún eran casuales y excitantes. No había nada como ir a comer algo suave para luego ir a bailar en la inocencia. Y digo en la inocencia porque bailábamos entre nosotras, nos subíamos a la barra, y tomábamos poco licor y regresábamos a casa con una sonrisa si algún decente caballero nos había pedido el teléfono. Un suceso así era suficiente para mantener la ilusión viva una semana más.

Ahora las noches de viernes tienen el tinte familiar que uno creyó soñar pero jamás imaginó. Los conflictos domésticos usuales. El frío que parece incrementarse con los años sin importar cuántas cobijas se compren en el supermercado. Cero rumba. Menos dos de baile. Lo más parecido a bailar es el juego en la oscuridad que se hace a media noche cuando se va a la cocina por un poco de leche o cuando se revisa si los hijos están bien arropados. No hay luces. Las amigas están en sus casas en escenarios parecidos a peceras. Cada una con su cardumen. Todos a la izquierda o todos a la derecha.
Ya no existe la palabra Serendipity  En el ascensor vemos a los mismos vecinos con las mismas caras. A veces alguien nos sonríe y menciona el clima para establecer contacto. Pero eso es todo. Vivimos aislados en días que parecen ser los mismos pero nunca se repiten.

Son las 10:21 p.m. del Viernes 18 de Noviembre. En otro momento la fecha me remontaría a los meses que otra amiga llevaba con su novio o algún cumpleaños que celebrar con un asado. La hora siempre me recuerda la de mi primer beso, aunque pasado por un minuto. 22 mayo 1992 a las 10:20. Un Viernes por supuesto.

Ahora me pregunto si la rumba murió o está en criogenia... qué diría Celia: La Vida es un Carnaval 
Hay que vivir cantando... Eso sí nunca he dejado de hacerlo.

jueves, 17 de noviembre de 2011

Hay Festival del 2012


"Hay Festival Cartagena de Indias cumple siete años y para celebrarlo hemos decidido apostar por un programa más interdisciplinar e inclusivo que nunca. El trabajo de artistas y pensadores enriquece nuestra visión del mundo y nos aporta ideas nuevas en estos momentos convulsos. En esta edición 2012 tenemos eventos sobre temas candentes como pensamiento filosófico, gastronomía, sociología, psicología y danza... ampliamos el programa de conciertos, presentamos el trabajo de los escritores más relevantes del
momento y, como siempre, ofrecemos el 20% de las boletas gratuitamente a estudiantes acreditados.

El programa estará disponible a partir del 16 de noviembre. Boletas a la venta a partir 1 de diciembre.
El programa de la séptima edición del festival apuesta por nuevas temáticas sin dejar de lado el componente fundamental de su propuesta:

la mejor literatura internacional. El gran escritor mexicano Carlos Fuentes nos hablará de sus últimos libros, la reconocida autora brasileña Nélida Piñon nos contarán sobre sus intereses literarios y la importancia de la literatura para la creación de identidades colectivas e individuales; Jonathan Franzen, uno de los escritores jóvenes norteamericanos más valorados del momento, presentará la traducción al español de su éxito de ventas y crítica Libertad; la danesa Janne Teller explicará los motivos que le llevaron a escribir su controvertida y exitosa novela Nada; David Grossman, el autor israelí más internacional nos ofrecerá su particular visión sobre la realidad cotidiana en Israel y Evelio Rosero,
ganador del Premio Nacional de Literatura, nos contará todo sobre su proyecto más ambicioso La carroza de Bolívar. Sergio Pitol estará presente en un encuentro sobre su obra por compañeros escritores. También estarán con nosotros Ben Okri, Edmundo Paz Soldán, Claudia Piñeiro, Sergio Ramírez, Santiago Gamboa, Mario Mendoza, Carmen Posadas, Marcos Giralt Torrente, Daniel Alarcón, Boris Izaguirre, David Safier…
El mundo del cine vendrá representado por dos pesos pesados de la escena holliwoodense:
John Leguizamo   
Diego Luna. Leguizamo dará un repaso a su polifacética carrera como
actor y nos contará sobre sus experiencias haciendo stand-up comedy, mientras que Diego
Luna, el actor mexicano más conocido a nivel mundial, se atreverá con la lectura de uno de los
poemas más relevantes de la literatura norteamericana del siglo XX:
Aullido.

Nos adentramos en las
disciplinas humanísticas con filósofos como A. C Grayling y
Óscar Guardiola-Rivera,
el historiador cultural y crítico social Morris Berman y el político
español (y ex-presidente de gobierno)
Felipe González.

También contaremos con expertos en
psicología y psicoanálisis
con el médico psiquiatra Claudio Naranjo y el escritorpsicoanalista
Gabriel Rolón
En música tendremos a Mychael Nyman (inolvidable por la banda sonora de El Piano)

Entre otra centena de artistas y muchos eventos para todos los públicos.

Los invito a ampliar esta información en www.hayfestival.com/cartagena