miércoles, 28 de abril de 2010

Chipote Chillón

Sales como si nada y yo me quedo como casi siempre: haciéndome la dormida. Es un hábito que tengo desde niña, con o sin razón me hago la dormida. Cuando tengo razones estoy  más pendiente del entorno, o sea de ti, de tus pasos, tus sonidos, del golpe que te diste y el  madrazo que echas después; del beso que me das creyendo que no me doy cuenta y del sonido de la puerta que me anuncia el Ya estás sola...

Hacerse la dormida tiene sus ventajas, como la quietud tiene que dar evidencia de reposo, el pensamiento es el único que puede moverse, la imaginación la única activa y el chipote chillón el mejor de los juegos.
Me imagino entonces una madriguera repleta de conejos, un campo de golf con invasores y un universo masculino suplicando mis servicios. Yo, la heroína del chipote chillón soy la única capaz de ahuyentar a los saboteadores: taz, taz, taz, uno tras otro vuelven al fondo de su agujero hasta que es tu cabeza la que aparece en el campo. Le doy no le doy. Claro que le voy a dar. Y cada que mi chipote te golpea me sacas la lengua. ¡Taz! conejo ¡Clap! contigo. ¿Qué pasa chipote que suenas distinto? ¿Cómo se te ocurre aplaudir a mi marido? Clap, Clap, Clap... ¡Ya basta! suelto el chipote y regreso a la cama, suena el timbre... has vuelto, algo se te debió quedar. A duras penas si logro acostarme. Mi respiración agitada delata mi estado. No escucho tus pasos ni te siento acercarte. Tanto silencio es como para sospechar. No abro los ojos por miedo a delatarme. ¿Y el chipote? Me siento de un salto y lo tienes entre manos: ¡Plop!

lunes, 26 de abril de 2010

No me imagino sin ti

Ya hace tiempo que hice mi declaración pública. Hace rato que no profeso lo que me haces sentir. Es tan simple: no me imagino sin ti.
Tenerte, contar contigo es lo mejor que me ha pasado en los últimos años. Despertar, ver tu ordenado desorden. Celular: para qué existes si no es para cantar, así sin voz,  un desentonado mañanero que nos alienta. No estoy sola, tu tampoco. Nos tenemos. ¡Es tan rico!
Pasa el tiempo, envejecemos. De la flaca que conociste no quedan sino las piernas pero aqui tengo tu esencia... aqui estoy para compartir.
¿Te he dicho que me fascina escucharte? Adoro todo de ti: tu silueta, tus barbas, tu complicidad.
Haces livianas mis preocupaciones con una sonrisa, confías en mi, en mi arte que lees como nadie. Confias en lo nuestro aún cuando yo dudo. Y sigues como si nada, enseñándome a darle a las cosas su verdadera importancia. Tanto... que ahora lo único que me inquieta es que llegó la noche y aún te demoras. Y no quiero dormir porque a tu lado es mejor, porque en tu pecho encuentro más de lo que busco. No me imagino sin ti. La verdad es que no me hallo siquiera cuando no estás, contigo he descubierto el sentido de la palabra hogar.
Y creo que así es como hoy te digo que te amo.

sábado, 24 de abril de 2010

COMPLICE OSCURIDAD

A mi abuelo Oscar

En Pajarito la oscuridad era absoluta, perfecta para las bromas de los compinches primos que se reunían cada ocho días o por temporada a gozar la vida.

Las víctimas siempre eran los visitantes, los nuevos que desconocían las trampas de los dueños, los inquilinos ingenuos amigos de Emilio. Este sábado el turno era para Franco, tan recto como su nombre y de malas como ninguno para el efecto de los tragos. Después del segundo ron caía en dormidera y el sueño era tan profundo que lo vencía sentado.

La barra de hombres a veces jugaba poker, otras dudo, cacho o mentiras y siempre chistes en medio de la mesa. Hoy tocaba poker, cuando Franco se durmió estaban en la tercera mano, ya eran las 11:00 de la noche y la lluvia los había obligado a jugar en el salón interno de la finca; salón donde una vez se apagaban las luces, no se veía la más mínima luz o reflejo.

Mientras Franco dormía todos se pusieron de acuerdo y a las 12:00 cuando despertó seguían jugando. Voy cinco, yo paso, pago por ver, decían los amigos y Franco una vez salió de la modorra y analizó el ambiente grito despavorido ESTOY CIEGO. Su corazón latía a mil y en vano intentaba encontrar una luz en aquella oscuridad mientras los amigos hacían lo imposible por aguantar la risa, no podían ver sus gestos pero escucharlo gritar una y otra vez "Estoy ciego, estoy ciego" fue suficiente para reventar en carcajadas y encender la luz. Acto seguido fue que Franco el de carácter siempre mesurado se dedicó a perseguir a Emilio con el único propósito de vengarse la bromita con una buena paliza, cosa que no se dio porque en un círculo como estos todos terminan riendo, incluso el afectado.

Franco, inquieto con su experiencia, el fin de semana siguiente invitó a un primo, Marco Fidel para ponerlo en el centro del atentado. Esta vez la broma fue distinta. Marco Fidel no se quedaba dormido por falencia sino por exceso. Tomaba desde muy temprano y sin mesura, razón por la cual a la media noche ya no era sujeto. La rasca lo vencía y caía como un tronco. Todos esperaron dicho momento para el plan más macabro: una vez profundo, lo cargaron y lo pusieron sobre la mesa del comedor, un tablón largo y antiguo en el centro de la casa. Acto seguido pusieron veladoras en todas las esquinas de la mesa, las encendieron e incluso llamaron a Doña Rosa, la esposa del mayordomo con su hija para que ambas les ayudaran a presidir la ceremonia. Con rosario en mano como coro entrenado, recitaron el Avemaría y el Padre Nuestro hasta despertar al presunto muerto. Marco Fidel con la resaca viva y en medio de la escena se levantó de un brinco gritando y llorando, ¡No puede ser, estoy muerto, estoy muerto!  y mientras se tocaba para ver si aún sentía, los demás con miradas y risas le revelaban que aún, estaba con vida.

miércoles, 21 de abril de 2010

Una mente revuelta

Tengo una indigestión mental producto de las lecturas de "status" en fabebook. Las elecciones ya invadieron incluso la virtualidad. El fanatismo es evidente, todos quieren sumarse o restarle puntos a los candidatos. Abundan los colores, los efectos climáticos, las invitaciones a debates, los videos montaje, el furor político en escena.
Y yo, me siento en este punto una mujer políticamente incorrecta, me cuestiono sobre el papel real del voto y eso del derecho a elegir. Cuando la opinión siempre ha estado contaminada por la vena de los partidos, ¿en quién puede uno confiar o creer? El país parece estar dividido hasta en edades. Las enfermedades hacen parte del curriculum y los argumentos aunque son buenos, escasean en sentido práctico.
Colombia no la conocemos ni la mayoría de los colombianos, o quien alza la mano y dice que ha estado tanto en la Guajira como en Vaupés, en Amazonas como en Vichada, en Manizales como en Cúcuta y así... quién ha surcado el territorio nacional y ha recogido las necesidades puntuales de cada región, quién.
"El Pueblo" no es sólo uno. No somos una masa uniforme ni predecible, diferimos en nivel de educación en acceso a salud y en cientos de otras cosas. ¿Qué puede unirnos ahora en torno a un candidato? Las visiones de país son tan dísimiles que las urnas serán impredecibles hasta el final.
No es nada raro que ocurra como en la contienda Rojas/Pastrana, que nos acostemos pensando que tenemos un presidente claro y amanezcamos con una realidad distinta.