lunes, 22 de marzo de 2010

Diente de León

Ya olvidé la última vez que una bruja, famosa o anónima, sugirió un diente de león. A mi hígado le caería bien un poco aplastado en un mortero por aquello de las toxinas que no he podido eliminar. Todas esas rabias que me guardo y que envenenan... aunque pensándolo bien puede ser peligroso pedir un diente de león, no faltará el cazador que buscando ser un héroe, se enfrente a un africano feroz y por supuesto, en vez de pedirle amablemente la muda, lo mate sin contemplaciones para arrancarle de una vez todos los colmillos. ¿Aún existen cazadores así o es sólo esta imagen de Indiana Jones que llevo conmigo? un diente no es un grial ni nada que se le parezca, es sólo la herramienta de supervivencia. ¿Qué sería de nosotros sin poder desgarrar la carne que comemos? El león y yo, no somos tan distintos, aunque el me lleva ventaja porque come cuando necesita y yo cada vez que quiero. Y he de decir que quiero más de lo que necesito.
Entonces... ¿qué arbusto es en realidad el diente de león? ¿quién fue el osado que le atribuyó ese nombre? Algún cura naturalista y desocupado quizás. Un momento, leo en otra ventana que hoy se considera una mala hierba, que su origen es árabe y que tiene efectos diuréticos. Que se come crudo o cocinado y casa bien con la remolacha. Eso sí es un problema porque nada que case con una remolacha puede casar conmigo. Dejaré entonces los dientes donde están y mis rabias quietas.

lunes, 15 de marzo de 2010

Becas de Creación 2010

Están abiertas la convocatorias de las Becas de Creación de la Alcaldía de Medellín 2010.
Cierra el próximo 19 de Abril.
Anímense a participar
Para mayor información ingresen a:

http://www.medellin.gov.co/irj/portal/ciudadanos?NavigationTarget=navurl://f7213cd9b3af89d04783841b2c211c0d


martes, 2 de marzo de 2010

Qué Viva entonces la Tertulia.
Qué renazca como un club de lectura,
como un espacio para el saber
como un taller de espontaneidad
como es el tótem de la rana.
Una rana que narra
hace de su croar una canción
y de su salto la exaltación de la emoción.

Había Olvidado

...lo que era pasar una noche entre amigas. Había olvidado lo que era poder contarle a alguien tus secretos y dolores más profundos y ver como ese alguien te escucha desde la hermosa complicidad que brinda la amistad entre dos mujeres. Y no habría recordado la sensación si no fuera por Margarita y esa noche de lunes improvisada que fue ayer. Qué especial es la afinidad del oficio o del sueño que es escribir. Qué traslúcido podía ver todo sin necesitar los artificios propios de la edad para esconder la personalidad. Es como si el tiempo fuera dibujando una escafandra por encima de nosotros, como si los sueños fueran relegados a un baúl del recuerdo de adolescencia o peor aún arrojados al basurero de un olvido cualquiera. Por unas horas volví a sentir ese espíritu rebelde de mi ser. Esas ganas de contar. Ese universo que son los viajes. Esa maravilla que es verse reflejada en una amiga y a su vez hacer de espejo para las cosas que nos atañen y nos definen.
Gracias a Marge por una tarde improvisada. Por dejarme llegar sin avisar. Por permitirme desafiar la realidad y aprender otra vez que sí se vale y se puede soñar.
Y bueno, como amiga no puedo más que desearte lo mejor en los proyectos que emprendes. En los viajes que vienen, en los descubrimientos que se se siguen acercando para que los mires y no les temas.
Ser mujer y escritora es un doble reto. No por el afuera. Por esa rebeldía interior que nos confronta. Por esa exigencia que nos motiva. Por ese universo tan masculino aparentemente y tan sensible a la vez. Es en ese camino que vamos. Cada una a su paso y cada una descifrando lo que hay para aprender y como sustraerlo para el propio trabajo.
Y para los que no escriben también aplica la experiencia, para todos aquellos inmersos en la rutina de los días y los años, de los roles y las responsabilidades. Se vale la pena fugarse de vez en cuando. Volver a sonreír sin malicia y sin expectativas diferentes a compartir. Qué viva el café entre amigos, qué viva el vino o una gaseosa, qué vivan los espacios como Otraparte, que no está aquí ni allí pero está en mi. Qué viva la tertulia, de la rana o cualquier otra. Qué Viva.