sábado, 31 de julio de 2010

De Travesía

Estoy leyendo un libro cuyo nombre no daré. Al menos hasta que lo termine. Y en sus inicios tiene un dato que no puedo pasar por alto: coordenadas. Sí, varias ubicaciones geográficas dadas en términos de grados, minutos y segundos. Este detalle me remontó de inmediato al bachillerato, al Atlas que no sé por qué diablos no conservo y a las clases de geografía calcando mapas y coloreando las costas con efecto de mar.
Necesito urgente un Atlas, ya lo sé, ya se me metió, no me sirve google earth, necesito buscarlo yo, encontrarlo yo. Quiero ver qué queda en esas coordenadas así como Medellín está en Lat 6o N 15´ Lon 75o O 35`.
Quiero ver... y ya veremos.

viernes, 30 de julio de 2010

A Dream Play Live - Quarantine.wmv

Dedos Calientes

9, 8, 4, 7... cuenta regresiva hasta Septiembre. Escenario: Fiesta del Libro de Medellín. Cada día más cerca de la materialización de ese entrañable proyecto que ha sido Ciento Uno.
Tengo los dedos calientes con las anécdotas de esta travesía. Salió el sol y mi humor ya se parece más a mí. 101 fue el consecutivo que recibí cuando entregué la propuesta bajo el seudónimo Atrapasueños. 101 se escondía en el sobre y 101 me tocó por ley de atracción, en un papel rectangular confirmando la entrega de mi original con sus tres copias. En ese entonces sólo dos capítulos estaban pulidos y terminados, dos capítulos que no pudieron imaginar siquiera lo que seguía. Somos 11. Creyeron en un principio pero sólo 10 terminaron la travesía.
¿Qué sigue ahora? Probablemente aprovechar esta calentura de dedos para narrar otra historia. Tengo que volver a mi rutina, a las 8 horas diarias de ese aislamiento delicioso. Volver al oficio sin tantos distractores. Me encerraré entonces en mi caverna para gestar lo que viene. Creo que tendré que suspender algunas tentaciones que también ocupan mis dedos como este blog, estaré ausente por un tiempo para oxigenar una hoja en blanco de Word. Así siento que debe ser, de lo contrario no haré más que dar vueltas y meter los deditos en hielo porque el correcaminos está cerca y si me hace BipBip es porque no estoy despierta.

jueves, 29 de julio de 2010

La teoria del Bombonbum

A Diana Jiménez

Quedamos entonces que había dos tipos de persona:
1. Los que se chupan el bombonbum hasta el final, sin afán.
2. Los que tienen una necesidad imperante de llegar hasta el chicle y morderlo.

Habría que decir que hay un tercer tipo de persona y es aquella a la que el bombonbum no le gusta para nada. Por supuesto, este tipo de persona no es sujeto de nuestro estudio y nos concentraremos sólo en las dos primeras.

El bombonbum para quienes no lo conocen es un dulce muy colombiano, un bombón relleno de chicle. El original es el rojo. Después sacaron rosado, morado, verde y hasta ice; de todos, mi favorito sigue siendo el rojo. Tanto, que no olvido una anécdota en Londrés donde por casualidad di con un Granero Colombiano y casi me derrito al ver que vendían chocolatina jet y bombonbum. Por supuesto regresé a Wimbledon cargada de confites y tenerlos en aquel exilio fue lo más cercano a sentirme en casa. Pertenezco al segundo grupo, soy de las que no ve la hora de llegar al chicle y esta metáfora se aplica para la mayoría de situaciones de mi vida. Soy acelerada por naturaleza, inquieta, traviesa, anticipada y ansiosa. Por consiguiente me cuesta comprender a los individuos del primer grupo. Y que conste que he hecho esfuerzos por no morder el bombobun desde el principio. Logró chuparlo sólo un ratico, hasta que una muela me traiciona y ¡suaz!
Lo curioso es que Diana Jiménez, amiga todera, pertenece al segundo grupo. Es con ella que surgió la teoria. Estando en Pecositas me estaba contando una anécdota cuando la interrumpí para decirle: Cierto que vos sos de las que no muerde el bombonbum.
-Claro, ¿cómo lo supiste? fue su respuesta
Y desde entonces pareciera que viviéramos con Willie Wonka y el mundo fuera nuestra fábrica de confites.
Las mujeres que chupan el bombonbum son más misteriosas que las que lo muerden. Son ultra coquetas pero en dosis infidecimalmente calculadas. Gustan de hombres galanes (con excepciones) y crecieron en el mundo Disney por lo que les fascina que las hagan sentir princesas.
Las demás, solemos ser más intrépidas y atrevidas. Gustamos de hombres en todas las presentaciones y nos equivocamos con frecuencia en eso de los tiempos cuando damos con hombres tipo 1.
Es importante señalar que no hay tipos incorrectos, 1 y 2 son simplemente estilos. Hay más y son válidos e igualmente permitidos, por ejemplo: hay quienes guardan el bombonbum despues de abierto en la nevera disque porque les gusta frío; hay quienes lo ponen a marinar en la bebida de turno, sea agua o cocacola y lo disfrutan igual. Otros lo llevan a las rumbas y creo que lo acompañan de Red Bull. Ahí yo no sabría si las alas las da el Bull o el Bombón pero como ambos empiezan por B... volar volar volar es factible.
Y bueno, esta es la teoria, los casos prácticos son reserva de sumario.

Weightless by Erika Janunger

Tu silencio -BEBE-

El día siguiente

El día siguiente es hoy, una mañana nublada y fría. El único verano está en el cuadro de bambú que no he terminado. El clima me afecta: el asma se hace más manifiesta. Tal como cuando comienza a llover y empieza a subir vapor desde el asfalto. No importa donde me encuentre, debo parar y bombearme. Es entonces cuando más sé, que el aire es mi bien más preciado. "Mi bien". Enciendo el televisor y el derrame de petroleo sobre el mar me hace temer por un futuro terrorífico, con todo ese negro en la atmósfera, sólo lluvia ácida caería. Y ver llover no sería la fascinación que experimentamos desde niños.
A veces quisiera creer que el día siguiente es el resultado de todas nuestras nubes de hoy. Que es cierto que todos somos uno: la fuente y que entre todos construimos lo que ha de venir; la ilusión de realidad. En mañanas como esta, mi ilusión es pesimista. Me parece ver calamidad, sufrimiento y muerte por todas partes. Y sé que estoy sesgada, que también hay vida pero el futuro de esas vidas me intranquiliza. De todas las consciencias la temporalidad es la más abrumadora. 200 años atrás ... 200 años adelante. En 200 años ya no existirán ni mis huesos, me habré fundido con esta tierra y no seré siquiera un recuerdo para mis generaciones futuras. ¿Quién se sabe el nombre del Tatara? ¿Ni qué decir de su vida? A menos que se trate de un personaje registrado en la historia no quedan rastros ni señas. Llevamos unos ojos cuyo color pueda ser exacto al de un antepasado y seguimos caminando como si fuéramos únicos en todo. En días como hoy me gustaría saber de mi Tatara. De niña reconstruí a punta de necedad mis apellidos: Restrepo Ruiz Alliegro Molina Gómez Fernandez Rosania Vallejo Mejía Días Misas Pugliese Restrepo Zuluaga Echavarria Cesareo...hasta ahí me contaron mis mayores porque la memoria no les daba para más. Son casi 8 generaciones de parientes de los que sé tan poco. Me gustaría entrevistarme con los Misas y ver a qué se dedicaban, cómo era su cotidianidad, cómo veían la vida. A mi bisabuelo Camilo me habría encantado conocerlo, así como mi hijo conoce a sus 3 bisabuelos. Le diría que me hable de la guerra, de su pasado en Italia, de su travesía hasta América, de su sangre y sus costumbres. Y así... qué rico sería poder tenerlos un instante y decirles que no se angustien que yo no olvido. Aunque quizás eso para ellos sea peor y no descansen en paz porque uno de sus vivos aún los piensa. ¿Cómo saberlo?

miércoles, 28 de julio de 2010

ColombiaQué

Colombiamoda. Tu semana de trabajo, mi semana sin ti. Una semana de protestas porque la cama no es In sin tu pecho en ella. He dormido mal sabes. No hemos tenido tiempo ni de hablar. Lo bueno es que tu silencio está lleno de confianza y mis interpretaciones tienen tiempo para todo menos para dudas. Te extraño y ese sabor es un afrodisíaco acumulativo. Una, dos, tres noches... ¿a qué horas llegas? Entonces te llamo y me dices que hay unas monas divinas... y yo me río sabiendo que me puse el pelo del color más oscuro que encontré y que para cuando llegues no vas ni a notarlo porque estaré dormida, en la pijama más aburrida, acurrucada por el frío y con el televisor prendido -cosa que odiosamente me enseñaste- Tal vez sueñe con ganchos, o me crea el cuento de que yo soy un ganchito y desfile por largas pasarelas hasta llegar a ti: el lente. Y para cuando esa hora del sueño llegue, un toque de pies entre cobijas será el estímulo perfecto para dibujar en mi una sonrisa. ¡Flash! serán las cuatro y mi reloj biológico habrá hecho tic en la ida al baño nocturna. Iré casi sonámbula y de regreso, me pegaré lo que más pueda a ti, te abrazaré y volveré a dormir, ya con la cama hecha un desorden pero a quién le importa, estamos tres: un diseño casi vanguardista.

(Quería adornar esta entrada con una imagen de tu calendario pero no fui capaz de subirla por peso: 13.4 MB. En todo caso, Febrero de 2011 es mi favorita. Espero poder subirla después.)

Saber más de ti

22 de Enero 


Me pierdo en las tareas diarias que sin saber de ti, se entorpecen desde que sé que existes. 
¡Qué pequeño resulta el universo y cuan grandes se hacen las horas mientras te alargas en silencio! 
Era mucho más sencillo vivir sin saber de ti. Sin sospechar siquiera que existías o habría un punto común en nuestros planos. Este cartesiano se hace un ocho con sólo intentar imaginar... tu sonrisa. 

Es cierto, muero cada vez que exhalo. No vivo, dificilmente sueño. Estoy atrapada en una burbuja de luz a la que de nada le sirve ser transparente. Puedo ver todo lo que no me ve. No puedo tocarte porque mi naturaleza de burbuja haría añicos mi estructura y ya no podría volar, ni podría dejarme llevar por el viento como es usual. Entonces, mientras quiero saber más de ti me expongo a que sepas más de mi. Saber más de mi es predecirme: entender que te escribo y no te describo, que callo más de lo que digo. Que soy de las que gusta controlar hasta los sueños y que ese territorio tiene barricadas con tu nombre. ¡No pasarás!

Y qué alivio es saber que no pasas, transcurres sin pasar. Acorralas mi aura como si por el simple hecho de acorralar pudieras abrazar. No, nadie me abraza. ¿Olvidas que mi fuego son brasas? Yo no, por eso me consumo en soledad... tocando lo que puedo imaginar sin utilizar el recurso de soñar.

No hace falta soñar para saber ni expiar para conocer. Allí estás, en una montaña innombrable jugando a ser otro, soñando ser tú mismo.

martes, 27 de julio de 2010

El demonio líquido

Su metro setenta y cuatro queda reducido a un metro si acaso cuando lo veo sentado en su sillón de siempre, bebiendo ron, como si el mundo se fuera a acabar mañana. Él que suele lucir impecable en sus trajes y en sus mocasines uva, parece irreconocible en pijama con el pelo revuelto y con una insipiente barba. Sus ojos azules me miran como si fuera un naúfrago y yo la tierra firme que desde lejos lo llama.
Es él y es otro. El demonio líquido lo ha poseído por dentro y ya comienza a mostrarse en su cuerpo, en las bolsas debajo de los ojos, en el color rojizo de su piel, en sus manos amarillas y en su voz que por instantes se apaga. Está poseído y lo sabe pero desconoce como librarse de su verdugo. Lo ha superado antes, no es la primera vez, pero cada que se le aparece, él cree que es más fuerte y la prisión a la que lo arroja, un hueco más y más profundo.
Su demonio líquido corre por las venas que me dieron la vida. Lo veo correr y lo odio por alejarlo de mí, por querer intoxicarlo  hasta la muerte cuando yo sólo quiero que él exista. Reuno todo el amor que puedo y le hablo de ese diablo, le digo que ya es hora, que lo suelte, que no es su culpa, que está enfermo... le digo que lo amo y que creo en él y mis palabras se ahogan tan pronto se toma un fondo blanco.
La vida nos ha puesto la misma trampa varias veces, algunas nos hemos herido, otras nos hemos distanciado y en unas pocas el dolor ha ido tejiendo un lazo de modo que si uno cae el otro lo sigue. No puedo predecir cómo será está vez, sólo puedo sentir lo que está haciendo en él y en mí. Es entonces cuando deseo que  este demonio fuera como los otros, que pudiera tentarlo con algo para que lo suelte. Deseo que la sed del demonio líquido cambie por sed de vida, verlo otra vez en su traje con corbata azul, ocupándose de la salud de otros sin tener que preocuparse por la suya.

lunes, 26 de julio de 2010

Déjame ocuparme de ti

Déjame ocuparme de ti para que no me duela tanto ocuparme de mí. Déjame hacerte preguntas para no tener que responderme. Déjame husmear tus fotos para evitar ese espejo que me espera inexorable cada vez que necesito ir al baño. Déjame fantasear contigo para no tener que mirar de frente mi realidad.
Déjame ocuparme de ti. Te necesito. Sin tu imagen surreal y adyacente sólo me quedan motivos para llorar y lágrimas suficientes para deshidratarme. Mira que soy sincera y es mi piel la que duele pero quiero ocuparme en ti como nunca se ha ocupado un extraño. Quiero recorrer tu vida desde la distancia y saber en qué punto exacto caíste y cómo fue que hiciste para levantarte. Quiero saber sin que me lo digas a qué mujeres amaste y a cuántas de ellas también odiaste. Quiero conocer tu geografía, regalarte algo verde y fingir que no sabía que era tu color favorito. Ya puedes decirme que sí, que puedo ocuparme de ti, que puedo abrazarte con toda mi ternura, que puedo abandonarte a mi pasión y sepultarte en besos y caricias. Ya puedes autorizar mi ingreso, puedes decirle al portero que una mujer alta, flaca y de pelo largo pasará más tarde. Podré ocuparme de ti y que sea tu mano la que juegue con mi pelo. Me ocuparé de ti y podrás lucir tu barba sin agüeros. No te diré que pica o que raspa, tampoco que te afeites ni te arregles. Te diré que estés y con eso basta.    

sábado, 24 de julio de 2010

El aburrimiento

Hace frío y dos cobijas no son suficientes. Tengo sed y me parece que la cocina está demasiado lejos. Quiero ir al baño y me ocurre lo mismo. No quiero moverme. Aunque he viajado ya unas dos o tres veces pensando en seres a quien amo: mis hermanas y un amigo que no está de más. Me bañé temprano y me provoca volver a hacerlo sólo hasta que pienso en la baldosa fría y mis pies helados. Es sábado entonces me digo que hacer locha descaradamente me está permitido. Una parte de mí autorizando a la otra para la nada. ¡Qué tal!
Mi hijo hace rato me dijo que está aburrido y aunque en un comienzo quise solucionarle el problema, me di cuenta a tiempo que aburrirse es tan humano como necesario. No intervine. Le permití aburrirse y renegar hasta el cansancio del propio aburrimiento. -Lee algo- fue lo que le dije. Pero sé que leer a su edad es tan aburrido como no hacer nada. Lo vi dar vueltas, prender y apagar el televisor, lo mismo con sus juegos de X-box, llamar por teléfono a los amigos y descubrir que nadie estaba disponible como él quería. Finalmente me pidió permiso para bajar a la piscina y se fue a nadar sin amigos. No se demoró mucho en estar nuevamente en la casa. Y tampoco se demoró en tomar un balón para volver a bajar. Creo que resolvió su aburrimiento y me dejó pensando en el mío. Los adultos nos aburrimos distinto. No somos tan perseverantes en encontrar algo placentero que hacer y sí lo somos es del pánico que nos produce la palabra Aburrimiento.
Es una sensación extraña sin duda, algo incómoda, capaz de enemistar hasta los más cordiales, ociosa hasta el cansancio pero genial. Es una oportunidad más de encontrarnos con nosotros mismos y ver qué es lo que queremos y a dónde es que queremos ir o estar.

martes, 20 de julio de 2010

Doscientos Años

El país entero respira bicentenario. Ayer la pólvora sucedió a los discursos y las luces engalanaron una noche que habría sido lluviosa y fría como cualquier otra. No pude pararme en San Juan ni ver los juegos como me habría gustado. Tuve que conformarme con el destello desde mi balcón y la trasmisión en directo que jamás igualará el efecto de estar en la fiesta real, en la movida. 200 años de independencia... y mi hijo me preguntó si eran los primeros doscientos. Curiosa pregunta. Sí, los primeros. Eso inmediatamente me llevó a los próximos 200 y creo que toda la ciencia ficción del mundo sería insuficiente para predecir como serán el hombre y la mujer de entonces.
Ahora lo que me taladra es el concepto de Libertad. "Estado de la persona que no está presa ni sujeta a la voluntad de otra. 2. Capacidad o  facultad que tiene una persona para decidir si quiere o no hacer algo. 3. Familiaridad, confianza: tomarse demasiadas libertades. 4. Naturalidad, soltura, falta de cohibición en el comportamiento: moverse con libertad. 5. Der. estado o condición del que no es esclavo o del que no está preso. " Siento que no somos libres aún. Tenemos la ilusión de libertad más no la libertad misma. El hecho de que la libertad esté ligada a la facultad de decisión es una implicación de dimensiones catastróficas porque nuestras decisiones no siempre son conscientes y la inconsciencia colectiva nos hace prisioneros de la causalidad.
Somos tan evolucionados y primitivos a la vez que no nos damos cuenta de nuestra dependencia al sistema. La virtud y la barbarie han convivido desde tiempos inmemoriables entre los hombres. El grito de libertad no debería ser a razón de otros sino de nosotros mismos. ¿Será posible entonces liberarnos de nuestros conceptos, de las imágenes que nos vendieron desde niños, de nuestros apegos, de todo ese equipaje que llevamos de manera inconsciente?
En un universo así, aún existirián jedis para administrar la fuerza como si fuera algo externo y de unos pocos y no algo que todos poseemos en el interior. La libertad es esa fuerza interior que da consciencia sobre nuestras elecciones. Todos tenemos la potestad de cambiar nuestra vida de un día para otro, todos podemos decidir hacer algo diferente, pensar diferente, actuar acorde a lo que el corazón nos dicta. Sin embargo todos vivimos sonámublos en nuestra zona de confort, aquella que no nos exige cambios. Y hemos puesto tantas normas para convivir que ya hasta el espejo demanda.
Son muchas las preguntas e inquietudes que este bicentenario me crea, sin embargo no pretendo cansarlos con planteamientos filosóficos. Quisiera más que celebramos y tan solo por un día, nos sintéramos libres de aquello que no nos permite serlo.

miércoles, 7 de julio de 2010

Un gol para el Bicentenario

200 años no se cumplen todos los días, muestra de ello son las múltiples celebraciones que se llevan a cabo por estos días. Las artes recurren a las mejores historias para contar el drama de lo que tuvo que acontecer para ser libres. Y corre el rumor de la sangre en los tambores, el llanto indígena en los recitales de poetas y el caballo, que no tiene noción de pasado, pasta cabizbajo sin hacer alarde de ser un tesoro importado, al fin y al cabo, cuatro llantas terminaron por devaluarlo hasta casi olvidar su rol en la conquista.
El Mundial, casualmente simultáneo, opacó los festivales para concentrarnos en 22 jugadores y un balón. Todos del presente, todos con el anhelo del triunfo y la victoria. Una celebración sin precedentes que gracias a la caja mágica se transmite para todos los continentes y países. América quedó casi eliminada en la pasada ronda con las actuaciones de Brasil y Argentina. Por fortuna Uruguay no se rindió y el tercer puesto es ahora su meta. ¿Qué ocurre con España entonces? que hoy marcó el gol del bicentenario. Aunque el pueblo tiene memoria, la emoción del fútbol es superior a cualquier discordia. Estuvimos con España hoy y sin duda estaremos con ellos frente a Holanda.
¡Qué viva España!