jueves, 18 de febrero de 2010

Primera, Segunda, Tercera...

¿NOVELA?
Me dejó inquieta Almudena Grandes con su percepción sobre el oficio de escribir y lo que representa cada novela en la vida de un escritor.  Con su experiencia, relató su éxito con su primera novela y dijo categóricamente que no debería existir una segunda novela. Eso sí, que lo que consolida a un escritor en su oficio es la tercera. La pregunta aritmética básica es cómo pasar de la primera a la tercera sin el mencionado trauma. Tengo unas cuantas ideas. Ninguna ejecutada pero todas en comienzo.

Ciento Uno saldrá al mercado en Septiembre acorde al cronograma Municipal en el escenario de la Feria del Libro de Medellín. Debo confesar que aún no quepo en mí. El pellejo, si podemos llamarlo así, me queda pequeño. Mi primera novela, este hermoso parto de 5 meses de gestación (igual que un cordero) y varios más de revisión, no se imagina a sí mismo impreso. No sé si a los demás escritores les pasa igual, pero en mí es una cuestión físico-química de sentidos: tocarlo, verlo y sobre todo olerlo... es un placer que no alcanzo a dilucidar con mi libro.

Y entonces viene la filosofía sobre eso de "mi libro"... cada vez me pertenece menos, cada vez siente más el deseo de encontrar un lector, un grupo de lectores, con suerte un cariñoso lector y un grupo de amigos críticos.  La crítica es un universo complejo que para ser sincera, no comprendo.

He tenido oposición y mucha. Desde edad temprana comencé a escribir sin una pretensión diferente a la desahogar en palabras el océano de sensaciones que iba experimentando al crecer. Mis cuadernos, en aquel entonces, eran diarios sagrados, que por supuesto ameritaban escondites variados. Y yo, era una adolescente  con el sueño de ser escritora. Eso de los sueños si no hace falta justificarlos. Ellos están ahí, hacen parte de uno como los pensamientos mismos. Y el mío era escribir... entonces desperté a eso de compartir. Debía existir alguien con quien comentar mis poemas. Durante quince años escribí sólo poemas, o intentos de poesía. Digo intentos porque nada sabía yo de la estética, la rima, la composición y todas esas cosas que si saben quienes tienen como oficio el ser poetas. Mis primeros poemas fueron a los trece años en la parte de atrás de un cuaderno de sociales, (porque era mi materia favorita). Y mi primera compañera de aventura fue sin duda Liliana Jimenez, mejor amiga, cómplice de mis aventuras, mis amores, mis platónicos, mis desdenes. Fue entonces cuando un día cualquiera en la terraza del edificio, nos sentamos a pintarlos. Sí, a pintar poemas. En aquel momento era famosa Angela Botero con sus agendas. Nosotros por supuesto, quisimos imitar ese proyecto. Sólo logramos escribir y dibujar, leer y soñar... nada de publicar. No fue necesario. Eramos nosotros, nuestra poesía y el mundo entero para declamarla. Se sumaron Caro Moreno y Maria del Carmen, no alcanzó a recordar si Any Giraldo. Pero no importa, eramos cuatro o cinco chicas, escribiendo y soñando.

Y las recuerdo porque siguen siendo mis amigas. A pesar del tiempo que ya es tan esquivo y los poemas que ya no se dibujan. Eso sí, debo hablar de Lili. Con mi novela, la busqué. Otra vez fui a su casa, a ese apartamento que era tan grande en el recuerdo y tan común ahora para una perspectiva adulta que llega de visita a una casa. Lili, Amparo y Jorge, me recibieron con el mismo amor de aquellos años. Y sin duda, esa fue la mejor arepa que me comí el año pasado.  No les leí nada porque no tenía aún nada que compartir. Estaba el boceto de Ciento Uno y era algo tan incierto...

Ahora estoy terminando de corregir, me faltan dos capítulos y medio para la prueba final del iceberg. Siento que mi estructura aguanta, que la historia fluye, que los personajes existen y que el sueño finalmente se hace realidad. Gracias a todos mis amigos por acompañarme. Por escucharme aún en mis momentos de locura, por acompañarme en vivir. Los quiero Mucho.

domingo, 14 de febrero de 2010

Jueves sin Domingo

¿De qué sirve un blog si no es para compartir?
Lo lamento mucho con los maestros bloggeros del Hay Festival. No me rindo. No me doy por vencida. Sigo llenando el muro hasta que alguien me arroje una palabra, una piedra, con suerte una flor.
Hoy es Jueves sin Domingo para mí. Aunque sea día de fiesta, es Jueves de Júpiter... la fuerza para seguir.

El próximo viernes tenemos Tertulia, la misma, la de la Rana. Aún no sé quienes van aunque algunos ya se han manifestado. La Tertulia es un sueño cuando todos participan, cuando hay textos, cuando se comparten lineas y anhelos. Aún no sé que voy a compartir. Estos últimos meses han sido de novela. Ciento Uno ha ocupado cada espacio de mi ser. Tal vez busqué un poema de otro tiempo. Tal vez lleve un libro de otro para leer. Aún no sé.
Es difícil saber cuando aún hay una semana de por medio...

Aquí estoy. Aún espero. Cualquier día un comentario hará el milagro que espero. Mientras tanto, recuerdo las palabras del Maestro García Márquez: No le muestres a nadie... hasta estar segura... después, no podrás dar marcha atrás y tu texto habrá caido en otras manos, en otras palabras, será de otro.